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Maite Hontelé, sabor y ritmo holandés 

La trompetista Maite Hontelé, favorita de figuras como Rubén Blades y Óscar D’León, trae su ritmo a México. "La salsa no está aún en el corazón de los holandeses, pero estoy agradecida de que esta música es más conocida en mi país por mí", dice.
María Eugenia Sevilla
11 agosto 2016 22:46 Última actualización 12 agosto 2016 5:0
Maite Hontelé, de 35 años, es conocida en el mundo como “la trompetista del son”. (Especial)

Maite Hontelé, de 35 años, es conocida en el mundo como “la trompetista del son”. (Especial)

En Holanda la música guapachosa suena poco. Eso lo sabe muy bien Maite Hontelé, rara avis en un entorno que sólo supo de mover las caderas a ritmo sincopado por allá del final de los 90, cuando se puso en boga el Buena Vista Social Club, que exportó al mundo el son cubano.

“Ahora todo mundo baila tango”, dice con cierto humor amargo, en un perfecto español. “Es cierto que hubo un auge, se abrieron muchas escuelas de salsa, pero esa moda se reemplazó. La salsa no está aún en el corazón de los holandeses. Pero estoy agradecida de que esta música es más conocida en mi país por mí”.

Hontelé, de 35 años, es conocida en el mundo como “la trompetista del son”. Vive desde hace siete años en Colombia, donde es una artista de renombre. Ha sido invitada a tocar con Buena Vista, Rubén Blades y Óscar de León, quien está en tratos con ella para una nueva colaboración. Entre sus cuatro discos, Déjame así (2013) fue nominado al Grammy Latino 2014 como Mejor álbum de salsa.

La pregunta salta natural: ¿cómo ha logrado hacer suyo el sabor tropical? La respuesta es una historia de familia y melomanía.

“Allá no se oye lo latino para nada, pero mi papá de jovencito tenía un vecino que oía muchos discos de las Antillas, así que un día decidió tocarle la puerta y empezaron a intercambiar música”.

ACUDA
Foro Bizarro, Yucatán 10, colonia Roma
Domingo, 19:00 horas


Cuando Maite dio su primer respiro en Utretch, la colección de LP’s que su padre nutría a través de viajes –lo más cerca, a París- era considerable: Celia Cruz, Fania All Stars, El Gran Combo de Puerto Rico, etcétera. Luego, como era costumbre, la niña fue introducida a un instrumento. Piano, a los seis. Nunca, nunca, subraya, eligió la trompeta.

Pero a los nueve su destino quedó signado. “La banda del pueblo necesitaba un trompetista. Me dijeron, si quieres... Y dije: quiero. Luego llegaba a casa con la maletita y tenía claro que no quería tocar esa música marcial”, cuenta.

Entonces ponía uno de los casetes de papá y copiaba a aquellos grandes metales. “Sobre la música empezaba a tocar, con la idea de que ojalá llegara a sonar como ellos, y de conocerlos”. Nunca imaginó que 20 años después alternaría con los más grandes, en las más importantes salas del mundo.

El boleto fue -además del talento, claro- su rareza. Porque como destacada alumna conservatoriana, se corrió la voz de su enorme cultura musical latina, que capitalizó cuando llegó de gira Buena Vista Social Club, en 2003.

“Supieron que había una rubia muy interesada y me invitaron a tocar. No lo podía creer. ¡Estaba tocando con las raíces! Me afirmaron que iba por muy buen camino y no podían entender cómo yo, una holandesa, tenía ese sabor en la trompeta. Pero yo había escuchado mucho son cubano clásico; esa música me nutrió desde que nací”, comparte.

LA CRISIS
Así llegó a Colombia, ese mismo año. “Me enamoré de ese país. Tanto que, hice un disco tributo a la música colombiana, en 2008. Y me enamoré de un chico de Medellín, donde vivo en este momento”.

Se trata de Llegó la Mona (2009). Con el álbum y el amor en la maleta de regreso a casa, Holanda le quedó chica por la falta de escena. Así que decidió saltar el Atlántico de nuevo, para quedarse. “Estaba desmotivada. Pensé en tirar la trompeta por la ventana y dedicarme a organizar conciertos o volverme periodista. Pero la mudanza fue el paso más importante de mi carrera porque allá tocan artistas de salsa de la talla más alta todas las semanas”.

Fue en 2011, cuando participó en la Feria de las Flores de Medellín, que Blades la invitó a tocar con él en Bogotá y un año más tarde, después de verla en el Caribbean Sea Jazz Festival de Aruba, D’León la llamó para su gira por Europa.

Ahora promueve su más reciente disco, Te voy a querer, proyecto con el que fue invitada al Festival Internacional de Chihuahua, de donde viajará a la Ciudad de México para ofrecer, este domingo, una presentación en el Foro Bizarro con el trompetista Yoanny Pino y su Cuban Power All Stars. Mientras alista su regreso -que adelanta, estará más nutrido en fechas-, prepara un álbum con la también trompetista venezolana Linda Briseño.