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Miguel Ríos... 20 años y el gusto sigue siendo nuestro

El cantautor español se abre a la nostalgia para relatar parte de su vida, su obra y sus pasiones. Este febrero celebra 20 años de 'El gusto es nuestro', al lado de Joan Manuel Serrat, Ana Belén y Víctor Manuel en una gira que llegará a México.
Rosario Reyes
26 enero 2017 21:13 Última actualización 27 enero 2017 5:0
Miguel Ríos celebra 20 años de 'El gusto es nuestro, al lado de Serrat, Ana Belén y Víctor Manuel. (Ismael Ángeles)

Miguel Ríos celebra 20 años de 'El gusto es nuestro, al lado de Serrat, Ana Belén y Víctor Manuel. (Ismael Ángeles)

Su tema 'Bienvenidos' se convirtió en un símbolo en la recién instaurada democracia en España, el país sede del Mundial de Futbol de 1982, el año en el que Miguel Ríos grabó el directo Rock and Ríos en el Pabellón de Deportes del Real Madrid, su equipo.

Entre sus amigos cuenta a los fallecidos Alfredo Di Stéfano, Carlos Fuentes, José Saramago o el poeta Luis García Montero, uno de los españoles más renombrados actualmente; el cantante mexicano Enrique Guzmán, así como los tres artistas con los que celebra 20 años de El gusto es nuestro: Joan Manuel Serrat, Ana Belén y Víctor Manuel, en una gira que llegará a México los días 23, 24, 25 y 26 de febrero; 15 y 21 de marzo en el Auditorio Nacional. El 3 de marzo estarán en Guadalajara, y el 10 y 11 en Monterrey.

¿Cristiano es tan grande como Di Stéfano?
No, Alfredo Di Stéfano es más grande. Mi opinión no es muy técnica, pero me gusta más incluso como persona. Durante casi 20 años estuvimos jugando al futbol con Ferenc Puskas y otros de los grandes en el club del Real Madrid; tuve la suerte de vestirme con el mismo uniforme que ellos. Tuve amistad con Pepe Santamaría, los viejos del Madrid, que eran mis ídolos. Fue una relación de respeto absoluto hacia una persona a la que admiraba mucho.

Su amistad con Enrique Guzmán
Yo era fan de los Teen Tops, de hecho tenía preparado un disco con 'La plaga' y 'Popotitos' para hacer mi debut en la compañía de discos, pero como salió el twist a finales de 1961, me dijeron que tenía que grabar otras cosas, que el rock había muerto. La primera vez que lo escuché fue cuando Enrique vino a España a rodar una película con Marieta (Rocío Dúrcal), que era mi amiga, y también me hice muy amigo de él, pasamos una temporada estupenda. Para mí ha sido uno de los mejores versionistas del auténtico rocanrol.

La era posfranquista
El rock no fue tan mal visto como los roqueros. No entendían mucho las canciones y pensaban que era una cosa pasajera. Lo que le jodía al régimen eran las pintas que teníamos. Fue más una represión por estética que por la ética en la que luego se convirtió el rock, la revolución cultural del siglo XX. Nadie se podía meter con el régimen, pero sí había muchas claves, una especie de metalenguaje. Luego vino una primavera rosada, del 60 al 63; había unas matinés en el Circo Price que prohibieron cuando vieron que aquello iba creciendo, y tuvimos que disimular el rock con canciones más dulces.

Su concierto en la Plaza de Toros México (1988)
Fue un parteaguas -acá no se usa, pero me pareció una palabra hermosísima cuando la leí en una crítica-. Fue como si hubiera contribuido a algo que era más grande que yo, la posibilidad de que muchos compañeros pudieran hacer eso que para mí era lo más inocuo, cantar la música que te apetece sin ninguna controversia política ni traba administrativa y que la gente joven iba a tener su propia forma de entender la vida y sobre todo el respeto a su dignidad. Fue un regalo de la vida, pero ese día lo vi todo como una catástrofe, creía que era el fin de mi carrera y por supuesto debut y despedida de México, porque había un aguacero brutal; pasé mucho miedo de que se electrocutara alguno de los chicos. Antonio García de Diego y yo hicimos una especie de conciliábulo y todos estuvimos de acuerdo en salir. Creo que todos estuvimos muy bien y lo recuerdo como un sueño.

Su cercanía a la clase trabajadora
Nunca abdiqué de mi clase social. Desprecio al dinero como elemento vicioso de la vida, siempre he sido más romántico que eso, vamos, me ha gustado ganarlo y poder vivir, pero no ha sido mi leitmotiv. Prefiero ser, como dice la canción de Lennon, un working class hero. Me gusta más la gente que las élites. Dicen que Churchil dijo: “si a los 20 años no eres de izquierdas, no tienes corazón, y si a los 40 no eres de derechas, es que no tienes cerebro”; pues yo sigo descerebrado.

¿Qué pasó entre Felipe González y Zapatero?
Una debacle. Pero incluso viendo la historia con perspectiva, tampoco Felipe González fue quien nos dijo que era. Él me dijo una vez: “Miguel, es que hay razones de Estado por las que hay que hacer ciertas cosas que no tienen que ver con la ideología”. Es probable, pero creo que pudo dimitir, yo lo habría hecho y es una de las cosas que Zapatero debió hacer cuando firmó en 2010 una ley del trabajo que fue la que dio paso a que volviera la derecha.

¿Cómo se vive el régimen actual en España?
Con resignación. No, la verdad es que con 4 millones de desempleados es brutal. Lo que creo que está mal con la derecha ahora en Europa es que parece que son insaciables, gente que no encuentra un tope para la avaricia de abarcar riquezas, sobre todo el poder, y descuidan lo humano.

Ana Belén, Víctor Manuel y Serrat
Afortunadamente, tenemos una relación artística y humana. Ana probablemente es la artista que tiene más respeto y dedicación a su oficio, ahora como cantante está en un momento absolutamente cumbre. Víctor es exactamente lo que representan sus canciones, tiene un repertorio realmente emocionante por lo humano que es. Y Juanito es simplemente un súper dotado de la emoción, no creo que haya habido nadie, en mi generación por lo menos, tan bien diseñado para ser lo que es, realmente exponencial de un grupo de gente, de una forma de pensar, de un estilo de vida. Cuando empezó era una de las personas más guapas, por dentro y por fuera, que he visto en mi vida, que ha mantenido su vida a pesar de los avatares de salud, con una dignidad realmente encomiable.