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Muestra revela obsesiones de Picasso

12 febrero 2014 5:19 Última actualización 14 marzo 2013 18:57

[Bloomberg] Van Gogh significó más para Picasso que cualquier otro artista en sus años posteriores. 


Bloomberg
 
El 17 de febrero de 1901 un joven poeta español y amigo de Pablo Picasso llamado Carlos Casagemas invitó a varias personas a un restaurante de París. Después de cenar, sacó un arma y abrió fuego contra una invitada, una modelo de la que estaba enamorado. Erró, pero luego disparó contra sí.
 
Una espléndida exposición de la Courtauld Gallery, “Becoming Picasso: París 1901” plantea una pregunta curiosa: ¿Qué pensaríamos si no hubiera sido el poeta sino su amigo artista el que murió en 1901? En otras palabras, ¿Picasso era en verdad bueno a los 19 años?
 
La respuesta, basada en los trabajos de esta muestra, es que era un camaleón artístico de una brillantez extraordinaria (lo cual, en cierto sentido, siempre siguió siendo). Picasso llegado a París procedente de Barcelona por primera vez en octubre de 1900, y regresó en mayo de 1901 decidido a convertir su carrera parisina en un éxito.
 
En ese momento, París era el lugar obligado para un pintor: era la capital artística del mundo y la ciudad más emocionante del globo en términos culturales. La primera gran exposición de Picasso se realizó en la galería de Ambroise Vollard a fines de junio de 1901. Muchas de las obras de la exposición de Courtauld reflejan un torbellino de energía durante un par de meses en los que produjo hasta tres trabajos por día. Es evidente que Picasso fue en extremo prolífico desde el primer momento.
 
Vicent Van Gogh en la obra de Picasso

 
Las pinturas revelan que absorbió las influencias que lo rodeaban a gran velocidad. Edgar Degas, Henri Toulouse-Lautrec, Paul Gauguin; toma cosas de todos. Pero ante todo puede verse el impacto de Vincent Van Gogh. El biógrafo de Picasso, John Richardson, ha escrito que Van Gogh significó más para Picasso que cualquier otro artista en sus años posteriores. Hasta obtuvo una copia del artículo periodístico sobre el episodio de la mutilación de la oreja de Van Gogh para poder enmarcarlo.
 
No hay muchos indicios de la influencia de Van Gogh en el trabajo maduro de Picasso, pero en 1901 es inequívoca. “Madre e hijo” deriva sin duda de los trabajos que Van Gogh había pintado de la esposa y el bebé de Joseph Roulin, su amigo cartero.

El efecto de Van Gogh es evidente también en las gruesas pinceladas y la mirada penetrante del aterrador autorretrato “Yo, Picasso”. Luego, en la segunda mitad de 1901, el joven maestro cambió de estilo.
 
La muerte de Casagemas afectó mucho a Picasso, que pintó en su memoria una serie de trabajos sombríos, de tonos azules, entre ellos “Casagemas en el ataúd” y “Evocación (El entierro de Casagemas)”. El segundo es una apoteosis bizarra del poeta muerto a la manera de El Greco, en el que Casagemas es transportado a un cielo lleno de mujeres desnudas.
 
Fueron esos trabajos los que llevaron a Picasso a desarrollar su primer estilo propio: el “período azul”.
 
Pero como lo demuestra otra pintura de fines de 1901, “Niña con paloma”, el virtuoso de 19 años reveló también una de sus debilidades, una inesperada vena sentimental.