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Matus: la lectura de los lunes

Matus fue oficiante postrero de una tarea que murió mucho antes que él, y antes de que muriera, ayer, fue testigo del final del gran género: ya no existen, tampoco importan para los lectores en tiempo real, las largas narraciones de los partidos de futbol.
Mauricio Mejía
13 septiembre 2017 18:22 Última actualización 13 septiembre 2017 18:23
Matus

(Especial)

Entonces había crónicas. Y eran indispensables para los lectores de los diarios deportivos. Sobre todo en días de Mundiales de futbol; cuando el futbol comenzaba a ser monopolio de las páginas (se le llamaba en aquellos años página deportiva porque, salvo los especializados, los periódicos contenían una plana para tal fuente).

Ignacio Matus vivió la era de esplendor del oficio más lindo. Mandaba sus textos de la Copa del Mundo del 62 en los vuelos de regreso de Santiago a Ciudad de México. Se las arregló para hacerlas llegar, primero, desde la provincia a la capital chilena.

El Esto, diario al que dio brillo, publicaba con un día de retraso los sucesos (linda palabra que ya casi nadie usa) del Mundial en el que México venció 3-1 a Checoslovaquia, su primera victoria en el gran certamen. Desde aquella gloriosa era de los cables y los teletipos, las líneas ágata y las bulliciosas mesas de redacción (en las que habitaban el alcohol y los cigarros), Matus se volvió la lectura obligada de los partidos dominicales. “¿Ya leíste a Matus?”, “como dijo Matus”, “así lo vio Matus”, eran expresiones comunes en las espléndidas décadas del periodismo escrito.

El cronista pasó luego al fax, al correo electrónico y al final de la máquina de escribir. Sobrevivió a la digitalización del oficio. Pero antes de que muriera, ayer, fue testigo del final del gran género: ya no existen, tampoco importa para los lectores de la prontitud, del mundo en tiempo real, las largas narraciones de los partidos de futbol. La mirada crítica del reportero que valora y comparte esa valoración del momento clave del encuentro en el que se rompió el orden de las cosas. Ese acontecimiento que dio la victoria, la derrota o el empate a los equipos en disputa. El instante que determinó el resultado.

Matus fue oficiante postrero de una tarea que murió mucho antes que él. Tampoco viven las plumas que den referencia a los diarios. Esto ya no es.