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Marisol Misenta tiene como oficio soñar

01 febrero 2014 10:13 Última actualización 02 diciembre 2013 5:2

 [La argentina Isol presume el Memorial Astrid Lindgren, premio que enaltece a una mujer que hace del libro infantil una vocación completa / Cortesía]


 
 
Silvina Espinosa de los Monteros
 
 
Considerado como el equivalente a un Nobel de literatura infantil, este 2013 le fue entregado en Suecia el Premio Memorial Astrid Lindgren a la escritora e ilustradora argentina Marisol Misenta (Buenos Aires, 1972), mejor conocida como Isol, quien, después de un breve paso por el DF, ya se encuentra en a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
 
Tras su participación durante el fin de semana en un taller para niños, una conferencia magistral dentro del marco del Foro Internacional de Ilustración (FILUSTRA) y la charla denominada Recetario de un sueño ilustrado, este martes 3 de diciembre, de 10:00 a 12:00 horas, tendrá un encuentro con los más pequeños en la Librería del Fondo José Luis Martínez en Guadalajara para después, a las 15:00 horas, inaugurar una exposición en el Museo del Trompo de la misma ciudad.
 
Pese a que ya rebasó las cuatro décadas de vida, la estatura y complexión de Isol recuerdan a las de una niña. Además de creadora de álbumes ilustrados, es mamá de una bebé, cantante en un ensamble de música barroca y vocalista del grupo de pop alternativo denominado Sima.
 
La autora de Nocturno. Recetario de sueños asegura que siempre ha disfrutado lo que hace y nunca ha ideado estrategias para hacer que el reconocimiento suceda. Su trabajo, dice, es el mismo de siempre. Sólo que ahora ya tiene alrededor de 20 libros, traducidos en 13 o 14 idiomas.
 
El Premio Memorial Astrid Lindgren fue instituido por el Estado sueco en 2003, luego de la muerte de esa escritora que hacía literatura infantil, “pero que a la vez era muy influyente, ya que opinaba de temas políticos y la gente la escuchaba”, comenta Isol.
 
De ahí que no les pareciese raro a los organizadores que dicha distinción fuera para una joven mujer “con esa clase de poder para accionar sobre el mundo”. Además de que, asegura, lo que esta fundación quiere, es dotar de un reconocimiento económico (770 mil dólares) a los premiados para se dediquen a hacer su trabajo sin preocuparse por las limitaciones económicas.
 
Aunado a dicho reconocimiento, Isol también fue finalista del Premio Hans Christian Andersen en 2006 y 2007, cuyo trabajo estuvo entre los cinco mejores ilustradores de libros infantiles en el mundo. Respecto a qué vieron los jurados en ella, la autora comenta: “Cuando hablé con algunos de ellos, me dijeron que lo que buscan es una mirada personal de autor. Hay gente que dibuja muy lindo, pero lo que ellos quieren es alguien con cierta línea personal y una opinión propia, además de cierta sensibilidad de lo que es propio de un niño, sin hacer algo didáctico o cerrado, sino artístico, que plantee más preguntas que respuestas”.
 
Sobre las características de su trabajo, abunda: “Los textos que yo hago son bastante sintéticos; juegan con esa cosa medio ingenua y medio oscura también. Es decir, que no tengo que disfrazarme de nada para hacerlos. Soy totalmente yo. Son para niños, porque podemos compartirlos con ellos, pero no es algo que yo haga para trabajar y después escribir lo que yo querría. No. Mis libros son mi obra. En ellos pongo todo”, concluye.