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Mouawad, el escritor de la tanatología, en México

El escritor franco-libanés-quebecuá Wajdi Mouawad se ha convertido en el autor tanatológico que se ha sanado a sí mismo y ha procurado sanación a aquellos que han sufrido una pérdida. Su monólogo "Seuls", lo presenta este fin de semana en el Teatro de la Ciudad.
Myrna I. Martrínez
17 noviembre 2014 22:36 Última actualización 19 noviembre 2014 20:14
El dramaturgo nació en Líbano en 1968. De su infancia poco se sabe. (Cortesía)

El dramaturgo nació en Líbano en 1968. De su infancia poco se sabe. (Cortesía)

A Wajdi Mouawad le gusta caminar decenas de kilómetros diariamente, para él es una forma de conectar con su corazón, con su identidad, con quien es él. “No sabes en dónde terminarás, sabes que probablemente regresarás a casa, pero no sabes cuándo darás la vuelta en U”, dijo en una entrevista al sociólogo quebecuá Jean-François Côté.

Los textos dramáticos del escritor franco-libanés-quebecuá son una constante vuelta en U; regresar al origen una y otra vez a través de una travesía dolorosa, inspirada en la tragedia griega, para encontrar la redención, la esperanza y, al final, regresar a casa, salvarse.

Mouawad se ha convertido en el autor tanatológico que se ha sanado a sí mismo y ha procurado sanación a aquellos que han sufrido una pérdida. Muchos de sus protagonistas rascan en su pasado y sangran al tratar de seguir el rastro de sus padres muertos; viajan a un Líbano en ruinas por la guerra, caminan entre los muertos y demonios del autor.

Su monólogo Seuls, que presenta este fin de semana en el Teatro de la Ciudad, habla sobre un canadiense al que la vida cotidiana le impide conectar con sus raíces árabes.

El dramaturgo nació en Líbano en 1968. De su infancia poco se sabe. Cuando tenía ocho años, su familia huyó de la guerra civil y se exilió en Francia, donde, a decir de Humberto Pérez, traductor de parte de su obra para Tapioca Inn, se sintió verdaderamente feliz.

“Por primera vez tiene amigos, se vuelve capitán del equipo de rugby, es muy inteligente, y en Francia eso es muy valioso. Pero en su adolescencia, a su familia no le renuevan la visa, y para no regresar a Líbano, a la guerra, se van a Montreal (en 1983)”, narra el traductor de Incendios.

“Llega a una ciudad más fría. Él hablaba un francés diferente, más culto, y era el bicho raro; vivió en la depresión, era un solitario. Sus padres recordaban la guerra, no perdonaban lo que habían pasado allá, habían perdido todo, tenían mucho rencor”.

Un día, el joven solitario y empeñoso marchista, caminando llegó al Metro. Se bajó en la estación que da a la Escuela Nacional de Teatro, y sin saber por qué ingresó para ver qué había. Ahí descubrió el teatro. Ese momento le salvó la vida.

El teatro se convirtió en la cura del exilio, de la muerte de su madre por cáncer, del resentimiento a su padre y a la guerra. Su espinoso y eterno periplo en búsqueda de redención lo comenzó a explorar en sus obras desde 1996, en Alphonse, Pacamambo, Un obús en el corazón o en la tan aclamada tetralogía La sangre de las promesas, compuesta por Litoral, Incendios, Bosques y Cielos, en su mayoría montadas en México por Tapioca Inn bajo la dirección de Hugo Arrevillaga.

El efecto Mouawad

La cura teatral de Mouawad salvó a su vez a Hugo Arrevillaga. Tras la pérdida de su madre, el director escénico mexicano no encontraba consuelo hasta que su amiga, Raquel Uriostegui, le dio una obra infantil que acababa de traducir: Pacamambo, que habla sobre la pérdida de la abuela. Este trabajo significói una esperanza, le abrió una ventana hacia el horizonte.

“Raquel me dijo: ‘Te puedo dar un abrazo, te puedo consolar, te puedo decir que estoy aquí para ayudarte, pero lo mejor que puedo hacer es darte esta obra de teatro, porque de esto estamos hechos, creo que tú necesitas de esto y esto necesita de ti”, recuerda el director.

”Leí Pacamambo y me detonó en la cabeza, me dio mucha fuerza, en medio de la tormenta y para mí eso era una posibilidad de recuperación de identidad porque después de la pérdida, algo que se nos colapsa, además del corazón y el alma, es la identidad; ya no sabemos quiénes somos, cómo reencontrarnos con el aquí y ahora. Para mí Pacamambo fue esa posibilidad”.

El director del Teatro La Capilla, Boris Schoemann, tradujo Litoral en 2006 y se la dio a Arrevillaga para que la dirigiera. Fue la primera obra de La sangre de las promesas montada en México. El montaje de las cuatro obras en el Teatro de la Ciudad provocó algo que no había pasado con una producción mexicana, que se abarrotara. La capital estaba ávida de consuelo.

“Cuando empezamos a hacer teatro Boris y yo -recuerda Humberto Pérez- había un divorcio muy cercano de la gente con el teatro, lo que lograron Hugo y la compañía fue reconciliar a la gente con el teatro, demostrar que no es una acto intelectual, sino que es un sentimiento”.
Wajdi Moauwad no sólo cambió la vida de Arrevillaga, también la de quienes se han acercado, como acto de valor, a su trabajo.

“Me he topado a mucha gente que ha visto Incendios, Bosques, Litoral, Pacamambo, que me ha dicho ‘esa historia me ayudó a mitigar mi dolor’, ‘a reencontrar el sentido de mi vida’, ‘a dialogar con mi madre muerta’ y, sobre todo, ‘a fortalecerme’”, expresa emotivo Hugo Arrevillaga.

“Estoy muy agradecido con Wajdi Mouawad. El teatro para mí también es una forma de encontrar el camino de regreso a casa”, reflexiona. “¿Y qué es el regreso a casa?, no lo sé, hay algo ahí que uno quiere volver a encontrar y el teatro se ha vuelto esa posibilidad de regresar a eso, sabiendo que es una batalla perdida”.

Wajdi Mouawad sigue caminando para regresar a casa. Ahora vive en París, el lugar donde fue muy feliz, y constantemente viaja a Líbano para aprender su lengua materna y reencontrarse con el hogar de sus padres.

ACTIVIDADES DE MOUAWAD EN MÉXICO

Mouawad en México

Cátedra Ingmar Bergman
Auditorio MUAC, miércoles 19 de noviembre, 17:00 horas.
Entrada Libre


Café Gua-Ouah

Mesa sobre la novela Ánima, con la presencia de Wajdi Mouawad
Casa de Francia, jueves 20 de noviembre, 19:30 horas.
Entrada libre


Obra de teatro Seuls

Escrita, dirigida y protagonizada por Wadji Mouawad.
Teatro de la Ciudad, sábado 22 de noviembre, 19:00 horas y domingo 23 de noviembre, 18:00 horas.
Boletos: $158 a $672

Ventanas

Adaptación libre de Seuls, dirigida por Hugo Arrevillaga.
Al finalizar habrá diálogo de Arcelia Ramírez con Wajdi Mouawad.
Caja Negra del CUT, Jueves 27 de noviembre, 17:00 horas.
Entrada Libre.