AFTEROFFICE
CULTURAS

México se olvida del fundador de la Escuela Nacional de Música

José Francisco Vásquez, fundador de la Escuela Nacional de Música, legó un vasto acervo sinfónico al país. Sin embargo, la Academia lo ha olvidado por diversas razones. 
Myrna Martínez
08 julio 2015 20:55 Última actualización 09 julio 2015 5:0
José Francisco Vásquez, un enigma de la música mexicana. (Cortesía)

José Francisco Vásquez, un enigma de la música mexicana. (Cortesía)

Fue fundador de la OFUNAM, de la Escuela Nacional de Música de la UNAM (ENM) y de la Escuela Libre de Música que lleva su nombre; además compuso óperas, conciertos, ciclos de lied, y más de 200 obras musicales. Sin embargo, la creación del compositor José Francisco Vásquez (Arandas, Jalisco, 1896-1961) está prácticamente condenada al silencio y el deterioro.

Su hijo, José J. Vásquez, ha sido el principal promotor del rescate y difusión de este acervo, que finalmente es resguardado en el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical del INBA (Cenidim) y en la Facultad de Música de la UNAM.

Desde Barcelona, donde radica desde hace 11 años, Vásquez cuenta que su padre falleció en 1961 y dos años después su madre, la violinista Gloria Torres. Al quedar huérfano a los 12 años, él y su hermana fueron despojados de sus pertenencias y enviados a un internado. Todo se perdió: fotografías, instrumentos y sobre todo, las partituras. Hace tres décadas emprendió una búsqueda detectivesca para recuperarlas. Rascó en cada recoveco de su memoria para recordar rostros, nombres o apodos de músicos, y siguió pistas hasta encontrar las páginas arrumbadas en cocheras, en bibliotecas y en puestos de La Lagunilla.

Después de recuperar la mayoría de la obra -buena parte en mal estado-, comenzó a tocar puertas en instituciones culturales para digitalizarla, pues hay partituras de más de 100 años que corren peligro de perderse. El proceso burocrático, afirma, ha sido desgastante.

El viacrucis empezó en 2011, cuando el escritor y dramaturgo realizó una petición a Conaculta, durante la administración de Consuelo Sáizar, para rendir homenaje a su padre, que ese año cumplía 50 años de fallecido. Narra que el coordinador de asesores le prometió darle seguimiento. No ocurrió nada. Con la misma suerte intentó otras gestiones ante la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados y la Secretaría de Cultura de Jalisco.

En abril de 2013 le envió una carta a Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta. “Meses después y quizá como resultado a mi insistencia, me escribió Tovar para disculparse por haber extraviado mi carta y para citarme. Cuando le hice ver mi residencia en Barcelona, ofreciendo que a la cita podría ir un representante mío y mi abogada, no volví a tener noticias”.

Vásquez ha encontrado en la página de Facebook dedicada a su padre el mejor medio para difundir su causa. Por ella llegó al Cenidim, donde actualmente se encuentra el 40 por ciento del acervo, que permanece sin digitalizar.

José F. Vásquez
encabezó el movimiento de separación del Conservatorio Nacional, en ese entonces dirigido por Carlos Chávez, que llevó a crear en 1929 la ENM, ahora Facultad de Música de la UNAM. Allí se encuentra el resto de la obra. “He recibido diferentes versiones del estado de las partituras. Me han dicho que no se han procedido a digitalizar”, comenta con inquietud.

Tras un año sin recibir información sobre los avances, le escribió en enero pasado una carta al rector José Narro Robles, en la que le solicitaba, entre otros puntos, la digitalización de las partituras y una copia de ese material para su difusión. En Semana Santa, dice Vásquez, recibió respuesta del director de la ENM, Francisco José Viesca Treviño. Vía correo electrónico, le dijo que le hablaría para darle seguimiento a su solicitud. Hasta el momento no ha sido contactado.
José F. Vásquez le entregó 40 años de su vida a la Universidad, en las salas de concierto y en las aulas. En la Sala Nezahualcóyotl hay una placa con su nombre y en los programas de mano de la OFUNAM se le menciona, pero en cinco años, la orquesta sólo ha tocado un par de piezas.

PILAR DE LA ÓPERA NACIONAL

Casi toda la producción de Vásquez ha sido recuperada y si bien hay músicos que han interpretado alguna partitura, no hay planes para reponer alguna de sus siete composiciones óperísticas.

El investigador José Octavio Sosa, coordinador de Estudio de la Ópera de Bellas Artes, destaca que Vásquez también fundó la Compañía Mexicana de Ópera y fue el gran impulsor de la música nacional. A él se deben varios estrenos en una época en la que era más difícil que ahora programar ópera mexicana.

“En su catálogo operístico, que sería importante conocer, hay obras como El Mandarín, El Rajáh, Monna Vanna, Los Mineros y Vasco Núñez de Balboa. Ojalá las escuchemos algún día”, dice Sosa, quien destaca El último sueño, estrenada en Bellas Artes en 1961, con Plácido Domingo y Martha Ornelas, y Citlali.

Entra los proyectos propuestos a la UNAM, Vásquez espera que prospere la realización de un disco conmemorativo para el 2016, por los 120 años del natalicio de su padre.