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Los Toreros Muertos reviven

Es un grupo que se adelantó a su época, exactamente, a decir del cantante Pablo Carbonell, 26 años, 6 días, 4 minutos y 3 segundos. La banda madrileña se presentará este sábado en el Foro Indie Rocks, donde prometen un show divertido y burlesque.
Myrna I. Martínez
21 mayo 2015 20:55 Última actualización 22 mayo 2015 5:0
Ellos se reúnen por amor y por diversión, no porque necesiten exprimir los éxitos pasados para ganar dinero. (Cortesía)

Ellos se reúnen por amor y por diversión, no porque necesiten exprimir los éxitos pasados para ganar dinero. (Cortesía)

Los Toreros Muertos es un grupo que se adelantó a su época, exactamente, a decir del cantante Pablo Carbonell, 26 años, 6 días, 4 minutos y 3 segundos. Su estilo satírico, iconoclasta y bufo sigue igual o más vigente que hace tres décadas, incluso La agüita amarilla ahora adquiere un significado ecológico.

La banda madrileña formada en 1985 e integrada por Carbonell, Many Moure y Guillermo Piccolini se presentará este sábado en el Foro Indie Rocks, donde prometen un show divertido y burlesque. Su primer álbum, titulado 30 años de éxitos, fue lanzado para reírse del éxito y del star system.

“Ahora tendríamos que sacar el 60 años de éxitos. A pesar de que somos un poco de broma, encuentro nuestra propuesta más seria y honesta que muchas que veo por ahí”, dice Carbonell, también actor y conductor.

“Escucho señores hablando de sus debilidades sexuales y me parece algo para partirse de risa, entiendo que quieran poner a la gente tierna para que afloje el bolsillo”. Los Toreros Muertos se formó en el bar de Many, un poco después del auge de la movida madrileña. Pablo Carbonell era un payaso que realizaba espectáculos cómicos, y visitaba con frecuencia el bar.

“Pablo siempre ha sido una persona muy teatral, tenía un espectáculo fantástico de comedia; en esa época los grupos llevaban la música a un plano muy serio, rompiéndose las vestiduras, nosotros queríamos pasarla bien y divertirnos, sentir la música sin hacer que esto fuera Shakespeare”, explica Many Moure, bajista del grupo.

Los madrileños fusionaron de manera burlona los clichés del rock, el ska o el paso doble, algo que siguen haciendo ahora. En su próximo disco, grabado en vivo en Cádiz, incluyen cuatro canciones inéditas de flower power, música religiosa y country.

“La idea de redefinir los distintos estilos para bromear sobre ellos se nos diluyó en el camino, cuando llegamos a pensar que éramos un grupo de rock de verdad, Los Toreros Muertos dejó de tener sentido y nos vino bien un paro de 23 años para reflexionar sobre nuestra equivocación”, reflexiona Carbonell.

Su espectáculo busca hacer reír a la gente en un momento en el que la música está “comatosa” y así evitar que el público se tire por las ventanas.

“A veces me llaman de presentador en festivales y veo una serie de grupos clonados, que no se divierten en el escenario, miran lacónicos al suelo, son nihilistas y muy tristes. Creo que el rock actual es bastante aburrido”, dice el cantante.

Ellos se reúnen por amor y por diversión, no porque necesiten exprimir los éxitos pasados para ganar dinero. “Tenemos temáticas muy vigentes y canciones nuevas en las que nos atrevemos a tener otro tipo de planteamientos, más serios, como en Podría vivir sin Dios. Nuestra música fluye, como la agüita amarilla, es nuestra filosofía de la vida”, concluye Many.