AFTEROFFICE

Mutek.Mx: una década

10 febrero 2014 4:20 Última actualización 24 septiembre 2013 5:2

[Su director, Damián Romero afirma que festival de música electrónica y cultura digital comenzará el próximo lunes / El Financiero] 


 
 
José David Cano
 
 
Atención: el próximo lunes 30 de septiembre inicia Mutek.Mx, el festival que amalgama lo esencial del arte y la creatividad digitales con lo más llamativo de la música electrónica. Y llega, además, celebrando su décimo aniversario.
 
 
Aclaremos: se trata de uno de los festivales más relevantes e importantes que se desarrollan en nuestro país anualmente. Importado desde Montreal –Mutek es una plataforma para la diseminación y el desarrollo de la creatividad digital en el sonido, la música y las artes audio-visuales que nació en Québec, Canadá, en el año 2000–, el encuentro electrónico-digital llega ahora a sus diez primeros años en un estado vigoroso y estable. Al menos es lo que nos cuenta en entrevista su director general en México, Damián Romero:
 
 
“Creo que en este momento, aquí donde estamos parados, en esta primera década, nos sentimos como un proyecto sólido; nos sentimos tranquilos por lo que estamos haciendo, por lo que estamos logrando, por lo que estamos construyendo. Lo digo tomando en cuenta, además, las diversas complicaciones que hemos padecido desde que comenzamos en 2003.”
 
 
Aquí precisemos: tras un inicio espectacular, Mutek pasó por épocas difíciles en distintos momentos de los nueve años anteriores; épocas en las que incluso se vislumbraba su desaparición. Damián suelta una risita:
 
 
“Es cierto, cuando uno se pone a pensar en el pasado y cómo sucedieron las cosas, uno se ríe; pero en su momento, créeme, no me reía. Evidentemente, hoy estamos curtidos en vinagre, como suele decirse; hemos aprendido a punta de ladrillazos… La verdad sí nos ha costado, y mucho, cómo entender el contexto en el que estamos; no solamente el contexto de lo que ofrecemos y la respuesta de la audiencia hacia eso que ofrecemos, también el contexto de la construcción del propio proyecto (como puede ser la parte del financiamiento o el entendimiento institucional).”
 
 
Hoy, el horizonte está más despejado. Mucho ha tenido que ver, para ello, la empresa Sony. Damián se sincera: “Ha sido toda una aventura el asunto del financiamiento a lo largo de esta década. Sin embargo la alianza con Sony, hace tres años, fue salvadora. Gracias a esta unión nos pudimos levantar y comenzar una nueva historia, con un formato sólido y ya en franco crecimiento.”
 
 
Y, sí: Mutek ha consolidado su presencia en los últimos años, lo que le ha permitido tener una base estructural con la cual puede operar proyectos que van alimentándose de las coproducciones –con otras empresas–, o con participaciones institucionales. “Estamos muy contentos porque finalmente, después de diez años, pareciera que lo que estamos diciendo es algo que entienden todas las partes involucradas. Ya que ahora son los mismos gobiernos los que hablan de tecnología o ciudades alfa, de espacio público y su apropiación; todo esto, de alguna manera, nos pone en una buena posición –puntualiza Damián–, porque de eso trata también este festival.”
 
 
¿Y los públicos?, le pregunto en un momento dado al director de Mutek. Se toma unos segundos: “Creo que el impacto tecnológico en la sociedad contemporánea, en los últimos años, ha sido increíble. Por eso, desde su inicio en 2003, Mutek ha ido adaptándose a las necesidades de una generación actual, diversa, muy diferente a la de hace una década. Las nuevas generaciones pican botones, están empíricamente aprendiendo, se están educando con todos los avances tecnológicos, se están interesando en estudiar carreras que tengan que ver con los temas digitales… Esto, evidentemente, está formando una nueva generación de gente que es afín a lo que nosotros ofrecemos. De hecho, algo se ha creado con Mutek: la gente lo ha tomado como un foro de descubrimiento; yo lo he podido percibir: el público viene a ver qué descubre. Eso es muy padre.”
 
 
Perdón, aquí vale también una aclaración incómoda: a la par de su crecimiento, Mutek –da la impresión– se ha vuelto un tanto elitista. A Damián se le borra la sonrisa:
 
 
“No lo creo. Lo pongo así: el festival desde que nació fue gratuito en su totalidad. Mi bolsillo, por ende, empezó a menguar, empecé a perder dinero; me la pasé años trabajando para pagar deudas, y que el proyecto siguiera adelante. Las cosas cuestan. Sin embargo, siempre hemos tratado de que la mayor parte de las actividades sean gratuitas, o de bajo costo. El año pasado, por ejemplo, el 60 por ciento de nuestras actividades fue de acceso gratuito. Creo que éste es un llamado que rompe líneas sociales. Hoy, el festival está diseñado para que no se pierdan ninguna de sus actividades. Hemos trabajado para que los precios sean lo más accesible... Claro, dentro de las posibilidades.”
 
 
Así que esta década es para festejar, puntualiza Damián. “Justamente llegado a este punto, que para nosotros es de reflexión (¡una década es un punto de reflexión importante!), nos sentimos sólidos, firmes; estamos en un lugar envidiable, contentos de que las cosas que se estén dando. Yo lo veo como el año cero hacia el futuro... Es el principio de lo que viene.”
 
 
Esto es algo que comparte, de igual forma, Corey Crespo –director comercial de Mutek–; durante la rueda de prensa para presentar el festival fue claro: “Es el año de Mutek; hoy Mutek llegó a su tiempo, hace diez años no se entendía el valor de la creatividad en términos de tecnología. Pero ahora es un momento importante para las industrias creativas.”
 
 
Y, sí: lo es.