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CULTURAS

Mis obras están plagadas de intentos de ser exactas: Bartra

El escritor y académico mexicano comentó que sus obras, a veces calificadas como difíciles y hasta de útiles, están plagadas de intentos de reflejar y entender la realidad.
Notimex
22 noviembre 2017 18:16 Última actualización 22 noviembre 2017 18:16
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Roger Bartra

(Cuartoscuro)

Al tratar de definir qué tipo de escritor es, el antropólogo, sociólogo y académico Roger Bartra (Ciudad de México, 1942) aseguró que está perdido en las identidades, “en ese juego de espejos donde me es difícil definirme. Quizá esta incomodidad que genero es una venganza mía, ya que todos tenemos tendencias a calificar”.

Al participar en el ciclo “Protagonistas de la literatura mexicana”, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), con la que celebró su 75 aniversario, el antropólogo hizo un recorrido por las ideas que le han preocupado y ha abordado en su obra.

“Quiero recordar lo que decía Voltaire en su Diccionario filosófico cuando se refería a que la bella literatura era la que causaba sentimientos agradables. En cambio, afirmaba que lo exacto, lo difícil y lo útil no pueden pretender la belleza. En este sentido yo renunciaría a ser parte de los que generan belleza.

“Mis obras están plagadas de intentos de ser exactas, de reflejar la realidad, de entenderla. A veces son calificadas como difíciles y hasta de útiles, con lo que Voltaire me echaría del espacio literario”, sostuvo.

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Roger Bartra


Indicó que el conjunto de su obra podría definirse en tres motivos de interés, los cuales se preocupan por la idea de conciencia. “De joven me interesaba la conciencia de clase: la ideología en las clases sociales y en qué modos de producción se basaba”.

“Después me sumergí en la conciencia nacional: el análisis de la cultura política y la crítica de las costumbres. Abandoné a Marx y sumé a autores como Alexis de Tocqueville, Émile Durkheim y Max Weber. Finalmente, me interesé por la conciencia neuronal: el funcionamiento del cerebro y su conexión con el entorno cultural”, agregó.

Para el autor, que ha abordado desde la situación del medio rural mexicano, hasta los estudios científicos del cerebro, uno de problemas fundamentales de la academia, sobre todo la que sigue los esquemas anglosajones, son los “muros gruesos” que dividen a las ciencias, los cuales han generado clasificaciones innecesarias en los campos de estudio.


“El problema es que estamos acostumbrados a la presencia de un muro muy grueso y poderoso que separa las ciencias de las artes. Quienes se arriesgan a pasar por esa puerta hacia una u otra dirección deben enfrentarse a esa soledad intelectual porque son vistos con sospecha”, apuntó.

“Sin embargo, en México la academia es desordenada y en esos caudales que se derraman hay muchas posibilidades para la gente que, como yo, está incomoda en todos los territorios y en todas las casillas. Este es un llamado para mantener ese caos creativo que la caracteriza”, concluyó.