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CULTURAS

Miguel Ángel, el genio que influyó en Nueva España

El viernes se inaugura en el Palacio de Bellas Artes la exposición 
"Miguel Ángel Buonarroti: Un artista entre dos mundos", la cual mostrará las semejanzas entre el arte novohispano y romano. 
Rosario Reyes
23 junio 2015 22:24 Última actualización 24 junio 2015 5:0
Miguel Ángel en el Palacio de Bellas Artes.

Miguel Ángel en el Palacio de Bellas Artes. (Cortesía)

Por primera vez se exhiben en México 30 obras de Miguel Ángel. La magna exposición, que se inaugura este viernes en el Palacio de Bellas Artes, no despliega solamente la creación del genio florentino: la serie de dibujos, pinturas y esculturas exhibidas entran en diálogo con 45 piezas artísticas locales para revelar la influencia del artista italiano en este país.

Las esculturas del Cristo Giustiniani, La Virgen de las rocas y David Apolo, el Retrato del Papa Julio II, así como una serie de dibujos, entre ellos los bocetos que el artista realizó para la Capilla Sixtina, forman parte de la magna exposición Miguel Ángel Buonarroti: Un artista entre dos mundos.

La curaduría de Francesco Buranelli, ex director de los Museos Vaticanos, y Luis Javier Cuesta, director del Departamento de Arte de la Universidad Iberoamericana, evidencian las similitudes que en el siglo XVI, el arte de la Nueva España sostenía con Roma; incluso -advierte Cuesta- como un mandato político.

“Manuel Tolsá era no sólo el artista más completo, sino el más miguelangelesco, y junto con Fabregat y algunos artistas más, ayuda al diseño urbanístico que permite este paralelismo entre la vieja Roma, cabeza del mundo, y la Nueva España, capital de Latinoamérica”, dice el académico. “Es una proclama política, un manifiesto de la importancia de la Ciudad de México. Tenemos el primer plano de la Catedral de México, de 1562, que se conserva como el primer dibujo arquitectónico en el que se puede ver la gran revolución que supone el uso del diseño, del dibujo como la primera de todas las artes, o la maqueta del Palacio de Minería, cuyo trazo proviene fundamentalmente de la obra arquitectónica de Miguel Ángel”, añade.

Los núcleos centrales de la curaduría son la obra inacabada, como el David Apolo (que pertenece al museo Bargello de Florencia), o el Cristo Giustiniani, que Buonarroti dejó inconclusos; los prototipos laicos y religiosos del artista y, agrega Cuesta: “Reflejar por qué Miguel Ángel es un creador universal, la importancia que ha tenido a lo largo de los últimos 500 años y por qué se fue reflejando en México en distintas épocas”.

En tanto, el museógrafo italiano Francesco Buranelli complementa que en esta exposición se muestra al Miguel Ángel italiano, “pero también al mexicano, entre comillas”. Y señala un par de planos en los que se aprecian similitudes entre la Plaza del Campidoglio en Roma y la plaza del Zócalo en México.

“Ambas tienen esa forma redonda, piso en forma de estrella y mientras en México tenemos la estatua ecuestre de Carlos IV, en Roma se encuentra la estatua de Marco Aurelio, las dos en el centro de la plaza”, concluye.