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Murray, un 'as' contra los atentados

El escocés, sobreviviente de una masacre en Dunblane en 1996, se presenta en Bélgica, en alerta por los atentados del 13-N en París, para conquistar su primera Copa Davis.
Axel Beissner / Mariana Jiménez
26 noviembre 2015 21:28 Última actualización 27 noviembre 2015 5:0
Andy Murray, el segundo mejor tenista del mundo en la actualidad, se coronó en Wimbledon en 2013, un triunfo histórico. (Reuters)

Andy Murray, el segundo mejor tenista del mundo en la actualidad, se coronó en Wimbledon en 2013, un triunfo histórico. (Reuters)

Tan sólo tenían 8 y 10 años, respectivamente, cuando Andy y Jamie Murray escucharon disparos y corrieron a esconderse bajo el escritorio de una oficina de su escuela. Las descargas continuaron durante tres o cuatro minutos. El 13 de marzo de 1996, un miércoles de clases como cualquier otro en la primaria de Dunblane, Escocia, fue quebrantado por Thomas Hamilton, hombre de 43 años que había sido despedido como líder de los Boy Scouts, asociación a la que también pertenecían los hermanos.

“No tienes idea de lo difícil que es vivir algo así”, reveló Andy a Sue Barker, ex tenista profesional y presentadora de la BBC, durante una entrevista en 2013.

Armado con cuatro pistolas y 743 cartuchos de municiones, Hamilton consumó una de las peores masacres en la historia de Gran Bretaña, al asesinar a 16 pequeños de entre 5 y 6 años, además de una maestra, antes de quitarse la vida; un recuerdo que aún sigue vivo.

“En la infancia intermedia o edad escolar, que va de los 6 a los 12 años, se analizan tres tipos de desarrollo: físico, cognitivo y emocional. Como parte del cognitivo se dan los diferentes tipos de memoria, pero el más importante es que la de largo plazo por fin logra guardar periodos más prolongados”, compartió la maestra en Psicoanálisis, Isabel Gutiérrez Peláez.

“Un niño que presencia una matanza tiene clarísimo lo que sucedió, entiende lo que es la muerte, y es un momento en el que se pudo haber generado mucha culpa, la culpa de la sobrevivencia”.

Radicar en Barcelona desde los 15 años y el tenis, disciplina que Andy Murray comenzó a practicar a los tres años y en la que se desarrolló profesionalmente, impulsado por su madre, Judy, ex entrenadora nacional de Escocia, pudo ser determinante para superar este pasaje.

“El ejercicio lo que hace es segregar una serie de neurotransmisores que hacen que la persona tenga la sensación de mayor satisfacción o confort; lo que genera especialmente es endorfinas y dopamina, los neurotransmisores del placer y la felicidad. Esto puede ser un apoyo para las personas que sufren de algún evento traumático”, agregó Gutiérrez Peláez.

Por ello, la presencia de los Murray hoy en el arranque de la Copa Davis (27-29 de noviembre) en Gante, Bélgica, está confirmada, a pesar de que ese país mantiene el nivel 3 de amenaza de seguridad, tras los atentados del Estado Islámico ocurridos el pasado 13 de noviembre en París. Los asistentes a la Arena Expo Flanders, con capacidad para 13 mil personas, no podrán ingresar con bolsos ni mochilas, además de que habrá mayor vigilancia.

“Lo mejor que podemos hacer es seguir con nuestras vidas, sin cambiar nada, porque si no lo hacemos, entonces los terroristas son los que ganan”, expresó Andy sobre la importancia de enfrentar este compromiso.

Un rasgo que demuestra la fortaleza de este atleta, la cual se podría deber a técnicas que pudo aprender con trabajo para no afectar su rendimiento, según Janet Peralta, psicóloga del Instituto del Deporte del Distrito Federal.

“El deporte puede ayudar mucho, ya que funciona como un distractor o como una evasión para los problemas, llegando a alejar los pensamientos negativos o recurrentes de la situación vivida; ayuda a concentrarse en las metas y a resolver problemas inmediatamente”, señaló la especialista.

UN LOGRO PENDIENTE
Andy Murray
, el segundo mejor tenista del mundo en la actualidad, se coronó en Wimbledon en 2013, un triunfo histórico, ya que ningún británico había ganado en Londres desde 1936, cuando Fred Perry lo consiguió, el mismo año en que su país también obtuvo su última Copa Davis, al vencer 3-2 a Australia.

Gran Bretaña ha participado en todas las ediciones de la justa de naciones desde 1900, en la que ha levantado nueve títulos en 17 finales disputadas, sin contar ésta.

Para Bélgica, liderada por David Goffin (lugar 16 del ranking de la ATP), ésta será apenas su segunda serie por la ensaladera de plata, 111 años después de su primera y única aparición por el trofeo.