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BUENA VIDA

5 destinos turísticos que te robarán el corazón

Darte una escapada puede significar conocer lugares que recordarás para siempre. Aquí, la editora de viajes de Bloomberg te recomienda 5 sitios maravillosos, incluido un mexicano.
Nikki Ekstein*
30 diciembre 2016 11:42 Última actualización 30 diciembre 2016 12:6
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Para muchos, 2016 fue el tipo de año que justificó varias escapadas, así que no sorprende a nadie que para mí, una profesional del jet-set, la mayoría de los mejores momentos del año haya tenido lugar lejos de casa.

Estos son cinco sitios que me robaron el corazón de editora de viajes estos últimos 12 meses; algunos clásicos, otros nuevos, pero todos que usted también debería tener en consideración.

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Cabo San Lucas, México

  

cabo

Durante mucho tiempo ignoré a Cabo por creerlo un centro de vida nocturna mucho más lejos de Nueva York que la superficial Tulum.

Pero estoy oficialmente evangelizada con este resort que realmente es uno de los grandes destinos de este planeta, sólo detrás de lugares como Phuket o el Pacífico Sur.

La verdad es que Cabo tiene algunos de los proyectos “de la granja a la mesa” más atractivos de México, un talento omnipresente para los tacos de pescado frito y -ya que todo se reconstruyó inmediatamente después del paso del huracán Odile en 2014- una de las concentraciones más altas de relucientes resorts de cinco estrellas bajo el sol. S

i sumamos el esplendor natural de Cabo (formaciones rocosas impresionantes, playas junto a precipicios, avistaje de ballenas, cascadas, lo que sea) y su propensión a contar con excelentes bares con piscina, se obtiene un lugar donde es difícil quejarse de algo.

Cómo recrear mi viaje: planee un fin de semana largo en Cabo como un alivio en las frías temporadas invernales. En esa época usted tendrá más posibilidades de ver mamás ballenas y sus ballenatos en el Mar de Cortés. Quédese en el One & Only Palmilla, donde lo atienden con manos y pies de forma única, o en el Esperanza de Auberge, para una onda más romántica de luna de miel.

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Marrakech, Marruecos

   

Marrakech, Marruecos

Mi marido y yo visitamos Marruecos por primera vez poco después de graduarnos. Gastamos menos de 70 dólares por noche en un alojamiento que constantemente nos quitó el aliento (no sólo por ser ilusos y no estar acostumbrados al lujo). Ha sido uno de nuestros viajes favoritos.

Casi una década después, Marrakech fue igual de espectacular que en mi recuerdo, aunque esta vez lo vi de manera un poco diferente. En primer lugar, sin darme cuenta llegué para el Eid, una fiesta de banquetes que incluye la matanza pública de muchas, pero muchas ovejas. No vi la carnicería pero sí buena parte de los preparativos y pasé varios días charlando con taxistas y comerciantes sobre sus celebraciones, una forma fascinante de conectarse con los locales.

Probé mi primer hammam, que detesté la primera vez que estuve ahí porque mi novio de aquel entonces y yo deberíamos habernos separado (una amiga me lo describió como una alegre regresión a la infancia, donde te cepillan como a un bebé durante un baño. Dio en la tecla).

Y concreté la mejor compra del año: una alfombra multicolor tejida a mano por una colectividad en las Montañas Rif, que hallé con ayuda de mi guía local, Mohammad. Los hoteles mejorados fueron la cereza del pastel.

Cómo recrear mi viaje: los impresionantes resorts cerca de la ciudad vieja pueden resultar tentadores, pero asegúrese de pasar la mayor parte de su viaje en la medina.

Me encantó mi estadía en la gran dama de la ciudad, La Mamounia, a la vuelta del Djemaa El Fna, el arquetipo de un resort urbano. Luego, si quiere tomar algo de sol y huir del pulso frenético de la ciudad, levante campamento y vaya al palaciego Mandarín Oriental, o mejor todavía, suba la cordillera del Atlas para probar un poco de la vida de la kasbah.

