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BUENA VIDA

Los telescopios, una mirada infinita

Amplia tu visión de la realidad con un telescopio, el cual podría convertirse en un pasatiempo divertido y enriquecedor para aprender sobre la historia de los astros y la mitología. 
Rosario Reyes
01 julio 2014 21:45 Última actualización 02 julio 2014 5:0
Un telescopio puede ayudarte a iniciar una aventura en la astronomía. (Archivo)

Un telescopio puede ayudarte a iniciar una aventura en la astronomía. (Archivo)

Para acercarse a la astronomía, sólo hace falta curiosidad. “Hay que hacerlo en tres etapas para realmente disfrutarla; una es la observación”, dice Alejandro Arnal Lehfeld, gerente de líneas ópticas de Victorinox México, distribuidor de la marca de telescopios Celestron.

“La otra es adquirir algo de conocimientos técnicos, que es lo bonito de la astronomía, es la forma más sencilla de acercarse a la ciencia y adquirir conocimientos mitológicos. Todas las culturas tienen su mitología, hay tantas historias de los astros, como culturas en la historia del hombre”.

Gracias al conocimiento, la observación cobra sentido. “Préstale tu curiosidad a la astronomía y ella se encarga de atraparte”, agrega el experto, quien recomienda que para elegir un telescopio, lo primero es definir quién lo va a utilizar. “Curiosamente, el 90 por ciento de los que se compran en México son para regalar, pero es muy distinto si se va a regalar a un niño o a un adulto”.

Lo siguiente es preguntarse qué se quiere observar. “Hay mucha gente que le gusta utilizarlo para hacer observaciones terrestres, ver el paisaje, la fauna, ver cómo se van los barcos en el horizonte, de eso también va a depender el tipo de telescopio. Básicamente hay dos, los retractores o galileanos, que son los que tienen un lente en el frente, que son buenos para los objetos muy brillantes y se recomiendan para observación terrestre. El segundo es el reflector o newtoniano, que se distinguen porque en el fondo del telescopio tiene un espejo que refleja la luz. Éstos son muy buenos para objetos difusos, poco iluminados, para ver espacio profundo, nebulosas, cúmulos estelares, galaxias”.

En función de quién lo usará y con qué finalidad, se debe elegir la montura. Una sencilla, que se mueve de derecha a izquierda y arriba-abajo, es ideal para observación terrestre, o para que la usen los niños, es la altacimutal. “La ecuatorial es el otro tipo, diseñada para seguir las estrellas en su movimiento, en cómo se mueven, aparentemente, porque lo que se mueve es la Tierra. Esta compensa el movimiento de rotación, con una perilla. Es mucho más barata la altacimutal, pero ahí debe valorar si quiere disfrutar de las estrellas o pasar trabajo con la montura”, agrega el especialista.

“La última parte es cuánto quieres gastar: hay desde 600, hasta telescopios de 200 mil pesos. Obviamente, mientras más apertura, más grande es el espejo, más se va encareciendo. Los astrónomos que saben, cada que adquieren uno nuevo compran la mayor apertura que su bolsillo puede pagar, porque eso es lo que les va a permitir observar más objetos. A simple vista se pueden ver como 6 mil objetos a lo largo de todo el año, con un telescopio sencillo, crece a 10 u 11 mil, y cada vez que aumentas el diámetro, va aumentando la cantidad”, concluye Alejandro Arnal Lehfeld, quien destaca que, en esencia, el telescopio de Galileo no ha cambiado, aunque hay en el mercado una gama de gadgets para la astronomía, como los computarizados, que se alinean automáticamente para que el usuario sólo llegue a observar.