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Maratonistas africanos, con el mundo a sus pies

El maratón de Tokio, que se corre el próximo domingo, inaugura la temporada de Majors. La capital japonesa se incorporó en 2013 al circuito que integran Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York, ciudades de primer mundo cuyos atletas han sido incapaces de defenderse ante la superioridad africana.
Domingo Aguilar Mendiola
18 febrero 2015 21:33 Última actualización 19 febrero 2015 5:0
El keniano Dickson Chumba obtuvo el primer lugar en Tokio el año pasado. (Archivo)

El keniano Dickson Chumba obtuvo el primer lugar en Tokio el año pasado. (Archivo)

Tokio está lista para que el domingo más de 30 mil corredores compitan en sus calles con la intención de completar el maratón inaugural de la temporada de Majors. La capital japonesa se incorporó en 2013 al circuito que integran Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York, ciudades de primer mundo cuyos atletas son incapaces de defenderse ante la superioridad africana.

Los fondistas de Kenia y Etiopía han dominado estas competencias desde hace una década. Sólo han perdido el primer lugar del podio una vez en ese periodo de tiempo, lo cual ocurrió en la rama varonil del maratón de Boston el año pasado, edición que ganó Meb Keflezighi. El hombre de 39 años nació en Eritrea, pero llegó a los 12 a Estados Unidos, país al que defiende.

El premio monetario de estas citas es una de las motivaciones principales para los deportistas de alto rendimiento inscritos; mientras el otro, “es el tipo de competencia, el tipo de recorrido. A veces no lo hacen por el dinero, sino por conseguir una buena marca, de la cual se desprenden beneficios económicos”, asegura el ex atleta Benjamín Paredes, mexicano que consiguió el segundo lugar del maratón de Nueva York en 1994.

Estos seis recorridos de 42 kilómetros entregan primas importantes a los ganadores, pero también ofrecen un extra si se impone el récord del trazo, y más si es uno mundial. Quienes hagan menos de determinado tiempo (en algunas citas), también son acreedores a una compensación, aun si no ganan.

Los contendientes del Este africano son quienes más dinero obtienen de estas carreras, pero no todos se preparan en sus lugares de origen. “A esos países van observadores y los jalan para que entrenen en otros lados y consigan un plus en la parte médica, el equipo y en las competencias de alto nivel que les ayudan a desarrollarse (…) Para los mexicanos es más difícil salir a participar”, dice Paredes.

El doctor Jesús Aguirre, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, explica que la gente de esa zona del continente negro presenta modificaciones genéticas que tienen que ver con la forma en que el cuerpo aprovecha el oxígeno. Las características hereditarias juegan a favor de estos corredores; sin embargo, los mexicanos han demostrado, sobre todo en décadas pasadas, que las distancias largas son un área de oportunidad, más cuando se combinan con las condiciones geográficas nacionales. Los campamentos de altura son un arma que ayuda a competir a nivel del mar.

“Los mexicanos también somos una raza fuerte (…) La diferencia con los africanos es que tienen un sistema de entrenamiento distinto y un seguimiento médico”, indica el ex atleta que también participó en un par de Juegos Olímpicos (Atlanta 1996 y Sídney 2000).