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México se beneficia de una marcación benevolente

El penalti anotado por Andrés Guardado en el segundo tiempo extra esconderá una triste presencia en el césped para un conjunto enjundioso, voluntarioso, pero desconcertante en casi todos los rubros del esquema.
Mauricio Mejía
19 julio 2015 22:9 Última actualización 19 julio 2015 22:10
El escapismo ha tocado esta noche al tercero en la escena. (AP)

El escapismo ha tocado esta noche al tercero en la escena. (AP)

El árbitro dirimió, en la última jugada, una batalla plagada de zafio aburrimiento.

Desapegado al reglamento, el nazareno otorgó un auto de libertad a una Selección mexicana incapaz de anotar ante un conjunto tico débil en la zaga y lerdo en el ataque. La decisión del central, al filo del final, pone en evidencia la categoría menor de un torneo lerdo y opaco.

El pase a las semifinales de la Copa Oro llega para el cuadro de Miguel Herrera con la benevolencia, puede decirse providencia, más que por méritos propios: Carlos Vela, Jesús Corona y Oribe Peralta fallaron con insistencia supina ante un arco rival despoblado y sin baluartes.

El penalti anotado por Andrés Guardado en el segundo tiempo extra esconderá una triste presencia en el césped para un conjunto enjundioso, voluntarioso, pero desconcertante en casi todos los rubros del esquema: mal al acecho, torpe en la base y muy errático en la consumación de los avances, ahora sí muchos a lo largo del cotejo. La Concacaf, en entredicho en lo administrativo y en lo legal, demuestra sus ingredientes, todos, militan en lo sospechoso en casi todos sus actos. El escapismo ha tocado esta noche al tercero en la escena.

Si el tedio se compuso de dos horas de relato se debió justamente a la carencia de tino de la delantera nacional, angustiada por el tanto más que por el talento.

Costa Rica presentó lucha durante la primera mitad del debate en Nueva Jersey; el resto fue un acompañante partido por la mitad: atacaba con pocos y defendía con muchos, pero sin orden ni solvencia.

Las llegadas de los mexicanos se dieron por racimos, sobre todo en el complemento. Pero la de hoy ha sido una noche de descaro para Vela, culpable de cuando menos tres disparates. Aún así, con otros yerros de Peralta, el cuadro pudo despachar el pendiente en el tiempo legal. Los recursos extra temporales no acreditaban razón a los centroamericanos; fueron parte del proceso de un litigio sin argumentos sólidos para la sentencia de una formación mexicana tirada a la impotencia.

La cita con Panamá vale en la medida en la que se desvelen las fallas en la marcación, en la implementación del toque, pero, sobre todo, en la contundencia ante la portería contraria.

El esquema funcionó de mejor manera en la elaboración del juego, pero poco sirven las pruebas -más a estas alturas- cuando no se tiene manera de confirmarlas en el marcador el juez de última instancia. Hoy el juez ha puesto de su parte; falta ver si el testigo de cargo sabe salir al paso sin ayuda de última hora.