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CULTURAS

En Cuba, "lo único que se esfumó fue la revolución"

El periodista Carlos Manuel Álvarez nació el mismo año en el que cayó el Muro de Berlín, pero su familia no tuvo nada que celebrar. El joven cubano acaba de publicar 'La tribu. Retratos de Cuba', libro de crónica que -dice- "aspiran a retratar el país que somos".
Eduardo Bautista | Mauricio Mejía
20 junio 2017 22:26 Última actualización 21 junio 2017 5:0
Cuba

Cuba

El fin de las ideologías no significó lo mismo para todos. Carlos Manuel Álvarez nació el mismo año en el que cayó el Muro de Berlín, pero su familia no tuvo nada que celebrar. Mientras el mundo festejaba el fin de la Guerra Fría, él comenzaba su vida en una isla a la que todavía le faltaba mucho para el deshielo.

Originario de Matanzas —la ciudad que dio a luz a Dámaso Pérez Prado y a La Sonora Matancera— este periodista de 28 años creció en una Cuba mucho menos festiva que el mambo y el danzón. Una Cuba que, dice, evolucionó a la par de la imagen de Fidel Castro, quien pasó de ser un revolucionario vigoroso y temerario a un anciano decrépito y desencajado de la realidad.

“Si miramos las fotos de Fidel, entenderemos lo que ha pasado con Cuba; hay en su recorrido físico la edad espiritual de un pueblo”, sostiene Álvarez, quien acaba de publicar su libro de crónicas, La tribu. Retratos de Cuba (Sexto Piso).

El líder revolucionario, en efecto, ha muerto, pero Cuba sigue ahí, en la isla que Cristóbal Colón definió como “la tierra más hermosa que los ojos humanos hayan visto”.

___¿Cómo construir una cultura democrática en un país que tan poco sabe de justicia social y división de poderes?
___El gran problema es que los cubanos no conocen la democracia ni siquiera a nivel personal. Durante más de 50 años hemos sido gobernados por un régimen que ha cooptado todas las formas posibles de la democracia. Por eso no podemos pensar democráticamente: no sabemos cómo hacerlo.

___Ha dicho que una posible solución a este conflicto es la renovación del lenguaje...
___Sí, la sociedad cubana debe avanzar hacia un lenguaje más inclusivo, que no reproduzca los modelos grandilocuentes y épicos que nos fueron inculcados durante la dictadura. Muchas veces, la oposición se enfrenta al régimen con la misma samba que ellos tocan. No hay un cambio de método: enfrentamos el discurso oficial con las mismas palabras de siempre. La muerte de Castro y la reconciliación con Estados Unidos nos obligarán a cambiar nuestro dialecto y a redefinir nuestros conceptos sobre la nación que queremos. Las palabras deben recuperar su razón de ser. La renovación de país requiere de una transformación profunda a nivel cultural, económico y social, desde la vida cotidiana y las esferas políticas, hasta el periodismo y las artes. La renovación del lenguaje implica una vuelta al principio. Que cada persona hable desde el lugar que le corresponde, y no desde el lugar que quiere el poder.

___¿Cómo influye una dictadura en la vida cotidiana de los hombres?
___Para mi generación quizás no ha sido tan traumático, pero nuestros padres y nuestros abuelos tuvieron una relación muy cercana con el régimen, ya sea a través del odio, el amor, el rencor o el resentimiento. Fidel siempre estuvo inmiscuido en la vida cotidiana de los cubanos, en una relación un tanto promiscua e indiscreta.

___¿Qué queda de la revolución ideológica que encarnó Fidel Castro desde 1957?
___Nadie sabe en qué año se terminó la revolución. Muchas veces el pueblo vio cómo el sistema se iba a pique, cómo tomaba un camino peligrosamente estalinista. Y aunque en 1976 se firmó una nueva constitución, el concepto “revolución” se siguió alargando durante cinco décadas hasta el día de hoy, en el que seguimos siendo gobernados por un símbolo vacío.

___¿Cómo se vivió en Cuba la muerte de Fidel?
___Creímos que el impacto iba a ser gigantesco, pero no fue así. Los cubanos no despedimos a un hombre, sino a una parte de nosotros mismos. Algunos le dijeron adiós con felicidad; otros con resentimiento. Para algunos fue un réquiem; para otros una fiesta. De lo que sí estoy seguro es que fue muy saludable que Fidel saliera de escena definitivamente. Es cierto que ya estaba fuera del juego político desde 10 años atrás, pero su figura seguía teniendo una importancia clave en el imaginario cubano, incluso para las medidas que pudiera tomar el gobierno. El día del sepelio de Fidel, Cuba se despidió a sí misma. Hoy la Cuba de Fidel ha muerto.

___¿Qué clase de Cuba le queda al mundo ahora?
___La vida cubana está cubierta por una pátina de tedio y de sopor. A veces parece que no pasa nada, pero no es así. En mi libro hay 15 crónicas que aspiran a retratar el país que somos en momentos como éste, en los que Obama reanuda relaciones diplomáticas y un año y medio después llega Trump con un discurso propio de la Crisis de los Misiles. Estamos viviendo un momento álgido y rocambolesco, en el que el tedio se empieza a superar y están pasando cosas casi todas las semanas.

___Se pensó que la revolución iba a extraer la palabra “miseria” del vocabulario de los cubanos. Sin embargo, en una de sus crónicas, escribe: “la miseria era absoluta”. ¿Qué pasó? ¿Por qué el abandono no desapareció con la revolución?
___Lo único que se esfumó fue la revolución. Se pensó durante mucho tiempo que hubo una, pero nunca llegó a cuajar. Aunque sigamos vendiéndole al mundo un relato épico y heroico de una sociedad igualitaria, Cuba está muy lejos de serlo.

___¿Qué pasó con el “hombre nuevo” que inició y encarnó la revolución?
___Cuba es un proyecto que no llega a ningún sitio. Han sido más de 50 años de marchas hacia ninguna parte. Hoy solamente se trata de sobrevivir. Somos una especie de barco improvisado y a la deriva. Un país que no se reconoce a sí mismo. Una nación en crisis política, económica y social. El hombre nuevo, naturalmente, nunca fraguó. En la realidad cubana hoy todo es más básico e imperioso: sólo queremos ser algo.

___¿Se perdió el objetivo histórico?
___Sin duda. Los métodos para llegar a ese fin que supuestamente se propuso la revolución no fueron los adecuados. La hoja de ruta se desvió. Uno de los entrevistados de mi libro —un poeta disidente no reconocido— dice que en algún momento de la historia las agujas de los trenes se cambiaron. ¿En qué año fue eso? Probablemente muy temprano. Pero lo que se suponía debía llegar a un destino, arribó a otro completamente distinto.

___José Martí dijo que los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan. ¿Ése es el camino que debe tomar Cuba para la instauración de una democracia?
___Detrás de la Cuba que dejó Fidel hay una nación que ha estado en las sombras, que anhela libertad y tiempos mejores. Ese país lo conformamos todos: los marginados, los nostálgicos, los exiliados, los del poder. Lo que necesita Cuba es una reconciliación: esa debe ser nuestra principal aspiración democrática. Y debemos tener cuidado. Porque Fidel ha muerto, pero su herencia de confrontación seguirá entre nosotros por varios años.