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CULTURAS

Marguerite Duras, entre las letras y el alcohol

La caótica vida y excelsa obra de una de las escritoras francesas más grandes del siglo XX es plasmada en "Marguerite. Intensidad y dolor de una vida", de Sofía G. Buzali, quien revela algunos detalles de su libro en entrevista con EL FINANCIERO. 
Silvina Espinosa de los Monteros
16 febrero 2014 21:48 Última actualización 17 febrero 2014 5:0
Marguerite Duras nació en Vietnam, en 1914. (Archivo)

Marguerite Duras nació en Vietnam, en 1914. (Archivo)

Con esa cualidad de lo incombustible, la ardiente y perpetua llama de la escritura de Marguerite Duras es vista por el revés de la trama. En pleno centenario del nacimiento de la autora francesa, a cumplirse en abril de 2014, Sofía G. Buzali publica "Marguerite. Intensidad y dolor de una vida" (Lumen).

Se trata de una biografía novelada de la célebre autora de "Hiroshima mon amour", que intenta revelar su efervescente y doloroso mundo interior signado por la pérdida, la soledad y el alcohol, el cual únicamente podrá ser transmutado a través de la creación literaria.

El libro inicia en un hospital parisiense donde Marguerite Duras ha sido internada de emergencia para someterse a una desintoxicación alcohólica. Veta narrativa que le permite a Sofía G. Buzali entrar de lleno a recrear la apasionada y amorosa relación que sostenía con Yann Andréa Steiner, la última pareja de Duras.

“A mí me impactaba mucho la relación que tenían ellos dos, sobre todo porque Yann era homosexual y la diferencia de edad era muy grande. Me impresionaba mucho la conexión que tenían, así como la pasión de ambos por la literatura. Además, yo siento que al final, él fue una extensión del propio ser de Marguerite, ya que ella acabó dictándole sus textos”, dice la autora en entrevista con EL FINANCIERO.

La ganadora del Premio Internacional Sor Juana Inés de la Cruz 2012 explica que partió de un hecho como la desintoxicación de Duras, porque lo más difícil en su vida fue dejar el alcohol.

“Una gente que es alcohólica tiene una vida de grandes pasiones, situaciones que enfrentar, decidir y corregir. Y a mí me llamaba mucho la atención que a pesar de eso, Marguerite seguía creando, ganándose premios y siendo exitosa. Pese a su adicción al alcohol, la escritura nunca la abandonó”.

Para Buzali no fue un reto hacer que en su libro se escuchara en primera persona la poderosa voz de quien obtuviese el Premio Goncourt en 1994 por su famosa novela "El amante".

Marguerite Duras tiene muchos escritos en primera persona, como sus diarios, los Cuadernos de la guerra y otros textos, además de una biografía escrita por Laure Adler, con información corroborada, de donde Buzali abrevó para pergeñar su novela.

A diferencia de lo que ya se ha escrito de manera profusa sobre Duras, lo que la autora buscaba era “poder plasmar, a través del personaje de Marguerite, su sufrimiento interno y su lucha por la existencia, pese a todas las cosas que había vivido”.

Duras experimentó una compleja infancia en Saigón, Vietnam, marcada por el desamor que siempre sintió por parte de su madre. Se casó con Robert Antelme, quien después sería sobreviviente de un campo de concentración nazi, y soportó la muerte del hijo de ambos en 1942. Posteriormente tuvo otro hijo con Dionys Mascolo, con quien también contrajo nupcias y juntos participaron en la Resistencia francesa. Se divorció en 1946 y 11 años más tarde fue expulsada del Partido Comunista, hecho que le causó profundo sufrimiento durante mucho tiempo.

Otro de los aspectos que Buzali quería destacar con el libro era el momento histórico, la visión de Duras sobre la ocupación alemana en Francia y los grandes personajes con los que le tocó convivir: François Mitterrand, Jorge Semprún, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y el psicoanalista francés Jacques Lacan, quien en algún momento le dijera a Duras que ya no sería necesario que regresara a su consultorio. Había encontrado la solución que la salvaría: escribir.

Pese a que a algunas personas podría parecerles difícil la lectura de Duras, debido a que sus textos son confrontantes, Buzali pondera el carácter sintético de su obra: “Ella crea un estilo nuevo, con un lenguaje concreto, muy directo, de frases cortas y sin mayor profusión de adjetivos. Algo que te lleva a otro ritmo de lectura”.

De cara al próximo centenario de su nacimiento habría que acercarse a ella, considera.

“Todos los temas de su literatura tienen que ver con su vida, siempre es muy vivencial. Y quien capta la particular manera en que dice las cosas, queda prendado de sus obras. Su lectura vale mucho la pena”.