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BUENA VIDA

Mercados mexicanos: una experiencia de lujo

Caminar la Ciudad de México y comer lo que sus habitantes comen, tanto en puestos ambulantes como en los restaurantes más lujosos, es una propuesta única para turistas.
Lizbeth Hernández
04 septiembre 2017 21:42 Última actualización 05 septiembre 2017 5:0
mercado

(Especial)

¿Qué tienen en común una curadora del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el CEO de un grupo restaurantero de Canadá o el director global de una agencia de publicidad? Su fascinación por los mercados mexicanos. Los tres se internaron en un recorrido de exploración por Jamaica y La Merced. Caminaron sus pasillos, libraron los diablitos de los cargadores, aspiraron sus aromas y probaron sus mejores antojitos.

Fuera del cobijo de las sábanas de 400 hilos de algodón egipcio con las que cuentan los hoteles de lujo de la Ciudad de México en los que acostumbran hospedarse, unos llegan a los mercados en coche –protegidos por un grupo de acompañantes–, pero los más aventureros incluso prefieren hacerlo en Metro.

“Todos tienen cara de asombro y placer. No se esperan la amabilidad de la gente, las explicaciones que les dan y las recetas que les comparten. Esto es lo mejor de México y mi trabajo es mostrarlo”, asegura Rocío Vázquez, quien dejó su trabajo como directora de su agencia de publicidad para compartir sus descubrimientos culinarios a través de su plataforma digital Eat Like a Local. Mexico City Food Safaris.

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Como foodie, bloggera y viajera, prefirió calzarse sus tenis favoritos, ponerse ropa cómoda y salir a recorrer las calles y sus lugares emblemáticos. El dominio de los secretos descubiertos en la Ciudad de México es su fortaleza. La gran mayoría de personas que toma sus recorridos llega por la recomendación de boca a boca.

Sólo hay tres consejos que se deben seguir: ir con el estómago vacío, ropa y zapatos cómodos y disposición para caminar.

En el Mercado de Jamaica la primera parada es en Carnitas Paty, comercio con más de 35 años que ha sido atendido por tres generaciones de Sánchez. Ahora, Pedro está a cargo. Comenta que los tacos que más se venden son los de buche y nana, pero los de barriga con maciza son ideales para abrir el apetito. Muestra de la popularidad de la que gozan sus carnitas es la cantidad de kilos que preparan a la semana. “Mil 500 kilos; son más o menos unos 18 puercos de entre 85 y 90 kilos, y todo se acaba”, explica.

Un buen tepache con piña, plátano morado, tamarindo, guayaba, perón y naranja es la bebida ideal para acompañar los tacos. La receta proviene del Estado de México, lugar de origen de la familia.

En el trayecto contrastan imágenes y aromas, entre los puestos de carne de res donde se ofrecen pulmones, riñones y colas aún con la piel y el rabo; frutas frescas como pitaya, mamey y persimon; y el deleite visual de cientos de ramos de flores, que apretados y dispuestos en botes de plástico con agua, aguardan a los compradores.

El desfile de sabores incluye tacos de cecina recién asada, de chorizo verde bien picadito en el que se fusionan piñones, cacahuates y pepitas; degustación de ocho tipos de moles –cada uno requiere de tres días para su elaboración–, y un generoso vaso de esquites freídos con manteca que se cuecen lentamente en una olla de barro.

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Rocío serpentea entre los puestos, saluda a todos, domina la escena y eso le da un plus a sus recorridos.

“De todas las personas que he traído nadie se ha enfermado, al contrario, se aventuran por más, como el recorrido por La Merced. Una parte se hace entre pasillos muy estrechos donde sólo cabe una persona, porque el mercado se quemó y hay varios locales en las calle”, comparte.

Ahí se conocen las variedades de chiles, ajos, nopales e insectos mexicanos. Se prueban hormigas chicatanas, gusanos de maguey vivos, escamoles, hueva de pescado horneada, tacos de pescado, quesadillas, pambazos y atole de masa azul.

El sitio eatlikealocal.com.mx también ofrece recorridos por los mejores restaurantes de la ciudad, por salones de baile, tour de luchas y hasta shopping por Masaryk y las boutiques de diseñadores nacionales. El precio por experiencia por persona oscila entre 100 y 2 mil dólares. Los grupos más grandes son de seis integrantes e incluyen comida y transporte.