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CULTURAS

Maco tuvo problemas
de organización

Especialistas consultados por EL FINANCIERO aseguran que en la feria de arte contemporáneo Zona Maco no hubo organización, por lo que, advirtieron, se deben cuidar más esos detalles.
Redacción
09 febrero 2014 23:12 Última actualización 10 febrero 2014 5:0
Obra del artista mexicano Yoshua Okon. (Archivo)

Obra del artista mexicano Yoshua Okon. (Archivo)

Con optimismo debido a las ventas alcanzadas, pero también con descontento entre expositores por la falta de organización, ayer concluyó la edición 11 de la feria de arte contemporáneo Zona Maco en la Sala D del Centro Banamex.

Pese al no muy buen talante de galerías como la Opera Gallery de París, que tenía piezas como un Picasso de 3 millones 800 mil dólares, que no se vendió; o la Galería Mayoral de Barcelona, que tampoco pudo colocar el Joan Miró de 900 mil dólares, las galerías mexicanas como OMR, que ofertó obra de Aldo Chaparro, José Dávila y Gabriel de la Mora, y Kurimanzutto, que hizo lo propio con firmas como Damián Ortega y Gabriel Orozco, señalan que han vendido bien.

“(Al principio) la feria era como un experimento social y cultural, pero para esta edición ya se ha establecido bien”, consideró Ana Castella, de Kurimanzutto. “En nuestro caso, quienes se acercan son los coleccionistas nacionales consolidados, pero también los jóvenes internacionales que han venido por primera vez. Hay pocos jóvenes mexicanos, quisiéramos ver más”.

Castella resaltó que entre las cosas que se podrían mejorar en Zona Maco, está el programa VIP.

“Este año no hubo buena organización y en eso tienen que estar atentos porque es gente de instituciones, como el Aspen Museum de Colorado o gente del MET de Nueva York, que viene de muy lejos y si se queda con mala impresión no regresa, además de que se lo comenta a otros coleccionistas”, advirtió.

Fernando Cordero, director de la galería La Caja Negra, de Madrid, considera que el mayor reto de esta feria es evitar convertirse en un espacio de grandes multinacionales anglosajonas que ofrezcan obras muy costosas. “Eso desorienta al coleccionista nuevo”, dice.

El mercado de arte contemporáneo local es reducido.
En 2013, China y Estados Unidos tuvieron cifras de venta de más de mil millones de dólares, mientras que en México sólo fue de 30 millones; cuestión que, de alguna manera, ha resentido la legendaria galerista y fundadora de la feria ARCO Madrid, Juana de Aizpuru, quien asiste por primera vez.

“La feria, el ambiente y la gente me han sorprendido gratamente y han superado mis expectativas; sin embargo, creo que la respuesta de los coleccionistas mexicanos no ha sido adecuada en correspondencia al esfuerzo que he hecho”.

Aizpuru se refiere al hecho de que preparó un stand como si fuera para la feria de Basilea, del mejor nivel, con obras de los artistas internacionales más fuertes de la galería que lleva su nombre, como Yumasa Morimura, Wolfgang Tillmans y Hermo Zobernig, quienes se quedaron sin comprador.

Philip Charpentier, director y fundador de la galería parisina Mor Charpentier, coincidió con Ana Castella de Kurimanzutto en la enrome desorganización.

“Este año no fue una buena edición. México no es Basel, Nueva York, París; es una feria emergente. Es muy necesario tener un programa VIP de primer nivel y convocar a más galerías de Brasil, Chile, Perú, Colombia y Argentina. México es una gran plataforma institucional y artística, pero tiene una gran competencia con Sao Paulo y Bogotá y debe reaccionar ante eso. Zona Maco tiene la obligación, por lo tanto, de tener una organización impecable”, concluyó. 

Freedom Fries, de Yoshua Okon fue ofertado por la galería parisina Mor Charpentier