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'Manto acuífero' o la soledad como refugio

La película del australiano Michael Rowe, que este viernes inicia su corrida comercial, en un estreno simultáneo en salas y en la plataforma del IMCINE Filminlatino, habla sobre la sociedad moderna que vive en un abandono "por Dios y por el hombre".
Rosario Reyes
03 septiembre 2015 18:9 Última actualización 03 septiembre 2015 18:18
Sin atreverse a llamar pesimistas a sus películas, Rowe reconoce que tienen una carga incluso violenta. (Cortesía)

Sin atreverse a llamar pesimistas a sus películas, Rowe reconoce que tienen una carga incluso violenta. (Cortesía)

Una mujer soltera que se inventa una brillante vida social, una niña cuyos padres están en proceso de separación que tiene por compañía a una gallina y un hombre casado que vive en aislamiento protagonizan cada una de las entregas de la trilogía sobre la soledad del cineasta australiano Michael Rowe.

La serie comenzó con Año bisiesto, ganadora en 2010 de la Cámara de Oro a la Mejor Ópera Prima en el Festival de Cine de Cannes. Sigue con Manto acuífero, que este viernes inicia su corrida comercial, en un estreno simultáneo en salas y en la plataforma del IMCINE Filminlatino y cierra con Early Winter, su primera cinta en inglés, que se presenta a competencia en el Festival de Cine de Venecia.

El propio cineasta vivió la soledad cuando llegó de Australia a México. Por una ventana de su departamento, recuerda, veía pasar a cientos de personas con las que no podía hablar. “Son tres exploraciones muy distintas pero estilísticamente vinculadas de la soledad en la sociedad moderna”, dice en entrevista.

De acuerdo con el realizador, los individuos de la sociedad moderna viven en un abandono “por Dios y por el hombre”, y la sicología ha venido a llenar de alguna forma el vacío que han dejado las religiones, aunque de una manera más pobre. “La lógica que ha ido tumbando a las religiones en el mundo desde el siglo XVII, ha dejado espiritualmente huérfana a mucha gente y ese vacío la sociedad occidental ha buscado llenar o sustituirlo, principalmente con la sicología”, agrega.

Sin embargo, advierte que las religiones tampoco habían sido suficientes para aliviar la soledad. “No sé si es una pérdida, porque la mayoría de las religiones tenían lados oscuros y negativos, pero ciertamente no había ese sentido de soledad ontológica en la cual nos encontramos todos ahora, llenando el hueco con cosas que compramos en Walmart y yendo al sicólogo para que no nos sintamos tan mal”.

Sin atreverse a llamar pesimistas a sus películas, Rowe reconoce que tienen una carga incluso violenta. “No son comedias románticas, son películas fuertes pero no sé si pesimista es la palabra. Creo que son películas que se enfrentan de manera directa al dolor de la vida y para mí eso es algo que en el cine moderno no se hace tan seguido, todo trata de escapismo, del adrenalinazo catártico. Pero siento que el cine que menos se hace es cine para adultos que trata de asuntos profundos y complejos del quehacer del ser humano. Lo que significa ser un ser humano en el mundo moderno”, concluye.