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Museos de San Ángel se revisten con coloridas ofrendas

01 febrero 2014 6:11 Última actualización 02 noviembre 2013 17:9

 [El Museo de El Carmen exhibe el altar de muertos. / Cortesía]  


Notimex
Una tradición que anualmente se realiza a propósito del Día de Muertos es el montaje de ofrendas o altares, y este año recintos culturales como los museos Casa del Risco, El Carmen y Carrillo Gil, ubicados en San Ángel, hicieron lo propio, dando cabida a las coloridas flores de cempasúchil, al tradicional pan de muerto y, por su puesto, a los suculentos platillos típicos del país.
Además de su ofrenda dedicada a Isidro Fabela y a su esposa Josefina Eisenmann, en el Museo Casa del Risco se puede visitar la exposición "Los destinos del alma en el pensamiento Mexica", que reflexiona sobre cómo esta cultura concebía a la muerte.
En la muestra se presenta a una mujer envuelta y a su alrededor artículos personales, como collares, pulseras y una piedra en forma de corazón sujetada en su cuello, además de caracoles, vasijas y un morral.
Otro recinto que exhibe el altar de muertos es el Museo de El Carmen, que describe esta tradición como un símbolo de culto a la muerte y a la fascinación que provoca lo desconocido. Igualmente, dice, es un recordatorio de la vida y a la necesidad de mantener unidos los lazos que parecen difíciles.
Este rito, al igual que otros de la cultura mexicana, ha forjado la identidad de una sociedad, y es por eso que el Museo de El Carmen realiza este montaje, buscando de la tradición perviva a través del tiempo.
Al altar le han sido colocadas fotografías del diplomático Jaime Torres Bodet (1902-1974), del político Adolfo López Mateos (1910-1969) y del arquitecto Pedro Ramírez (1969-2013), acompañada de elementos como pan de muerto, papel picado y flor de cempasúchitl.
Por otro lado, el Museo Carrillo Gil presenta su ofrenda, aunque no muy grande y decorada, con los elementos necesarios como el pan de muerto, las veladoras, la flor de cempasúchitl y los granitos de lenteja, así como fruta de temporada y papel picado.
Desde temprana hora, estos recintos culturales reciben a un gran número de personas, quienes admiran la creatividad y el colorido de los altares.