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Muere James Last, legendario director de orquesta

El llamado precursor del "sonido feliz", murió ayer en Florida, Estados Unidos, rodeado de su familia, que lo acompañó en la corta pero grave enfermedad que acabó con su existencia, informó hoy por su publicista Semmel Concert. Tenía 86 años.
Agencias
10 junio 2015 12:53 Última actualización 10 junio 2015 13:43
El año pasado cerró una gira de despedida que incluyó un recital en el Royal Albert Hall de Londres en marzo. (Reuters)

El año pasado cerró una gira de despedida que incluyó un recital en el Royal Albert Hall de Londres en marzo. (Reuters)

Compositor, arreglista y director de orquesta, James Last, el llamado precursor del sonido feliz, murió ayer en Florida, Estados Unidos, rodeado de su familia, que lo acompañó en la corta pero grave enfermedad que acabó con su existencia.

La noticia del deceso de Last, quien tenía 86 años, fue dada a conocer hoy por su publicista Semmel Concert y reproducida en medios alemanes y de todo el mundo, al que había tocado con su música y su carisma este versátil artista de origen alemán.

El líder de la big band alemana James Last Orchestra había nacido en la ciudad de Bremen, en 1929, y se había consolidado después de la Segunda Guerra Mundial, con su música desenfadada y sus sonidos pop llevado al formato de las grandes bandas, que habían logrado tocar a la generación de la posguerra.

Según sus biógrafos, a lo largo de su trayectoria de más de 50 años, Hansi, como le decían de cariño, compuso, arregló y produjo cientos de piezas de swing, jazz, pop, música clásica y otros estilos.

Tenía 14 años cuando decidió que quería dedicarse a la música e ingresó a una escuela militar donde comenzó tocando el bajo. Dos décadas después su sueño adquirió alas y en 1964 firmó un contrato con la casa disquera Polydor, con la que inició su internacionalización, al frente de su propia big band.

Fue cuando adoptó el nombre de James y comenzó una gran gira por Europa, Estados Unidos, la ex Unión Soviética, China, Australia y Nueva Zelanda, entre otros sitios, donde su música lo elevó a categoría de ídolo. Prueba de ello es que vendió millones de discos.

El año pasado cerró una gira de despedida que incluyó un recital en el Royal Albert Hall de Londres en marzo. Aunque desde hace más de 30 años vivía en Estados Unidos, se ha anunciado que la ciudad alemana de Hamburgo acojería un funeral público para el músico, en fecha aún indeterminada.

Entre sus álbumes más celebrados están Continental tango, Hammond a go go, Nos stop the music, World hits, Copacabana, Viva Vivaldi, A world of music, Classics By Moonlight, Viva España, Live in Holland y New Party Classics, por citar sólo algunos de su muy amplia discografía.