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Mamta Sagar, poeta del silencio

10 febrero 2014 4:20 Última actualización 13 septiembre 2013 5:2

  [Traducida a más de 15 idiomas, la escritora, dramaturga y luchadora social platica con El Financiero / pbase.com]


 
Lina Zerón
 
Mamta Sagar nació en la India en 1966. Es poeta y dramaturga. Su obra (especialmente su poesía, escrita en canarés o kannada, su lengua materna) ha sido traducida a más de 15 idiomas y a diversas lenguas habladas en la India como marathi, hindi, malayalam, bengali, telugu. Ella es una mujer profundamente comprometida con cuestiones de derechos humanos, de género y de justicia social. Sus preocupaciones políticas inician, nos dice en entrevista, con su compromiso genuino por el idioma kanadda:
 
“La atención, la asonancia y la aliteración que hay en mis poemas, en su lengua original, hacen que sean difíciles de traducir al inglés y, por supuesto, al pasar al español desconozco si son los mismos que escribí inicialmente —señala—. Aun así, supongo que en ellos perdura la esencia.”
 
En varios de sus poemas está reflejada esa imaginería poderosamente crítica que la caracteriza. Especialmente, nos indica ella misma, en “Dharma / Adharma” y “Song-Masacre”.
 
“El primero —recuerda— fue una respuesta a la carnicería comunal que hizo estragos en el estado de Gujarat en 2002. En el segundo, hablo sobre la naturaleza brutal y caprichosa de la atroz policía; esto por el asesinato de Saket Rajan, el líder naxalita en Karnataka [quien murió, tras ser torturado por las autoridades, el 6 de febrero de 2005].”
 
Mamta Sagar —quien la próxima semana será una de las oradoras del más importante encuentro de editores y autores en la India: Publishing Next— está por ver impreso un volumen bilingüe (kanadda-inglés) que reúne una amplia selección de su poesía, bajo el título Hide and Seek. Profesora del Centro para Estudios Kannada, en la Universidad de Bangalore, vive en Bangalore, capital del estado de Karnataka, India. Ya antes, Mamta Sagar había publicado tres colecciones de poemas: Huellas del pavo real salvaje (1992); La humedad del río (1999); y Como esta canción (2007); además de cuatro piezas de teatro. Su texto dramático La oscilación del deseo está incluido en la antología Staging Resistance: Plays by Women in Translation (Organizando una resistencia: traducciones de obras de teatro escritas por mujeres), publicado en 2004. Asimismo, es traductora de poesía africana y francófona contemporánea al kannada.
 
Si ya de por sí el compomiso político y social de Mamta Sagar ha sido siempre sólido, en 2009 ocurrió un suceso en la India que la llevó a involucrarse aún más con las causas que defiende:
 
“El 24 de enero —dice—, un grupo de hombres hindúes fundamentalistas de derecha (alrededor de 40) irrumpieron en un bar, sacaron a las mujeres jóvenes y a los hombres que los acompañaban, y golpearon a las mujeres negro y azul. Así se denomina el color del estrato social. Sucedió en Mangalore, no muy lejos de Bangalore, donde yo vivo. Este ataque fue planeado y se invitó a los medios de comunicación. Lo triste de la historia es que éstos, los medios, se mantuvieron ocupados capturando la historia de la violencia mientras que las niñas fueron brutalmente golpeadas.”
 
-Hablando de su poesía, ¿cómo han cambiado o cómo se han profundizado sus preocupaciones con los años?
 
-Desde pequeña me fascinó escribir sobre las mujeres. Cuando crecí, me di cuenta de cuán profunda es la diferencia entre varones y mujeres y cómo somos oprimidas. Mis poemas están llenos de anécdotas, adivinanzas, historias extrañas, folclor, eran ingeniosos, pues tenemos una cultura única compuesta por una geografía también única y una moral muy nuestra, donde los dioses y los fantasmas, los animales y las aves, la flora y la fauna, incluso los más pequeños insectos, viven juntos, casi bajo el mismo techo, en una extraña amistad. Las mujeres incluso hablan con los árboles y los ríos, con los dioses y con los fantasmas. Adoran luchar con ellos en los tiempos mismos de opresiones y calamidades. A pesar de que estamos divididos por castas y clases, los elementos sobrenaturales y humanos emergen como una familia que opera bajo la constante presión aguda de una relación viva de amor-odio. Esto da a las mujeres una fuerza única lingüística, la cual debe aprovecharse al máximo cuando se opta por escribir sobre estos elementos.
 
-Usted habla en su poesía de “la estética del silencio”. ¿A qué se refiere?
 
-A que cuando apenas era una niña me di cuenta de que muchas mujeres vivían situaciones difíciles: tías, vecinas, compañeras de clase. Escuchaba sus historias, su dolor, y yo, por lo general, no hablaba. Quizás es por eso que escribo. Tal vez si hubiera tenido un amigo, o alguien con quien hablar, no hubiera tenido el impulso de escribir. Pero debido a que no siempre se tiene un compañero, tengo que escribir sobre lo que sucede, dentro y fuera de mí. La poesía me resultó, entonces, el medio más satisfactorio. No sé aún por qué. Tal vez porque las imágenes que se va creando están llenas de capas, y puedo así expresarme mejor que por medio de detalles.
 
-¿Cómo comprender la poesía hindú desde el mundo occidental?
 
-Cualquier poesía que se haya escrito durante los últimos diez años en idioma hindi, puede ser sólo comprendida en relación con las condiciones políticas, sociales y económicas de estos tiempos. A pesar de los planes quinquenales, las circunstancias en la India se han tornado más y más complicadas y llenas de lucha, en todos los niveles de la existencia. Aun con la planeación a gran escala, la sobrepoblación está lejos de haber sido controlada. La política de educación del gobierno ha complicado todavía más las cosas. Hay dos clases educadas en la India. Un tipo de personas acude a escuelas caras donde el inglés es el medio de instrucción, en tanto que otro concurre a las que enseñan a través de las lenguas regionales. Así que reaccionan en formas diferentes. Unos sienten aversión hacia el modo de vida tradicional, pero representan también a la clase más alta de la India, para la cual todo es fácil de conseguir. El otro grupo está formado por jóvenes que adquieren su educación en circunstancias limitadas y que continúa encontrando dificultades en su búsqueda de puestos de trabajo. También están desprovistos de la facilidad de expresarse y comunicarse dentro del país, ya que han aprendido a usar un idioma que no tiene relevancia fuera de su ambiente inmediato.