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ESPECTÁCULOS

Los secretos de Lance Armstrong
en la pantalla grande

El próximo viernes llegará a México "La mentira de Armstrong", un documental de Alex Gibney que cuenta la historia del exciclista estadounidense Lance Armstrong, quien admitió en 2013 haber usado drogas para mejorar sus marcas.
Rosario Reyes
18 febrero 2014 22:23 Última actualización 19 febrero 2014 5:0
El documental mostrará los claroscuros de la vida de Lance Armstrong (Archivo)

El documental mostrará los claroscuros de la vida de Lance Armstrong (Archivo)

Emocionante como una carrera ciclista, con pasajes soleados y otros de tormenta, el documental de Alex Gibney, "La mentira de Armstrong", muestra cómo el atleta estadounidense Lance Armstrong llegó a ganar siete veces el Tour de France, un récord único, y cómo perdió no sólo los títulos, sino la posibilidad de volver a competir.

En enero de 2013, Lance Armstrong admitió en una entrevista con Oprah Winfrey que había utilizado sustancias dopantes, como EPO (cuyo efecto dura sólo cuatro horas en el organismo). Su confesión fue criticada y considerada como uno de los escándalos más impactantes en la historia del deporte y cambió el curso del documental de Gibney, quien originalmente filmaría el retorno del ciclista tras superar el cáncer testicular y una operación cerebral.

Luego de su paso por festivales como el de Toronto, el filme se exhibirá en México en Cinépolis durante una semana, del 21 al 27 de febrero.

“Trazando la historia de vida de Armstrong (y con un acceso sin precedentes tanto al Tour como al hombre)”, explica la nota de producción de la Cinépolis, “Gibney comenzó a filmar lo que inicialmente había planeado como la historia del regreso más importante de la historia: El regreso de Armstrong desde su retiro en 2005 y su intención de ganar su octavo Tour. De hecho, más que un atleta, Armstrong, desde su inspiradora narrativa personal y obras de caridad, había llegado a encarnar nada menos que las posibilidades del espíritu humano.

Sin embargo, un escándalo sin precedentes, reescribiría tanto la leyenda de Armstrong como la película de Gibney. Para principios de 2013, el deportista admitió haber usado drogas para mejorar su rendimiento. Después de una investigación criminal federal y otra de la Agencia Antidoping de los Estados Unidos (en 2012, la USADA, en conjunto con la Unión Internacional de Ciclismo, efectivamente despojó a Armstrong de sus siete títulos previos y lo deshabilitaron de todo deporte de por vida). Con la intención de narrar la crónica del regreso, "La Mentira de Armstrong", por el contrario, surge como el fascinante punto de vista, registrando el colapso de una de las más grandes leyendas de los últimos años. Como Lance Armstrong dice ante la cámara de Gibney: “No viví muchas mentiras, pero viví una muy grande”.

La cinta comienza tres horas después de la entrevista con Oprah y es un vertiginoso recorrido que muestra el retrato de un hombre con tintes heroicos, al tiempo que encara su responsabilidad en el dopaje, una práctica que, se advierte en el documental, es frecuente en el ciclismo desde hace 100 años, pero no por eso, es permitida. Tras modificar el eje de su película, dice Gibney en la narración de la cinta, “me hice la misma pregunta: ¿por qué regresó?”.

En el documental, se observan lo mismo grandes momentos deportivos, impresionantes paisajes tanto de la Tour de France como en la carrera italiana previa a su retorno a la competencia gala, en 2009, así como decepcionantes confesiones, más allá de las que hizo en televisión.

Lance Armstrong cuenta, por ejemplo, cómo en su equipo encontraron información en Internet sobre pomadas que contienen cortisona para justificar la presencia de la sustancia en los exámenes; dijeron que se habían aplicado un paliativo contra rozaduras.


Se presenta también al médico italiano Michele Ferrari, quien fue una especie de entrenador científico del ciclista y testimonios de ex compañeros, entre otros, así como la narración de primera mano de Alex Gibney, quien, al igual que instituciones de salud, comentaristas, fans y detractores, duda de lo dicho por Armstrong, quien amasó una fortuna de 125 millones de dólares gracias al ciclismo. Pero, reconoce, “preferimos una mentira dulce, que la amarga verdad”.