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Los Leones Negros regresan a la liga tras 20 años de ausencia

La reaparición de Los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara en la Primera División emociona a cientos de fanáticos, quienes vieron hace dos décadas a un equipo guerrero con un alto nivel competitivo. 
Antonio Sandoval
15 julio 2014 22:46 Última actualización 16 julio 2014 5:0
Los Leones Negros peleaban cada centímetro de la cancha como verdaderos guerreros. (Archivo)

Los Leones Negros peleaban cada centímetro de la cancha como verdaderos guerreros. (Archivo)

Dice el tango de Gardel “que 20 años no es nada”, pero en la vida real dos décadas son mucho tiempo, sobre todo para un aficionado que sufre el descenso a la Segunda División de su equipo favorito, lo ve desaparecer y luego como por arte de magia observa su resurgimiento, justo cuando pensaba que nunca sucedería.

Los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara reaparecerán en el máximo circuito enfrentando a Monterrey para tratar de emular las épicas batallas que en los buenos tiempos se desarrollaban en un repleto Estadio Jalisco.

Los melenudos jugaban con todo, no ganaban campeonatos, pero dejaban el alma en cada partido; era como si el equipo no estuviera diseñado para conquistar títulos, simplemente para jugar futbol, así de simple y paradójico.

Sus partidos podían ser todo menos aburridos, no les apetecían los empates sin goles, verlos jugar era garantía de espectáculo, generalmente regalaban tres o más tantos, que en esos tiempos eran (hoy aún más) una excelente cuota.

Llegar a la cúspide no es lo difícil, lo complicado es mantenerse. Verlos en acción en sus mejores épocas, en vivo y en directo, con jugadores que después engalanaron las filas de otros equipos, era un placer.
Daniel Travieso Guzmán, Chema Higareda y Juan Carlos Ortega fueron dignos herederos de los formidables brasileños Jair, Eusebio, Roberto Da Silva y Nené, quienes perdieron dos finales de Liga ante América y Pumas.

Mención aparte merece el capitán Jorge El Vikingo Dávalos, el líder que daba y repartía, que corría por las praderas del Jalisco y parecía un corsario comandando el abordaje, en casa o en patio ajeno.

El Vikingo era la imagen de lo que debe ser el líder de un equipo de futbol, de esos que ya casi no existen, gritando, aplaudiendo y hasta regañando u ofreciendo disculpas cuando era necesario.

Sin embargo, la categoría no se pudo mantener por mucho tiempo: la Universidad de Guadalajara prácticamente le retiró el apoyo al equipo por ajustes presupuestales, lo inevitable se hizo realidad y en abril de 1994 el conjunto fue adquirido por la Federación Mexicana de Futbol, sólo para desaparecer la franquicia y disminuir el número de equipos en la Primera División.

Afortunadamente se revivió la franquicia en 2009, en un proyecto que se antojaba de muy largo plazo, pero que en cinco años rindió frutos con el ascenso.

Los Leones Negros están listos para rugir en el máximo circuito, sobrevivir en la jungla será su primer desafío. ¿Quién será el nuevo Vikingo? ¿Estará listo algún Eusebio para encabezar la manada? ¿Respetarán su esencia?

Siempre habrá porristas (como Gina, una de las integrantes en 1991) apoyándolos con su belleza y sabiduría femenina, ganaran o perdieran.

Si regresaron para ser campeones habrá que celebrarlo, si fue para jugar ese futbol alegre será un deleite, y si fue para ambas cosas, seguramente habrá otra época de oro. Bienvenidos.