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Mala preparación de los entrenadores, el lastre de la natación mexicana

Desde Felipe 'El Tibio' Muñoz, en 1968, no se gana una medalla olímpica. En los Panamericanos de Toronto también se fracasó. Este letargo se debe, entre otras cosas, a la deficiente preparación de los entrenadores mexicanos, coinciden especialistas. 
Eduardo Bautista
30 julio 2015 21:38 Última actualización 31 julio 2015 16:49
Si se quiere estar al nivel que exigen los estándares internacionales, se debe tomar una serie de cursos en Estados Unidos. (Cortesía)

Si se quiere estar al nivel que exigen los estándares internacionales, se debe tomar una serie de cursos en Estados Unidos. (Cortesía)

Que este año México mejor se olvide de ganar una medalla en natación. Así lo afirmó el presidente de la Federación Mexicana de Natación, Kiril Todorov. Y sus palabras se han cumplido: México se fue de los Juegos Panamericanos Toronto 2015 sin una sola presea. ¿Podrá obtener alguna en los Campeonatos Mundiales de Natación que se celebran en Kazán, Rusia?

La realidad es que el país tiene hambre de medallas en la alberca. Pero el rezago de la disciplina es profundo y se debe, sobre todo, a la deficiente preparación de los entrenadores, sostienen en entrevista el asistente de entrenador Ricardo Durón, y los expertos en natación Juan Manuel Rotter y Nelson Vargas.

Los entrevistados aseguran que el letargo de la disciplina no es un tema de presupuesto ni de infraestructura, sino de poca voluntad política de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), el Comité Olímpico Mexicano (COM) y la Federación Mexicana de Natación (FMN). 

La nadadora Fernanda González era la promesa de los Panamericanos. Pero sólo viajó a Toronto para protagonizar un conflicto con el COM. En plena competencia explotó contra el organismo y dijo: “me quiero madrear a todos”. Le molestó que el COM la obligara a usar un traje de baño más pequeño para privilegiar a un patrocinador.

En 2013, González emigró a la Universidad de Florida para entrenar con los Gators. Sólo así, explicó, podría alcanzar las marcas que se exigen para clasificar a los Juegos Olímpicos de Río 2016.

¿Pero por qué se van los nadadores mexicanos? Sostiene Durón –asistente de entrenador de la Selección que compitió en Atenas 2004– que los preparadores estadounidenses están mejor capacitados que los mexicanos en las materias relacionadas con las ciencias aplicadas al deporte, como la biomecánica.

Sin embargo, admite Durón, actualizarse sale muy caro. Sobre todo porque la mayoría de los masters se imparten en Estados Unidos. Él cursó varios porque se los pagó Sport City. Pero sin una empresa que lo auspicie, dice, es sumamente complicado: hay que pagar los estudios, el viaje, la estancia y dominar el inglés. Si a eso se le suma el bajo sueldo que perciben muchos entrenadores, la situación se torna imposible.

Si a eso se le suma el bajo sueldo que perciben muchos entrenadores, la situación se torna imposible. “La mayoría ganan menos de 20 mil pesos mensuales”, comparte Rotter.

“Lo que se necesita es traer catedráticos extranjeros para actualizar los programas. A diferencia de los clavados, en natación no existe una Selección nacional; cada quien entrena en donde mejor le parece. No hay identidad de equipo. La Conade debe crear una escuela nacional de entrenadores”, sostiene Vargas.

Dice Rotter que en Estados Unidos se compite cada 15 días; en México sólo unas cinco veces al año. Por eso los mexicanos no saben qué hacer cuando llegan a una competencia internacional. Durón coincide: “Allá la natación se practica desde el nivel colegial. Ahí se forman los futuros campeones olímpicos”.

A diferencia de Estados Unidos, donde el nadador cuenta con un equipo multidisciplinario, en México el preparador debe cubrir todas las funciones: la de entrenador, biomecánico, sicólogo deportivo, siquiatra, masajista, nutriólogo, quinesiólogo y hasta el que toma los videos. Así, resulta imposible dar buenos resultados, concluye Durón. Ser entrenador de natación en México no es una empresa fácil.