Mexicano lidera un sueño caribeño
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Mexicano lidera un sueño caribeño

De la mano de un director técnico mexicano, Saint Kitts and Nevis buscará clasificar al hexagonal final de la Concacaf rumbo al Mundial de Qatar 2022, hecho inédito en su historia futbolística

Alain Arenas
09/01/2018
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Jacques Passy (Ciudad de México, 1975) es el único técnico mexicano que actualmente dirige a una Selección en el mundo. Entrena a Saint Kitts and Nevis –islas del Caribe ubicadas al Este de Puerto Rico– desde 2015 y recientemente firmó una extensión hasta 2022. Su llegada al combinado –recuerda– se realizó en una negociación de no más de 15 minutos con Anthony Johnson, el presidente de la Federación de futbol local. Ese tiempo fue suficiente para convencer al dirigente de que era el indicado para el puesto.

“Fui ponente en la conferencia Soccerex –ciclo de pláticas de entrenadores y directivos que se organizan a nivel mundial– que se realizó en Barbados ese mismo año. En ese entonces era el director del Instituto Johan Cruyff México. Conmigo estaba Ricardo Zayas –quien actualmente integra su cuerpo técnico– y Johnson era parte de los asistentes. Ricardo nos presentó. Platiqué brevemente con Anthony y dos semanas después tuvimos otra charla corta en la que concretamos el trato”, cuenta Passy en entrevista para El Financiero.

El mexicano asumió el cargo el 28 de mayo y apenas 15 días después debutó en el banquillo contra El Salvador en el partido de ida de la segunda ronda de la eliminatoria de la Concacaf para el Mundial de Rusia 2018. Al 85’ su equipo 2-1, pero un minuto más tarde los centroamericanos consiguieron el empate. En el encuentro de vuelta perdió 4-1 y fue eliminado.

Fue ahí que empezó la revolución de Passy. Dos meses más tarde le propuso a Johnson que realizaran una gira para jugar contra cuadros europeos, algo inédito para el seleccionado caribeño. El directivo aceptó y en noviembre de 2015 disputaron dos amistosos contra Estonia y Andorra. La primera los goleó 3-0 y a la segunda la vencieron 1-0. Un año más tarde los estonios visitaron a los caribeños, donde empataron a un tanto.

“La primera gira la pagó la Federación, pero a partir de la segunda conseguimos que algunos países europeos nos invitaran a jugar contra ellos en sus canchas. No hay meses sin que recibamos invitaciones para participar en torneos en diferentes partes del mundo. Es magnífico, porque el nivel del seleccionado aumentará”, afirma.

Passy es el primer entrenador extranjero de Saint Kitts and Nevis y con sus casi tres años en el banquillo es el que más tiempo ha estado en el puesto. También es el más exitoso de su historia. Cuando asumió el cargo, el representativo ocupaba el puesto 159 del ranking de la FIFA. Al concluir el 2016 estaba en el 80, su mejor lugar desde que la Federación se afilió a la FIFA en 1993. El combinado cerró el 2017 en el puesto 111, como el quinto mejor entre los equipos caribeños y el número 12 entre los de la Concacaf.

“El techo de Saint Kitts es el hexagonal final en la eliminatoria y la clasificación a la Copa Oro. Nunca se han tenido ese tipo de logros en la historia, pero los tenemos al alcance porque contamos con elementos que juegan en ligas competitivas como la MLS, el Ascenso MX o las ligas inferiores de Inglaterra”, destaca.

El técnico recuerda que se enamoró del futbol cuando tenía 11 años. A diferencia de sus amigos

–cuenta– a él le llamaban la atención los movimientos de los jugadores o cómo los entrenadores los colocaban en el terreno. “Era un aficionado raro. No me gustaba jugarlo, pero me encantaba verlo. No tenía ninguna afinidad por un equipo, pese a que en mi casa todos le iban al América”.

En esa misma época surgieron sus primeros ídolos: Carlos Bilardo, cuando dirigió y levantó el título con la Selección argentina en el Mundial de México 86; Arrigo Sacchi, cuando entrenó y construyó la época dorada del Milán, y a nivel nacional con Manuel Lapuente, quien a inicios y mediados de la década de 1990 se coronó campeón con Puebla y Necaxa.

Cuando cumplió 16 –en 1991– decidió que iba a ser director técnico. Un año después se convirtió en entrenador del Colegio Americano, en el que estudiaba la preparatoria. A los 18 alternó la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Anáhuac con el curso de director técnico. Cuatro años más tarde viajó a Europa y dirigió en las divisiones amateur de España.

Passy cuenta que a finales de 2001 e inicios de 2002 estudió en el Instituto Johan Cruyff en Barcelona y que ahí conoció al holandés. “Fue uno de mis mentores futbolísticos y, posteriormente, pudimos entablar una relación cercana. Después le propuse traer el Instituto a México y aceptó. En 2003, el colegio ya estaba en operación en el país”.

El entrenador tuvo su primera experiencia al frente de un equipo con Dorados de Sinaloa en 2006. Sólo dirigió tres partidos. Ganó uno, empató otro y perdió el último. Después dejó el cargo y se dedicó a la dirección del Instituto Johan Cruyff México, puesto en el que se mantuvo hasta 2015 porque –dice– era imposible combinarlo con la dirección técnica de Saint Kitts and Nevis.

“Por el momento, no volvería a dirigir en México. Tuve ofertas de equipos en el Ascenso y una de la Liga MX, pero estoy satisfecho en la dirección de Saint Kitts and Nevis. Dirigir a una Selección es el punto más alto para un entrenador, porque te permite cambiarle la cara futbolística a un equipo con muy pocos días de trabajo antes de afrontar los partidos. Es lo que paulatinamente logré en una isla que cuenta con 50 mil habitantes”, comparte.

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