AFTEROFFICE
deportes

Nairo Quintana, el ciclista que quiere reafirmarse como el mejor

Pedaleaba contra el frío y contra el viento junto a su hermana Idalia cuando eran niños, debían bajar 12 kilómetros en bicicleta para ir a la escuela. Entonces vivía en Boyacá, en su natal Colombia. Ahora, busca conquistar la Vuelta a España.
Eduardo Bautista
20 agosto 2015 0:32 Última actualización 20 agosto 2015 5:0
A este hombre de apenas 1.67 metros de estatura sólo le falta la Vuelta a España para completar su leyenda. (Reuters)

A este hombre de apenas 1.67 metros de estatura sólo le falta la Vuelta a España para completar su leyenda. (Reuters)

Cuando era niño, Nairo Quintana debía bajar 12 kilómetros en bicicleta para ir a la escuela. Pedaleaba contra el frío y contra el viento junto a su hermana, Idalia. Entonces vivía en Boyacá, Colombia, muy cerca de El Crucero, una zona ubicada a casi tres mil metros de altura donde la agricultura es el único medio de subsistencia. Desde muy pequeño, el mejor ciclista colombiano de la historia se acostumbró a una vida sin concesiones. Era un hombre que, como dicen los lugareños, “respiraba grueso”.

Así lo cuenta el periodista colombiano Pablo Arbeláez, quien por más de tres décadas se dedicó a contar la historia del ciclismo de su país, un deporte cuyo desarrollo –dice– se inició desde los años 50. Asegura que Quintana, quien este sábado buscará conquistar la Vuelta a España, es la culminación de ese proceso. “Es uno de los mejores deportistas que le ha dado Colombia al mundo. Cuando ganó el Giro de Italia el año pasado, todo el país se vistió de rosa”, comparte.

Arbeláez conoce bien a Quintana. Dice que es tímido como buen boyacense. Sobrio y directo, pero muy educado. Aunque admite que con el tiempo se ha vuelto menos introvertido. Un líder de su talla debe saber expresarse. Cuenta Arbeláez que, en 2013, durante una cena organizada en Bogotá por el Comité Olímpico Colombiano, Nairo se le acercó y le dijo: “Pablo, a mí no me gusta la fama”.

La escena sucedió pocos meses después de que triunfara en su primer Tour de Francia, donde quedó en segundo lugar de la clasificación general. Entonces su nombre resonó en cada rincón de Colombia.
Quintana lleva a todo el mundo un mensaje de lo que es Boyacá: un pueblo tranquilo, callado, y muy trabajador. Es el ejemplo del éxito, de cómo un muchacho de campo emigra a la ciudad, viaja a Europa y regresa con miles de triunfos. Se ha convertido en un factor de reivindicación social para todo el país. Ha inspirado a mucha gente y gracias a eso muchos jóvenes se alejan del narcotráfico”, asegura Arbeláez.

A sus 25 años, Quintana debuta como empresario. La semana pasada anunció el lanzamiento de tres marcas: Nairo Quintana, Nairo King y NairoMan. Todas administradas por Titán Sports. Su fortuna no es abundante; ni siquiera está entre los atletas mejor pagados según Forbes. Los premios del ciclismo no son tan robustos como los del tenis o el golf. Un ganador de Roland Garros, por ejemplo, gana más de un millón y medio de euros; es decir, cuatro veces más que lo que Nairo se llevó al bolsillo en el Giro de Italia (252 mil euros).

A este hombre de apenas 1.67 metros de estatura sólo le falta la Vuelta a España para completar su leyenda. Se trata de una justa de montaña, con ascensos de hasta 40 kilómetros, su especialidad.

“Es un gran escalador. Se acostumbró a la geografía andina de su región. Su organismo produce más hemoglobina y hematrocitos que otros corredores. Las montañas de España no son tan largas como las de Colombia, donde los ascensos rebasan los 65 kilómetros. Desde sus inicios supimos que estábamos frente a un fenómeno. Recuerdo cómo creíamos que las computadoras estaban descompuestas. Nos parecía imposible que un ciclista rindiera tanto como él”, afirma Arbeláez.