AFTEROFFICE
culturas

'Mambo' incierto con Trump en la Casa Blanca

Cuando dio inicio la relación diplomática Washington-La Habana, la apertura cultural de Cuba ha marchado aceleradamente. Sin embargo, la incertidumbre con Trump en el poder reina en el ámbito intelectual de la isla.
Vivian Núñez | Corresponsal
16 noviembre 2016 21:28 Última actualización 17 noviembre 2016 5:0
Para muchos intelectuales cubanos la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca es una interrogación. (AP)

Para muchos intelectuales cubanos la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca es una interrogación. (AP)

Los intelectuales cubanos aún no se recuperan de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales en Estados Unidos, aunque transcurridos varios días de los comicios las opiniones se tornan menos emocionales y muchos apuestan a que prevalezca en el mandatario electo la única faceta que parece dominar: la de hombre de negocios.

Desde diciembre de 2014, cuando Barack Obama inició el deshielo con La Habana, la apertura cultural de Cuba ha marchado mucho más aceleradamente que en otros ámbitos. Muchos artistas, músicos, pintores, cineastas, académicos y bailarines de la isla sí viajan a Estados Unidos –buena parte a Miami-, trabajan allí y regresan, sin que el hecho tenga consecuencias negativas para sus carreras.

Sin embargo, ahora todo podría variar con Trump, quien en un inicio aceptó el diálogo con Cuba promovido por Obama, para luego criticarlo y hablar incluso del cierre de la embajada cubana en Washington.

Para el empresario cubano-americano Juan Chamizo, quien dirige un proyecto que promueve el intercambio cultural entre los dos países, el hecho de que Trump sea un hombre de negocios propiciará que no se dé marcha atrás en el camino iniciado hace casi dos años. “Hoy Cuba está más expuesta al mundo (desde el punto de vista cultural) y el pueblo ha visto cómo es la cultura norteamericana. No creo que la política de Trump cambie eso”, señala.

“Para Cuba su presencia en la Casa Blanca será una interrogación, pero ya estamos acostumbrados a jugar con presión, ¿no?”, declara en entrevista con El Financiero el multipremiado escritor Leonardo Padura. “Lo peor -añade- podría ser para una parte importante de la sociedad que lo eligió, la más jodida económicamente”.

Otros personajes del mundo cultural consideran que la incertidumbre será lo que prevalezca durante la administración del magnate. “Entramos en una era nueva cuyo rasgo determinante es lo desconocido. Ahora todo puede ocurrir”, escribió el escritor y periodista franco-español Ignacio Ramonet en la web oficial Cubadebate.

Ese es también el criterio que adelantó a este diario el musicólogo Joaquín Borges Triana: “Nadie sabe lo que podrá suceder con Trump. A lo mejor es consecuente con todo lo que dijo durante su campaña, pero tal vez no lo sea ciento por ciento. Eso depende de los grupos de poder con los que tenga que cuadrar su proyección futura y que le hayan respaldado hasta ahora desde las sombras”.

El ensayista y Doctor en Ciencias Históricas, Jesús Arboleya, opina que, en una primera etapa de gobierno, Cuba no será una prioridad para Trump. “Por lo tanto, eso puede significar que todo seguirá avanzando como hasta ahora”.

Así piensa la editora Xenia Reloba, quien apunta que aunque “hay algunos aspectos de la política trazada por el gobierno de Obama que creo no revertirá - básicamente porque se anuncia como un empresario pragmático y hay mucho pragmatismo en varias zonas de esa política-, quizá otros elementos que harían avanzar la normalización pasen a un segundo, tercer o cuarto plano”.

En su opinión, pareciera que las prioridades de Trump están en zonas de la América profunda, en dar soluciones de fondo a los graves problemas económicos que afectan esas zonas estadounidenses, a las cuales se debe, pues le han dado el triunfo electoral.

“Así que no tengo claro si influirá notable o pálidamente en los intercambios en el contexto de la creación y la promoción cultural. Pienso que no afectará los intercambios, pero tampoco creo que avance hacia otras áreas que harían más favorable y fluida la relación”, precisa, tras destacar que, para ella, lo que define hoy al presidente electo de Estados Unidos “es su imprecisión sobre políticas concretas”.