Medallista inesperada
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Medallista inesperada

Tania Mascorro se inició en el levantamiento de pesas gracias a que su entrenador, Luis Puerto, le vio las cualidades para practicar la disciplina, hasta convertirse en la única mexicana en triunfar en un mundial.

Alain Arenas
26/12/2017
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Hasta los 13 años Tania Mascorro no había practicado ningún deporte de manera formal. Todo cambió cuando -la hoy medallista de bronce en la categoría de +90 kilos en el Mundial de Anaheim 2017- conoció al cubano Luis Puerto afuera del Instituto del Deporte de Angostura, Sinaloa. El caribeño se le acercó abruptamente. Le dijo que tenía las capacidades físicas para el levantamiento de pesas y que estaba dispuesto a prepararla.

“Pensé que estaba loco, nunca había levantado una pesa en mi vida y decía que tenía todo para practicarlo en el alto rendimiento. Me explicó que era entrenador y que buscaba talentos debido a que estaba en la región por un intercambio debido a un convenio entre el Instituto del Deporte estatal y Cuba. Lo rechacé en un principio, pero consiguió mi teléfono y me llamó reiteradamente para que accediera. Finalmente logró despertar mi curiosidad y ese mismo día por la tarde realicé mi primer entrenamiento”, recuerda Mascorro.

Puerto la entrenó los primeros tres años de su carrera, tiempo suficiente para que se convirtiera en una de las mejores de México en la categoría de +75 kilos, en la que ganó sus primeras competencias regionales en 2004. Ese mismo año el cubano tuvo que regresar a su país; el convenio había terminado.

Mascorro continuó en la disciplina e integró por primera vez la selección nacional en 2008. Dos años más tarde participó en su primer torneo internacional: los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010, en los que ganó tres medallas de bronce. Al año siguiente disputó los Panamericanos de Guadalajara 2011, en los que, también, consiguió el tercer lugar. Ese mismo año hizo su debut en los Campeonatos Mundiales, en París, en los que fue eliminada en la primera ronda.

“En 2013 Puerto regresó a Sinaloa y se convirtió en mi entrenador de manera definitiva. Bajo su guía conseguí los mejores resultados de mi carrera. Desafortunadamente no he podido conseguir la calificación a los Juegos Olímpicos. En Río 2016, por ejemplo, una controversia con la Federación Nacional de Levantamiento de Pesas impidió que participara”, afirma.

La revancha llegó pronto para Mascorro. En los Mundiales de Anaheim que se disputaron a principios de este mes consiguió la medalla de bronce en modalidad arrancada. Fue la primera presea para una mexicana y la tercera para el país en la historia del certamen. Lino Montes –plata– y Antonio Vázquez –bronce–, también en Anaheim, fueron los otros dos ganadores.

“Las medalla es dedicada a mi abuela. Falleció por insuficiencia renal a principio de año. Ella me crió junto con mi abuelo, porque mi mamá estudiaba la licenciatura en Derecho, trabajaba y tenía muy poco tiempo para convivir conmigo. Su fallecimiento fue muy duro, porque fue como perder a una segunda madre”, dice la sinaloense.

Mascorro, de 27 años, tiene como objetivo a mediano plazo participar, al fin, en los Juegos Olímpicos. Dice que Tokio 2020 sería coronar su carrera en el alto rendimiento. “Subir al podio no sería descabellado con las suspensiones que han tenido otros países. De acuerdo a mi rendimiento y estado físico podría ponerle fin a mi carrera y dedicarme enteramente a ejercer como abogada, tal y como lo hace mi madre actualmente”.

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