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Machu Picchu, Perú

  

Machu Picchu, Perú

Manejando para visitar lugares poco explorados terminé en el bosque nuboso de Ecuador y las plantaciones de café de Brasil mucho antes de echarle un ojo a Machu Picchu, pero la espera valió la pena.

No importa si usted vio cientos de fotos exactamente iguales de esta maravilla icónica del mundo, en vivo le cortará la respiración.

Además, las fotos no muestran que decenas de llamas siguen viviendo en la Ciudad Perdida de los Incas, algo que me pareció terriblemente entretenido.

Cómo recrear mi viaje: habiendo tantos caminos increíbles para transitar por el área del Valle Sagrado, no hace falta seguir a la multitud en el auténtico Camino del Inca.

En vez de eso, tome el tren Vistadome a Aguas Calientes y planee entrar al parque cerca del mediodía. Así, evitará las muchedumbres de la mañana pero tendrá tiempo para recorrer el lugar dos veces, para sacar fotos con la luz del mediodía y de la tarde.

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París, Francia

  

París

Por más contra intuitivo que parezca, nunca tuve más que ganas de ir a París que después de los atentados del año pasado.

El turismo se estaba desplomando y planear un viaje parecía más que un simple capricho primaveral: también era mi manera de demostrar solidaridad.

Como al turismo en la Ciudad Luz todavía le cuesta recuperarse, déjeme convencerlo para que usted haga lo mismo: los croissants de Sébastien Gaudard le cambiarán la vida, neobistrós como Clown Bar lo harán sentirse como un nativo (muy bien alimentado) y los hoteles más ilustres de la ciudad están listos para impresionar.

O sea: el Ritz Paris volvió a funcionar poco después de mi visita; el legendario Crillon de Rosewood reabrirá este verano boreal tras años de reconstrucción y el Peninsula, donde me quedé, acaba de ser designado palacio.

¿Y qué puede ser más inspirador que la vista de la Torre Eiffel rodeada de floraciones púrpura?

Cómo recrear mi viaje: aunque usted no duerma en el 16° distrito, vale la pena desviarse para ir a Le Pâtisserie Cyril Lignac, donde comí los mejores sándwiches que creo haber probado; están hechos de embutidos de primera calidad y baguettes recién salidas del horno.

Lléveselos a los Jardins du Trocadéro para admirar la vista descrita anteriormente y luego visite la gran dama de la fabricación de quesos, Marie Anne Cantin, para un picnic en el 7°.

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Las Islas San Juan, Washington

  

Las Islas San Juan, Washington

Este pequeño archipiélago frente a la costa noroeste de Washington tenía algo así como un atractivo mítico para mí.

Todos mis conocidos que habían ido ahí quedaron impresionados por su belleza y su prodigalidad, pero las islas parecían lugares que debían hablar por sí mismas. “Simplemente hay que ir”, me decían constantemente. Entonces fui.

A medida que el ferry se arrastraba desde la ciudad portuaria de Anacortes hasta la microscópica isla Lopez, las masas de tierra se verdeaban cada vez más y quedaban cubiertas en nubes que bajaban en picada, como si navegáramos hacia un sueño.

Terminamos atracando en un sitio que parecía salido de los sesenta, donde se pueden comprar hamburguesas en cestas de plástico rojo y helado a través de antiguas ventanas para luego caminar hasta la caleta de una playa privada cuyos vecinos son doctores practicantes del amor libre.

Cómo recrear mi viaje: lo lamento, queridos lectores, pero este es todo mío.

Es cierto, usted puede pasar de largo Lopez e ir a la isla Lummi, donde espera el aclamado Willows Inn. Pero le recomendaría enfáticamente evitar el hotel tradicional.

En vez de eso, trabe amistad con alguien que tenga familiares en las San Juan; lo ideal sería gente con acceso a kayaks, que se pueden usar para visitar a los lobos marinos e ir a pescar cangrejos Dungeness. Luego, junte a un grupo de seres queridos y vayan en masa a una escapada de vuelta a lo básico que nunca olvidarán.

* La autora es editora de Viajes de Bloomberg Pursuits.