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Muere el pintor austriaco Ernst Fuchs; tenía 85 años

Conocido principalmente por sus pinturas vívidas, el pintor Ernst Fuchs también fue un renombrado escultor, litógrafo, escenógrafo, compositor y poeta. Tillmann Fuchs, hijo del artista, confirmó el deceso de su padre este lunes, aunque no reveló la causa.
AP
09 noviembre 2015 12:35 Última actualización 09 noviembre 2015 12:44
Fuchs también fue un renombrado escultor, litógrafo, escenógrafo, compositor y poeta. (AP)

Fuchs también fue un renombrado escultor, litógrafo, escenógrafo, compositor y poeta. (AP)

VIENA.- El pintor austriaco Ernst Fuchs, cuya obra combinó su amor por el color y la textura con líneas nítidas y temas místicos y religiosos, murió este lunes. Tenía 85 años.

Conocido principalmente por sus pinturas vívidas, Fuchs también fue un renombrado escultor, litógrafo, escenógrafo, compositor y poeta. Tillmann Fuchs, el hijo del artista, confirmó el deceso de su padre aunque no reveló la causa.

Fuchs y otros artistas —Arik Brauer, Rudolf Hausner, Fritz Janschka, Wolfgang Hutter y Anton Lehmden— fundaron la Escuela de Viena del Realismo Fantástico, que enfatizaba la claridad y el detalle de un modo que algunos han comparado con las pinturas tempranas de Flemish, así como los simbolismos religiosos y esotéricos.

Influido de joven por Gustav Klimt, Egon Schiele y sus contemporáneos, Fuchs enfatizaba la textura y el color. Revivió las tradicionales técnicas mixtas, usando tempera al huevo para crear volumen y barnizando con pinturas al óleo mezcladas con resina para crear un efecto luminoso.

Para principios de la década de 1960, sus obras reflejaban su interés por el simbolismo de los alquimistas y las creaciones de los manieristas, particularmente de Jacques Callot.

Bautizado como católico durante la era nazi para escapar de la devastación del Holocausto, Fuchs se enfocó cada vez más en los simbolismos religiosos. Tras entrar a la Abadía de la Dormición en Jerusalén en 1957, comenzó a trabajar en su Última Cena, una de sus pinturas más monumentales, así como en obras más pequeñas de tema religioso.

De regreso en Viena en 1961, escribió sobre el arte de la pintura y produjo una serie de litografías. A mediados de los años 70 era un director y escenógrafo de ópera cotizado cuyas producciones incluían La flauta mágica de Mozart y Parsifal y Lohengrin de Wagner.

Su grandiosa villa a las afueras de Viena, diseñada por el arquitecto austriaco del siglo XIX Otto Wagner, fue convertida en un museo para exhibir su obra.