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ENTREVISTA
Margo Glantz, escritora y académica mexicana

Margo Glantz, la imparable narradora

La escritora Margo Glantz declara en entrevista sus deseos de seguir escribiendo, aunque a veces el tiempo la consuma. “Son demasiadas cosas para lo poco que queda por vivir”, afirma. 
María Eugenia Sevilla
07 agosto 2014 20:31 Última actualización 08 agosto 2014 5:0
Margo Glantz es ensayista, narradora y académica. (Foto: Édgar López)

Margo Glantz es ensayista, narradora y académica. (Foto: Édgar López)

Tiene aún innumerables pendientes en el tintero, pero siente que hay poco tiempo. A los 84 años hay que elegir bien los proyectos a realizar. Margo Glantz tiene cuando menos un par libros de ficción por escribir, tanto de Sor Juana que releer, tantos autores que se quedarán como apuntes de cátedra porque, admite, ya no tiene la fuerza para estudiarlos a profundidad. Siempre viajera, quiere conocer Camboya y Vietnam, y la región austral de Chile; recorrer pueblitos en Italia y ver de nuevo las grandes pinturas que la han fascinado.

“Son demasiadas cosas para lo poco que queda por vivir”, dice. Pero se le ve entera, activísima. Tras la publicación de Yo también me acuerdo (Sexto piso, 2014), un mosaico de memorias, se aboca a la escritura de un libro inspirado en el consultorio de su dentista. Escritura que interrumpe para abrir las puertas de su casa en Coyoacán y conversar unos minutos.

Glantz es generosa al contestar a todo lo que se le pregunta, pero se toma con tiento comentar sobre la situación en la franja de Gaza, una respuesta que proporciona con tristeza y más tarde solicita sea extraída de la entrevista. “Como judía, es complicado para mí”, se excusa.

___En un reciente tuit, usted dice que no se puede hacer una selfie, paradójicamente su narrativa es autobiográfica…

___Soy buena para escribir pero no para sacar fotos. A mí me salen todas movidas y ni sé qué botones apretar; es un desastre.

___¿Escribir es más fácil?


___Pues no más fácil, pero es mi profesión. Llevo muchos años escribiendo y me sale casi natural.

___¿Padece cuando escribe?

___Depende. Me cuesta más trabajo el ensayo porque es una forma distinta de acercarse a la página. Hay que tener mucho rigor en cuanto a las palabras que uno escoge para transmitir un pensamiento específico. Creo que son textos literarios, pero de otro orden.

___¿En qué ámbito se siente más cómoda, en el ensayo crítico o en la ficción?

___En ambos. He dejado muchísimas cosas por decir. Me hubiera gustado profundizar más en la literatura mexicana. Muchas cosas se quedaron en la palabra hablada, porque no me dio la fuerza para pasarlas al escrito. En las clases, por ejemplo, hay mayor espontaneidad, las ideas brotan. Si alguien hubiera grabado mis cursos, encontraríamos cosas muy interesantes porque en las clases hay mucha creatividad, cosa que no tenemos en los textos.

___ ¿Abordará esos pendientes?

___Ya no tengo tiempo. Me faltan dos o tres libros de ficción. No tengo tiempo. Tengo que dar una conferencia en un congreso de autobiografía, y estoy haciendo otro de Sor Juana, aunque ya hay muchos, pero siempre hay formas distintas de abordarla.

___¿Qué temas pendientes tiene con Sor Juana?

___Sor Juana es inagotable, debo leerla más.

___Usted empieza en la ficción tardíamente. ¿Qué la animó a incursionar en el género?

___No fue tanto de animarme, más bien encontré en la ficción una forma particular de expresarme. Tengo mis técnicas, como escribir en rompecabezas. No me interesa el trabajo aristotélico, de causalidad. Escribo de la manera en que a mí me interesa escribir. Es la forma la que me ha escogido, y yo la asumo.

