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Mexicanos en Hollywood, ¿moda pasajera?

10 febrero 2014 4:21 Última actualización 24 octubre 2013 5:18

[La meca del cine reconoce con la taquilla a actores mexicanos / Cuartoscuro]


 
Sandra Aguilar Loya / Marisol Huerta Briones
 

La nueva mexicanidad en la pantalla de Hollywood está marcada por el marketing. Sin embargo, la presencia de los actores mexicanos en películas reconocidas, incluso con premios de la Academia estadounidense, ha tenido siempre otro sesgo: el talento.
 

Desde el director Emilio Fernández, que comenzó como actor en Estados Unidos, Anthony Quinn (ganador del Oscar por ¡Viva Zapata! y en Lust for Life), Dolores del Río o Katy Jurado, hasta Salma Hayek con producciones como la candidata al Oscar Frida, Diego Luna con varios títulos, desde el independiente Mr. Lonely, de Harmony Korine, hasta la aventura de ciencia ficción Elysium; Gael García en la biografía del Ché Guevara Diarios de motocicleta, de Walter Salles, o la saga de Goal, del director Danny Cannon, protagonizada por Kuno Bécker, entre muchos otros.
 

Adriana Barraza, nominada al Oscar por Babel, de Alejandro González Iñárritu, asegura que “se hacen muchas cosas en Estados Unidos que no llegan a Latinoamérica, pero ya no sólo son personajes de barrenderos o jardineros, o nanas como el que yo hice (en Babel), son personajes que están en todos los medios”.
 

Explicó que “somos una minoría muy grande, aproximadamente 40 millones. No está explotado del todo, hay un público cautivo muy grande”.
 

Carmen Salinas, quien recibió una invitación del director de Hombre en llamas, Tony Scott, para actuar en su cinta, dice que “los toman en cuenta porque hacen bien su trabajo. Estoy feliz de todo lo que están logrando los actores mexicanos en el cine norteamericano como Demián Bichir Kate del Castillo, la señora Barraza, Eugenio Derbez; me da una alegría enorme ver su éxito”. Salinas también actúa en la coproducción México-EU La misma luna, de Patricia Rigen, estelarizada por Kate del Castillo.
 

El llanero solitario fue una ventana de exposición para Joaquín Cosío.
 

Con un estreno en más de 400 salas previo a su corrida en México, No se aceptan devoluciones marcó una pauta para Amor a primera visa, que ha superado 5 millones de dólares en la Unión Americana y llega a México el 8 de noviembre.
 

En tanto, Adal Ramones debuta en Hollywood con Road to Juárez, que tuvo una proyección en el ciclo Pantalla de Cristal de la Cineteca y se exhibió previamente en el Festival de Beverly Hills.

Estrategias comerciales

Hollywood se convierte en el ideal de los actores de todo el mundo, “porque si te conocen ahí, te conocen en todo el mundo”, asegura César Ramírez, productor de Road to Juárez y detalla que “los latinos en Estados Unidos tienen un poder adquisitivo mayor”.
 

Leo Zimbrón, productor de Amor a primera visa, explica que la estrategia de estrenar en Estados Unidos se debe a un plan de acuerdo a la historia que narra la cinta protagonizada por Jaime Camil y Omar Chaparro. La fórmula, asegura, “es una prueba de cómo el cine tiene un nuevo sabor fuera de Hollywood”.
 

Gracias al éxito de No se aceptan devoluciones, dice Omar Chaparro, “Hollywood está volteando a vernos. Es un momento clave para el cine latino, el 33% de la gente que compra un boleto es latina”.
 

Reacio a sobrevaluar los resultados en taquilla, en su visita reciente para presentar Gravity, Alfonso Cuarón advirtió que “es definir a una obra a partir del precio, y hay cosas que no lo tienen. Lo que es importante es que las películas están conectando; me encanta que la de Eugenio está conectando con el público no sólo de México”.