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Magnus Carlsen, el arte de hacer popular el ajedrez

A sus 25 años, el campeón del mundo noruego Magnus Carlsen ha sacado el ajedrez de los pequeños círculos de entendidos y lo ha convertido en una disciplina popular que se difunde a través de "Smart is the new sexy", un programa que se transmite en su país en el horario de máxima audiencia.
AFP
10 noviembre 2016 14:48 Última actualización 10 noviembre 2016 15:11
A los 13 años, el joven Carlsen batió al excampeón del mundo Anatoli Karpov y acabó en tablas con la leyenda Gary Kasparov. (AFP)

A los 13 años, el joven Carlsen batió al excampeón del mundo Anatoli Karpov y acabó en tablas con la leyenda Gary Kasparov. (AFP)

El campeón del mundo noruego Magnus Carlsen ha sacado el ajedrez de los pequeños círculos de entendidos, convirtiéndolo en una disciplina para el público en general difundida en horario de máxima audiencia en su país.

Smart is the new sexy. Esta fórmula, que podría traducirse como "la inteligencia es el nuevo atractivo" le sienta como un guante de seda al joven noruego que defenderá su título contra el ruso Serguei Kariakin, del 11 al 30 de noviembre en Nueva York.

A sus 25 años, de los que ha pasado casi la mitad como gran maestro internacional, Carlsen se ha granjeado la simpatía de sus compatriotas. A medida que acumulaba hazañas, el interés por él se ha vuelto "una locura total", estima Atle Grønn, maestro internacional como él.

El ajedrez suele concebirse como una actividad "practicada por una élite, pero en Noruega Magnus Carlsen la ha hecho popular", explica a la AFP.

El campeonato mundial se retransmitirá en directo por la televisión noruega y los libros sobre este juego o sobre el ajedrecista ocupan un lugar privilegiado en las librerías. No sólo eso, sino que un documental sobre este prodigio se podrá ver en los cines neoyorquinos la semana que viene.

"Ejerce un poder de atracción mística. Es un genio del ajedrez sin ser un el típico intelectual retraído. Su estilo gusta a muchos, incluso a las mujeres", recalca Grønn.

El joven, atlético, cuida su cuerpo tanto como su cerebro, y en sus horas libres es modelo. Una bonita revancha para el adolescente al que sus compañeros incordiaban en el instituto. "Me aislé porque soy muy diferente del resto de la clase. Es difícil ser 'cool' cuando se juega al ajedrez", confesaba.

Su padre le enseñó a jugar al ajedrez en su más tierna infancia. Con sólo 13 años causó sensación. Con la cara todavía aniñada, el adolescente batió al excampeón del mundo Anatoli Karpov y acabó en tablas con la leyenda Gary Kasparov.

El Washington Post lo describía entonces como el "Mozart del ajedrez", un Mozart desenfadado capaz de memorizar miles de partidas. En 2004 se convirtió en el tercer maestro internacional más joven de la historia. El récord está en manos, ni más ni menos, que de Kariakin, su próximo adversario.

Kasparov, que lo entrenó durante un tiempo, no escatima en elogios sobre él, y ha llegado a decir que el chico acabará cambiando el juego.

MÁS POPULAR QUE EL FUTBOL
Es fan del pato Donald y leía sus historietas para relajarse entre dos partidas. En 2013 este genio se convirtió en campeón del mundo al derrotar al indio Viswanathan Anand. "Todavía tengo mucho que mejorar", confesó entonces. "En cada partida, veo que cometo errores, imprecisiones".

Señal del fervor que levanta, en los comercios de Oslo los tableros de ajedrez se venden como pan caliente. Durante el campeonato del mundo, las búsquedas en internet sobre el juego son más numerosas que las del futbol, según la Federación Noruega de Ajedrez. Repitió al año siguiente, cuando volvió a batir a Anand.

Alrededor de 2.76 millones de noruegos, de una población de cinco millones, siguieron al menos en parte el duelo de 10 días retransmitido en directo por la cadena pública NRK. Nada asombroso de todos modos en el país que ha popularizado la Slow TV.

Desde 2013, la Federación Noruega ha registrado un alza de 36 por ciento en el número de federados. Es "el efecto Magnus", explica Kristoffer Gressli, responsable de comunicación y marketing. "En tres años, todos los noruegos pasaron de novatos a jugadores experimentados", bromea.

La federación aspira a proponer en todos los colegios clases de ajedrez dentro o fuera del horario escolar. "No creo que Noruega alumbre a otros Magnus Carlsen", explica su secretario general, Geir Nesheim. "Es demasiado excepcional para eso. Pero ampliando la base del iceberg, se puede esperar tener más cumbres".