___Usted es melómana. Sus reiteraciones tienen algo de musical...

___Me gusta mucho el tema de las variaciones. Ésa es una estructura musical que percibo y que creo que la trabajo mucho. Esto me permite organizar manías e ideas.

___Ha dado clases en algunas de las más importantes universidades del mundo. ¿Cómo es el estudiante mexicano?

___Llevo dando clases en la Universidad 55 años. Los estudiantes han cambiado mucho desde que empecé mi carrera. Se ha notado mucho la violencia de los intentos por destruir la educación pública y que han intentado acabar con la Universidad. Uno se da cuenta cómo eso repercute en la calidad de los alumnos. Muchos estudiantes que antes iban a la UNAM ahora recurren a las universidades privadas porque creen que son mejores. Yo creo que la Universidad sigue siendo extraordinaria. Pienso que hay mejores maestros de literatura en la UNAM que en la UAM o que en la Ibero, sin desprestigiar a nadie.

___¿Cuáles son sus obsesiones más recientes?

___Ay, es que tengo tantas… y van variando. Terminar una novela sobre tratamientos dentales. Paso una gran parte de mi vida en el consultorio de mi dentista, y se establece una especie de ritual entre mi boca y las manos del dentista; entre el consultorio y mis lecturas. Por un lado está el aspecto puramente material del tratamiento médico y, por el otro, toda la parafernalia que acompaña a los pacientes. Por ejemplo, la desagradable necesidad de permanecer mucho tiempo en las salas de espera, de observar lo que hay alrededor y también de leer mucho, porque una de las mejores maneras de distraerse y de soportar con paciencia es concentrarse de manera absoluta en una lectura. También tengo otro libro de viajes, muy largo, del cual prácticamente ya tengo muchos textos, sólo es cuestión de organizarlos.

___Temas centrales en su obra son el cuerpo, el erotismo, la mujer. ¿Abordarlos fue tomar una postura ante la cultura judaica?

___No creo que sea algo consciente. Mis padres eran gente muy liberal, aun con todo y sus tabúes. Mi madre no hablaba de la menstruación. Tuve encuentros muy violentos con ellos por despertar al erotismo como adolescente. Yo me formé con las lecturas, el cine y las revistas y, en ese sentido, mis padres nunca interfirieron. Siempre tuve la libertad absoluta de consultar lo que se me diera la gana. De alguna forma, eso me brindó una curiosidad muy temprana. Quizás fue mi estancia en París, del 53 al 58. Fue la época de Sartre, Simone de Beauvoir; empezaba Roland Barthes, a quien yo ya leía. Me gustaba mucho el teatro, y en ese entonces París daba oportunidades buenas en ese ámbito. A pesar de que éramos estudiantes muy pobres, porque teníamos una beca muy exigua, teníamos oportunidades de ir siempre al teatro. En París fui encontrando materiales que iban alimentado esa curiosidad.

___¿Qué le provoca curiosidad ahora?

___Los problemas políticos, la moda, el arte, la música, la ópera, la vida cotidiana. Por eso tuiteo…

___¿Qué lugares les falta por conocer?

___Muchos. Me gustaría recorrer los pueblitos de Italia. Volver a ver la Capilla del Carmen en Florencia, la Iglesia de la Santa Croce, ver a Gozzoli, el Hospital de los Inocentes. Volver a Venecia y ver los Tintorettos. También me gustaría volver a Sicilia, ir a Vietnam y a Camboya. Me encantaría ir a África, a Marruecos, a Argelia, Túnez. También hay lugares de las Islas Griegas que no conocí nunca. Quisiera conocer Salónica, varias islas del Mar Egeo. También quiero ir a Ecuador, a algunas ciudades peruanas, conocer Santa Cruz. Igual me encantaría ver la parte austral de Chile. Son demasiadas cosas para lo poco que queda de vivir.

___¿Cómo obtiene paz espiritual?

___No sé si la he conseguido, pero me gusta oír a Bach.