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¿Los Juegos Olímpicos están en crisis?

Para la elección de la Olimpiada de Verano del 2024 sólo quedan dos ciudades, luego de la más reciente decisión de Budapest de retirarse de la carrera.
Bloomberg
23 febrero 2017 12:28 Última actualización 23 febrero 2017 15:32
olimpicos

(Bloomberg)

Desde Atenas a Sochi y Río de Janeiro, los estadios y campos deportivos en distintas etapas de decadencia son símbolos de la crisis que enfrenta el Comité Olímpico Internacional (COI).

La decisión de Budapest el miércoles de retirar su postulación para organizar los Juegos Olímpicos de Verano 2024 deja solo dos ciudades -Los Ángeles y París- en competencia para ser sede del mayor evento deportivo del planeta.

La decisión de la capital húngara se produjo luego que miles de personas firmaran una solicitud que instaba a las autoridades locales a no proseguir con un proyecto de varios miles de millones de dólares.

Quizás conscientes de los páramos en que se han convertido los sitios de juegos anteriores, los políticos locales y los encargados de la postulación se reunieron y decidieron retractarse. Tener solo dos ciudades compitiendo por uno de los dos eventos hito del deporte –la Copa Mundial de Fútbol es el otro- no luce bien para el COI.

El movimiento olímpico “está en una encrucijada que muchos describirían como la mayor crisis” desde el escándalo de corrupción de Salt Lake City que amenazó con el desmoronamiento de la organización hace dos décadas, dijo Tim Crow, máximo ejecutivo de Synergy, agencia de auspicio deportivo con sede en Londres.

Apenas seis meses después de que terminaran los juegos de Rio de 20 mil millones de dólares, varios de los lugares construidos a altos costos están teniendo dificultades para encontrar nuevos ocupantes.

Algunos, incluida la piscina donde Michael Phelps ganó su medalla récord número 28, ya están en mal estado. Para empeorar las cosas, la edad promedio de los telespectadores está aumentando y ahora supera los 50 años.

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DINERO DE LOS CONTRIBUYENTES

 

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Los Ángeles, sede de los juegos en 1984, solo entró a la carrera después de que Boston retirara su postulación por la preocupación de que los contribuyentes locales terminarían pagando la cuenta de un evento deportivo que dura poco más de tres semanas.

La ciudad alemana de Hamburgo también se retiró luego de una encuesta a sus ciudadanos. La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, descartó los planes de la ciudad tras ser elegida, diciendo que los juegos “solo traerán deuda”.

En un principio, ocho ciudades expresaron interés formal en ser sede de los juegos de 2024. Rio fue elegida tras la elección final entre cuatro ciudades en 2009, mientras que Tokio -la sede de 2020-superó a otros dos rivales en competencia.

Ser sede de las Olimpiadas es una “cuestión que afecta a cada contribuyente” y, por tanto, debería estar sujeta a un referendo, dijo a RTL Televisión el 21 de febrero András Fekete-Győr, presidente de Momentum, la agrupación húngara que recolectó suficientes firmas para forzar un plebiscito.

Las autoridades húngaras decidieron abandonar la competencia antes de que pudiera llevarse a cabo el referendo.

El COI ha apuntado a la transformación que sus eventos pueden llevar a las ciudades, generalmente citando el impacto en Barcelona, la sede de 1992 que regeneró su paseo costero.

Pero también debería hacerse cargo de las fallas que deja a su paso, dijo Crow de Synergy, cuyos clientes han incluido a varios auspiciadores olímpicos.

“Cuando queda un legado de grandes proyectos de infraestructura quieren llevarse todo el crédito, pero cuando los críticos dicen que cuestan miles de millones a los contribuyentes, dicen ‘ese no es nuestro presupuesto’”, agregó.

Los organizadores de los juegos de Río todavía le deben a los proveedores de servicios millones de dólares.

Los juegos también tienen un problema con las cadenas de televisión, incluyendo NBCUniversal, que paga mucho más para transmitir los Juegos Olímpicos que cualquier otra compañía.

La audiencia se redujo un 17 por ciento en Londres 2012, y el número de 18 a 49 años de edad codiciados por los anunciantes se redujo en una cuarta parte.

El presidente del COI, Thomas Bach ha sido consciente de los problemas desde que asumió el cargo en 2013.

Se abrió paso entre la llamada Agenda 2020, un intento de hacer frente a los costes de montaje y una falta de interés entre los jóvenes a nivel global.

Eso no ha impedido que las ofertas por los dos últimos juegos que terminan con sólo dos ciudades en la última carrera. Beijing venció a Almaty de Kazajistán para los Juegos Olímpicos de Invierno 2022.