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Los Texanos de Houston, un éxito financiero, sin méritos deportivos

Su dueño, Robert McNair, posee una fortuna valuada en 3 mil 300 millones de dólares, que lo ubica como el octavo más rico de toda la NFL; el equipo ocupa el séptimo puesto entre los más valiosos de la liga (2 mil 500 mdd). Sin embargo no ha podido replicar su éxito económico en el ámbito deportivo.
Axel Beissner
16 septiembre 2015 23:12 Última actualización 17 septiembre 2015 5:0
Su defensive end, J.J. Watt, es el cuarto jugador mejor pagado de la liga. (AP)

Su defensive end, J.J. Watt, es el cuarto jugador mejor pagado de la liga. (AP)

Houston, la ciudad más poblada de Texas, cuarta a nivel nacional y una de las de mayor rendimiento en Estados Unidos, impulsada principalmente por su industria energética de gas natural y petróleo, no ha podido replicar su éxito económico en el ámbito deportivo.

En más de 50 años, desde la fundación de su primer equipo profesional con la incursión de los Astros (1962) en la MLB, y la posterior creación de los Rockets (1967) en la NBA, los Texanos (2002) en la NFL y el Dynamo (2006) en la MLS, sus seguidores sólo han celebrado cuatro títulos: dos en basquetbol y dos en futbol.

La franquicia de futbol americano más joven de toda la liga, la cual sólo ha clasificado dos veces a playoffs (2011, 2012), nunca ha ganado el título de la Conferencia Americana y por ende tampoco ha disputado un Super Bowl (aunque ha sido sede de la edición VIII, en 1974; la XXXVIII, en 2004, y próximamente la LI en 2017), no tiene nada que lamentarse.

Su dueño, Robert McNair, posee una fortuna valuada en 3 mil 300 millones de dólares, que lo ubica como el octavo más rico de toda la NFL y el 782 de todo el mundo; el equipo ocupa el séptimo puesto entre los más valiosos de la liga (2 mil 500 mdd); además, su defensive end, J.J. Watt, es el cuarto jugador mejor pagado de la liga con ganancias por 27.9 mdd en 2015, lo que lo coloca sólo detrás de Ben Roethlisberger (48.9), Ndamukong Suh (38.6) y Carson Palmer (29), gracias a contratos con firmas como Reebok, Gatorade, Papa John’s, Verizon Wireless y NRG Energy, entre otras, según datos de Forbes.

Esta bonanza está sustentada en gran medida por sus aficionados, ya que a pesar de los malos resultados, como el de la temporada 2013 cuando el conjunto finalizó con marca de 2-14, de 2006 a la fecha el promedio de asistencia al estadio no ha sido menor al 99 por ciento.

Esto puede atribuirse a la decepción que sufrieron los fanáticos cuando en 1996 se anunció el traslado de la franquicia anterior, los Petroleros, a Nashville, Tennessee, por lo que se quedaron sin NFL durante seis largos años.

Y es que de aquel equipo queda el recuerdo de grandes figuras como el mariscal de campo Warren Moon, los guardias Mike Munchak y Bruce Matthews, integrantes del Salón de la Fama, que clasificaron a la postemporada siete campañas seguidas (1987-1993), instancia que hoy tanto anhelan en Houston.