AFTEROFFICE
deportes

Matías Almeyda, un líder mental

Pasó malos ratos entre el alcoholismo y la depresión; se levantó, y su motivación tiene a Chivas en la final del Torneo Clausura 2017, en donde enfrentará a Tigres. Almeyda es el tercer entrenador más ganador en la historia de Guadalajara, con tres títulos.
Alain Arenas
24 mayo 2017 22:20 Última actualización 25 mayo 2017 5:0
De obtener el campeonato, Almeyda  empataría en el segundo lugar al húngaro Árpád Fekete, quien sumó cuatro. (Ismael Ángeles)

De obtener el campeonato, Almeyda empataría en el segundo lugar al húngaro Árpád Fekete, quien sumó cuatro. (Ismael Ángeles)

La depresión de Matías Almeyda inició cuando se retiró como futbolista en 2005. Tenía 32 años y su plan original era pasar una temporada en Azul, Argentina, localidad ubicada 65 kilómetros al norte de Buenos Aires, en la que nació en 1973 y en la que logró comprar una casa de descanso. Pero las circunstancias cambiaron. No pudo llenar el vacío de la cancha. En su biografía, Almeyda. Alma y vida, cuenta que había días en los que pasaba horas recostado en el sillón sin hacer nada y con la mirada perdida. Fue en esa misma época en la que incrementó su consumo de alcohol.

Llegó a beber cinco botellas de vino en una jornada. Luciana, su esposa, lo grabó y después le enseñó los videos para hacerlo recapacitar. Aunque le avergonzaron las imágenes que evidenciaron su comportamiento inadecuado, no dejó de tomar. Tiempo después, en una fiesta de cumpleaños, mezcló antidepresivos con bebidas alcohólicas. Le dio una crisis nerviosa y una ambulancia lo llevó a un hospital. Logró recuperarse.

Su esposa y Sofía, una de sus tres hijas, tomaban terapia sicológica en aquella época. En un ejercicio de la terapia, la pequeña dibujó a su padre como un león viejo y triste. Almeyda quedó impactado. Decidió levantarse y andar.

Diego Borinsky, autor de la biografía, cuenta a El Financiero que el futbol fue un escape para Matías. “Decidió entrenar y ganarse una oportunidad para jugar con River Plate, el club en el que debutó en 1992”.

Almeyda tuvo regresos esporádicos al futbol con el Lyn Oslo, de Noruega (2006-07), y el Fénix, de Uruguay (2008-09). Pero su regreso definitivo a las canchas se dio en la temporada 2009-10 con River, que tenía problemas de descenso. El Pelado -cómo le apodan a Matías- vivió la peor etapa del club, cuando se confirmó su descenso al perder la promoción contra Belgrano, que se jugó a visita recíproca. El encuentro definitivo no lo disputó, porque estaba suspendido por acumulación de tarjetas.

“Días después de que descendimos, Matías se acercó con Daniel Pasarella, quien entonces era el presidente del club, para decirle que se retiraba como futbolista, pero que quería la dirección técnica. Lo platicaron por varias horas y finalmente llegaron al acuerdo de qué tomaría las riendas del equipo. Quería devolver a River a la Primera”, recuerda Daniel Villalva, miembro de aquella plantilla y actualmente jugador del Veracruz.

El delantero de los Tiburones señala que él y el resto de los jugadores se sentían extraños de que el Pelado pasara de un día a otro a ser su entrenador. “Poco a poco nos acostumbramos a su nuevo rol. Él se volvió muy cercano. Hablaba todo el tiempo con nosotros, sin importar el marcador o que hubiéramos jugado bien o mal. Nos preguntaba qué sentíamos o pensábamos. Nos ayudaba porque nos desahogábamos”.
Borinsky recuerda que en la etapa en la que se encontraba en la elaboración del libro, River estaba a dos partidos de definir su futuro. Si ganaba sus encuentros iba a regresar.

“Uno o dos días antes del primer partido, Matías canceló el entrenamiento y se llevó al plantel a una parte de la cuenca del río Tigre (ubicada a 32 kilómetros al norte de Buenos Aires). Se fueron a un lugar aislado en el que logró que se conocieran más allá del futbol. Fraternizaron y les quitó la presión. Es un entrenador que maneja muy bien la parte mental de los futbolistas. También se pone a su nivel, los hace creer que él es uno más del plantel”, agrega el periodista de El Gráfico. “Cuando regresaron del viaje ganaron cuatro puntos, levantaron el campeonato de la Segunda división y firmaron su regreso a Primera”.

Almeyda permaneció con River hasta 2011. Un año después dirigió a Banfield, que estaba en Segunda División y, también, logró su ascenso en la temporada 2012-13. En septiembre de 2015 fue nombrado entrenador de Chivas, que tenía problemas de descenso en aquel momento. El club tapatío era penúltimo en la tabla porcentual, sólo 7 puntos arriba de Dorados.

El argentino salvó esa campaña al club y ganó la Copa MX del Apertura 2015, el primer título de la institución en nueve años. Posteriormente lo calificó a las liguillas del Clausura y Apertura 2016, en las que fue eliminado por el América, en cuartos de final. Levantó el título de la Supercopa MX 2016 y llegó a la final de la Copa MX Apertura 2016, en la que perdió contra Querétaro. Este semestre ganó la Copa MX Clausura 2017.

El Pelado -quien hoy enfrentará con Chivas a Tigres en el partido de ida de la final- es el tercer entrenador más ganador en la historia del equipo con tres títulos. De obtener el campeonato empataría en el segundo lugar al húngaro Árpád Fekete, quien sumó cuatro. El listado es liderado por Javier de la Torre con 12.

“Si Almeyda gana el título este fin de semana estudiará otras opciones. Siempre ha querido dirigir en Europa o a una Selección. No sería extraño que, si llegan esas opciones, las tome”, sentencia Borinsky.