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Maratón vuelve a 1968 por el bien del corredor

La edición XXXV del maratón de la Ciudad de México se ajustó hasta en un 97 por ciento al diseño de la ruta de los Juegos Olímpicos de 1968 para ayudar a los fondistas, puesto que dar muchas vueltas afecta su desempeño físico.
Alain Arenas
22 agosto 2017 23:59 Última actualización 23 agosto 2017 5:0
Maratón

(Especial)

Las modificaciones a la ruta del Maratón de la Ciudad de México –que incluye su inicio en la Avenida 20 de Noviembre en el Centro Histórico y no rodear el Parque México– beneficiarán a los corredores, asegura Enrique Hernández, entrenador de Abraham Arteaga, uno de los participantes en la edición XXXV de la justa.

“El circuito es más recto en el arranque de la carrera y también a la altura de la colonia Condesa, en comparación con otras ediciones. Entre más recto sea un maratón mejor será para los fondistas, porque no se les exige dar muchas vueltas que los perjudican en su desempeño físico”, comparte Hernández, también entrenador de Ricardo Ramos, quien finalizó en el lugar 70 en los pasados Campeonatos Mundiales de Atletismo de Londres 2017.

El cambio del trazado se realizó para emular en 97 por ciento –según Javier Carvallo, director del certamen– al que se diseñó en los Juegos Olímpicos de México 1968, una de las pruebas más recordadas de aquellas Magnas Justas.

Mamo Wolde (2:20:26 horas) conquistó la medalla de oro, con la que Etiopía ganó su tercer título olímpico consecutivo, tras el doblete conseguido por su compatriota Abebe Bikila en Roma 1960 y Tokio 1964. Para Wolde significó, además, su segunda presea del certamen, luego de que días antes obtuviera la plata en los 10 mil metros.

El podio, aquel 20 de octubre en el Estadio Olímpico Universitario, lo completaron el japonés Kenji Kimihara (2:23:31) y el neozelandés Mike Ryan (2:23:45).

Pero fue hasta concluida la ceremonia de premiación y con las gradas prácticamente vacías que se vivió el momento más emotivo de la noche. Los altavoces invitaron a recibir al tanzano John-Stephen Akhwari -campéon africano vigente-, quien fue el último en completar el trayecto (3:25:17).

Akhwari era uno de los cuatro miembros que integraron la delegación de su país y apenas el octavo atleta que participaba en unas justas veraniegas, debido a que Tanzania apenas se había independizado, siete años antes, de Alemania (la emotiva llegada fue incluida en el documental de los Juegos, Olimpiada en México, de Alberto Isaac) .

El fondista llegó a la meta vendado de la rodilla y pantorrilla derecha, luego de que se lesionara a la altura del kilómetro 17. Cuando se le preguntó por qué no desistió, respondió: “Mi país no me envió a 8 mil kilómetros para empezar la carrera, me envió para terminarla”.

Quince años después del aquel heroico esfuerzo se celebró por primera ocasión el Maratón de la Ciudad de México. El triunfo fue para los atletas locales Casimiro Reyes, en la rama varonil, y María del Carmen Cárdenas, en la femenil.


El dominio nacional, en los varones, se mantuvo hasta 2001, año hasta el que ganaron17 de 19 ediciones. Sin embargo, desde entonces,14 de las últimas 15 han sido para competidores extranjeros. Los ganadores, en su mayoría, son de origen keniano, incluido Hillary Kipchirchir Kimalyo, quien posee el récord de la prueba (2:12:11).

Juan Luis Barrios es uno de los mejores fondistas nacionales que participarán en la ruta y que podría acabar con la supremacía africana. Su último resultado es alentador. En julio pasado ganó el Medio Maratón de la Ciudad de México (1:06:00) y su siguiente paso es, precisamente, el maratón.

“Soy consciente del momento en el que estoy. Mi objetivo no es el triunfo, porque sé que correrán competidores de primer nivel. Mi meta es permanecer la mayoría de la competencia en el pelotón puntero y ser el mexicano mejor ubicado al finaliza. Esta será, apenas, mi quinta prueba en esta distancia”, menciona Barrios.

Hernández sostiene que la prueba nunca podrá atraer a los mejores del mundo porque sobrellevar la altura de la metrópoli mexicana es complicado para los fondistas.

“Me afecta el cambio de ruta porque planifiqué bajar mi tiempo con la ruta del año anterior y esto lo complica. Además, la altimetría subirá en el kilómetro 8 y 21, lo cual aumentará el desgaste físico que tenga en la competencia”, señala José Ramón López, corredor amateur que participó el año pasado.

A pesar de ello, el certamen cuenta –desde 2016– con la etiqueta de bronce por parte de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo, la tercera más alta de la clasificación de maratones.

“La idea es cortar vueltas en la ruta para hacer más rápida la competencia y a la vez que no se modifique el recorrido para que se puedan observar los monumentos más importantes de la Ciudad. No descartamos que estas modificaciones continúen en otras ediciones para que los corredores tengan mejores registros”, agrega Carvallo.