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Los Rockets de Houston se ilusionan con la dupla Harden-Howard

James Harden y Dwight Howard buscan imponer su hegemonía ante los Warriors de Golden State, que llegan a la final de la Conferencia Oeste como líderes de la actual temporada.
Eduardo Bautista
18 mayo 2015 23:1 Última actualización 19 mayo 2015 5:0
Los Rockets de Houston ya se dieron cuenta que están hechos para cosas grandes. (AP)

James Harden y Dwight Howard buscan emular a Hakeem Olajuwon y Robert Horry, de los Rockets de Houston en los 90, dos auténticas estrellas. (AP)

Hace 20 años una dupla brillante le funcionó a los Rockets de Houston para conseguir el bicampeonato (1993-1994, 1994-1995). Entonces jugaban Hakeem Olajuwon y Robert Horry, dos auténticas estrellas de las duelas. Ahora James Harden y Dwight Howard buscan emular a aquella pareja e imponer su hegemonía ante los Warriors de Golden State, que llegan a la final de la Conferencia Oeste como líderes de la actual temporada.

Aquel equipo noventero se parece en mucho al de hoy, afirma Horacio Llamas, ex jugador mexicano de la NBA. Igual que hace dos décadas –dice– los Rockets del entrenador Kevin McHale poseen a dos fuera de serie que, si juegan bien, logran que toda la escuadra funcione correctamente. Al grado de remontar un 1-3, como ocurrió en las semifinales contra los Clippers de Los Ángeles.

“Quizás la mayor similitud es que ninguno de los dos equipos tenían muchas estrellas. De hecho sólo son dos. De ellos dependen los demás. Cuando Harden y Howard consiguen conectarse, el rival se presiona el doble y descuida varias zonas de la cancha. Lo mismo pasaba con el equipo bicampeón”, comenta Llamas.

Para él, la fortaleza de Howard y la habilidad de Harden coexisten en la duela, igual que Olajuwon y Horry se complementaban en los 90. “Es muy peligroso jugar en contra de un equipo que tiene un gran anotador como Harden y un hombre tan dominante como Howard. Cuando juegan bien los dos es casi imposible que el equipo pierda, porque los rivales deben multiplicarse para poder pararlos”.

El más relevante de estos cuatro jugadores es Olajuwon, un nigeriano que era portero de futbol en su natal Lagos. Pero su gran estatura de 2.13 metros le impedía lanzarse. Entonces el balón naranja llegó a sus manos y no lo soltó nunca. Su habilidad de pies la adquirió justamente del balompié. “Era un jugador muy completo: atacaba y defendía. Sacaba de lugar a los defensas. Era un líder. Es uno de los mejores centros que ha tenido la NBA”, asegura Llamas, quien trató al africano en varias ocasiones. Incluso entrenó con él en su casa de Sugar Lane, en Houston, donde todavía vive el astro. “Me enseñó muchos movimientos y me demostró que cada jugador es distinto. Era una persona muy sencilla. Estaba muy involucrado en su religión musulmana”, recuerda.

Sobre Robert Horry asevera que la mayor enseñanza para triunfar en la NBA fue la siguiente: saber en qué eres bueno, especializarte en ello y desarrollar tu carrera. Porque siempre habrá alguien que haga mejor las cosas.

El mexicano sostiene que los Rockets ya se dieron cuenta que están hechos para cosas grandes. Deben retomar –agrega– los logros del Houston bicampeón. Sin embargo –advierte– la NBA es una liga extenuante, de muchos partidos, por lo cual resulta casi imposible tener una sola motivación para toda la temporada.

“Ni siquiera pensar en el campeonato llega a ser el móvil perfecto. Pero creo que para esta serie les vendrá bien recordar el bicampeonato, porque son equipos muy parecidos. He visto que Olajuwon y Drexler van a los partidos de Houston. Motiva que esa persona que admirabas de joven ahora te está viendo y espera algo de ti”, concluye Llamas.