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Mea Cuba: el deshielo con EU también divide a artistas

"Hay un optimismo general basado en la ignorancia. Te estoy hablando de una dictadura que se instaló en el 59 en mi país", apunta Amaury Gutiérrez. "Mucha gente de derecha, que no usa mucho la cabeza, cree que esto es un infierno y estamos aquí sometidos, obligados", contrapone su paisano, el cineasta Jorge Luis Sánchez.
Rosario Reyes
22 diciembre 2014 22:40 Última actualización 23 diciembre 2014 5:0
Washington y La Habana esperan la reacción de los artistas. (Cortesía)

Washington y La Habana esperan la reacción de los artistas. (Cortesía)

No creo en los hermanos Castro”, dice desde Miami el cantautor cubano Amaury Gutiérrez a propósito de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba.

“Hay un optimismo general basado en la ignorancia, con todo respeto. Te estoy hablando de una dictadura que se instaló en el 59 en mi país, antes de que yo naciera. Hemos sufrido encarcelamientos, fusilamientos, balseros que se escapan de Cuba y han muerto en el estrecho de la Florida; exilio, destierro, abusos de todo tipo… En Cuba el anuncio fue hecho por un dictador vestido de uniforme, como diciendo ´tranquilo, que aquí todo va a seguir igual´. Es una tendencia al inmovilismo enfermizo de estos dos hermanos. No creo que nada vaya a cambiar adentro, ojalá que me equivoque”, advierte.

Como ha sucedido durante 56 años, hay versiones encontradas entre ambos países; separados solamente por las famosas 90 millas.
“Mucha gente de derecha, que no usa mucho la cabeza, cree que esto es un infierno y estamos aquí sometidos, obligados”, contrapone el cineasta Jorge Luis Sánchez, quien se encuentra en la postproducción de la cinta histórica Cubalibre.

El director asegura que la Revolución tiene un apoyo mayoritario. Por eso ha resistido más de 50 años de bloqueo comercial. Revira Amaury Gutiérrez que los cubanos disidentes son rechazados dentro de la isla. “Yo, que soy crítico de la dictadura, no puedo ir a Cuba. Tengo que pedir un permiso a ver si me autorizan la entrada. Eso es una falta de respeto, una violación a mis derechos humanos, una cosa inaceptable, con la cual nunca estaré de acuerdo. La política cultural de esa dictadura es atroz: excluyente, segregacionista. Lo que hicieron con Celia Cruz, ni siquiera dejarla ir al velorio de su mamá, lo que hicieron con Olga Guillot, a quien le quitaron todas sus propiedades. Y lo que hicieron con muchos artistas, como Ernesto Lecuona, Arturo Sandoval, Paquito D' Rivera... Tienen que pedir perdón al pueblo cubano”.

En 1898, Estados Unidos llegó a Cuba como ejército aliado, narra Jorge Luis Sánchez acerca del periodo histórico en el que se ubica su nueva cinta, la tercera, tras la biografía de Benny Moré, El Benny, y el musical Irremediablemente juntos. “Derrotamos a España y después se quedaron como ejército de ocupación y se fueron en 1902. Hay razones históricas. El conflicto con Estados Unidos no empezó con la Revolución; se agudizó”.

Canción de la disidencia
La estrategia de Estados Unidos en Cuba “para tratar de derrocar al régimen no ha funcionado”, reconoció el presidente Barack Obama la noche del domingo. Habló sobre el bloqueo económico a la isla y se mostró optimista con el nuevo orden entre los países.

En este escenario, la crítica dentro de ambos gobiernos deberá ser necesaria, apunta Amaury Gutiérrez. “La trova que se hace en Cuba entregó la bandera de la protesta. Es más crítico el movimiento de reggaetón, del hip hop y el rap”.

Para Juan Manuel Ceruto, uno de los más prestigiados arreglistas musicales de la isla, compositor de música para cine y director musical de artistas como Paulo FG e Isaac Delgado, no tiene por qué cambiar lo que la gente quiera decir, bajo cualquier sistema. “En cualquier género musical uno puede expresar lo que siente y criticar lo mal hecho en aras de que mejore”, sostiene en ánimo conciliador.

La crítica, agrega Jorge Luis Sánchez, es misión del arte. Los cineastas -asegura- seguirán haciendo las películas como hasta ahora, pensando al país, reflejando sus problemas. “También hemos construido una sociedad como una trinchera, como una plaza sitiada y si estas relaciones se empiezan a descongelar, se supone que tendremos más espacio de libertad. La cultura cubana está enclavada en el corazón de Occidente, con muchos vínculos con los Estados Unidos, el latin jazz, por decirte un ejemplo. Martí vivió en Estados Unidos en el siglo XIX, organizó la última guerra contra España desde ahí y si todas estas relaciones marchan bien, pues van a ser mucho mejor, más fecundas.

En el caso del cine, nuestras historias se van a enriquecer porque pueden cambiar los puntos de vista, la perspectiva de los problemas”.
Juan Manuel Ceruto ve un asunto práctico en el tema diplomático. “Quizá ahora nuestro trabajo se conozca más afuera”, afirma y advierte que el “nuevo orden” no necesariamente enriquecerá su trabajo. “Aquí se escucha lo que probablemente no se escuche en otros lugares, Cuba tiene mucha apertura en ese sentido. Los músicos que viajan frecuentemente siempre traen información y como no tenemos compromisos con disqueras trasnacionales, hacemos lo que queremos y eso ha provocado un desarrollo, influido por el mundo”, concluye.