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DEPORTES

Los privilegios de practicar artes marciales

Las artes marciales deben ser más valoradas en el país, pues forman parte de una de las disciplinas de contacto que tienen menos riesgo de provocar daño cerebral, sostiene la doctora Gabriela Orozco.
Ma. del Refugio Melchor
24 febrero 2014 21:40 Última actualización 25 febrero 2014 5:0
Estas disciplinas van más allá de la defensa personal, asegura especialista. (Reuters)

Estas disciplinas van más allá de la defensa personal, asegura especialista. (Reuters)

Su verde mirar resplandece cuando habla con pasión de los estudios en neuropsicología que le permiten afirmar que las denostadas artes marciales son uno de los deportes de contacto que tienen menos riesgo de provocar daño cerebral.

La doctora Gabriela Orozco Calderón tiene muy interesada a su audiencia que casi llena la Galería de Rectores del Palacio de Minería en la conferencia "El cerebro que rompe ladrillos: cambios psicobiológicos de la práctica de artes marciales", una de las 39 que ofrece la Facultad de Psicología en la Feria Internacional del Libro.

Mediante gráficas y fotos explica los estudios que realiza con jóvenes que deciden aventurarse en este tipo de disciplinas. Destaca que estos deportistas sólo tienen un nueve por ciento de probabilidad de sufrir una lesión grave, la mitad de un boxeador, un jugador de futbol americano, o la quinta de un atleta de pista.

“Hay un riesgo para todas las personas que tienen un impacto en la cabeza, vine a hablar de artes marciales, pero ponía porcentajes internacionales y es el nueve por ciento comparado con otros deportes. Lo que hay es un 50 por ciento en los corredores”, afirma Orozco.

Los padres de familia pueden mandar a sus hijos a practicar cualquier tipo de arte marcial en escuelas certificadas porque estas disciplinas promueven valores que van más allá de la defensa personal. “Todo está fundamentado en una filosofía, en mente, espíritu, formas de pensar, decisiones colegiadas y aplicación de la moral”, agrega la psicóloga egresada de la UNAM.

Lo que sí recomienda es que elijan un arte marcial acorde a la edad idónea para practicarlo. “Algunas de las que he investigado te piden que el niño tenga por lo menos cinco años; hacer ejercicio trae muchos beneficios, el ser marcial es una persona dedicada, educada, medida, moral”.

Los riesgos existen, son reales, pero la ciencia ayuda a disminuirlos. La neuropsicología evalúa los daños y hace recomendaciones a las federaciones deportivas para preservar vidas. Así se logró que las peleas de box fueran a 12 rounds en lugar de 15 o que los sables de bambú se sustituyeran por fomi.

Contar con un equipo de protección adecuado puede marcar la diferencia. “Los boxeadores sólo utilizan sus guantes, en las artes marciales tienen un equipo de protección como un peto en tae kwon do, un uniforme grueso en kendo, se cubren de cabeza a pecho”.

Lo principal es hacerle caso al cuerpo, un golpe en la cabeza generalmente sólo provoca una contusión, pero cuando se repiten con fuerza pueden provocar fracturas, conmoción y, en casos severos, la muerte. Dolores de cabeza, pérdida de la memoria y desorientación son síntomas que deben atenderse de inmediato para evitar el llamado síndrome de segundo impacto que puede provocar daño cerebrovascular y dejar secuelas.

Para predicar con el ejemplo, la doctora Gabriela Orozco tiene a su propia hija, de siete años, estudiando artes marciales, específicamente la disciplina llamada haidong gumdo.