AFTEROFFICE
DEPORTES

Los Cavaliers ilusionan a una ciudad sin títulos desde hace 66 años

A principios de 1980, los Cavaliers fueron considerados por el NYT como "el peor club del baloncesto profesional”. En más de medio siglo, este equipo no ha podido alzar un solo trofeo. Pero la llegada del astro LeBron James podría cambiar las cosas.
Domingo Aguilar
04 noviembre 2014 22:5 Última actualización 05 noviembre 2014 5:0
LeBron James

LeBron James promete salvar a los Cavaliers de Cleveland. 

Los cambios suelen ser para bien y los Cavaliers de Cleveland se lo tomaron muy en serio. Diez jugadores abandonaron una ciudad sedienta de títulos, mientras otra decena llegó para asumir el reto de alzar un trofeo en donde ningún equipo de la metrópoli ha podido en más de medio siglo.

El conjunto recién formado deberá superar la tendencia histórica de quedarse en la orilla. Desde su integración a la NBA en 1970, los playoffs han sido su maldición. Michael Jordan fue su verdugo y los ejecutó un par de años seguidos a principio de los 90.

Los aficionados de los Cavs sufrieron ante el número 23 de Chicago, pero ahora presumen al suyo: LeBron James, quien nació en Ohio y ya sabe lo que es obtener campeonatos. Regresó al equipo donde inició su travesía por la NBA, donde se hizo imprescindible en siete temporadas y se convirtió en el máximo anotador histórico del conjunto (15,304 puntos). Se fue a Miami, logró un bicampeonato de la liga con el Heat (2012 y 2013) y ahora ese par de anillos hacen soñar a los fanáticos de Cleveland.

En los inicios de los años 80, el New York Times los llamó “el peor club y la franquicia más pobremente llevada del baloncesto profesional”. Ted Stepien, entonces dueño, priorizaba el dinero sobre el talento. Solía cambiar las primeras elecciones del draft para ahorrar dólares, lo que originó una regla con su nombre que impide hacer eso en temporadas consecutivas.

Hoy, Kyrie Irving, Dion Waters, Kevin Love, Anderson Verajao y King James buscan redimir la imagen perdedora del conjunto bajo la tutela de David Blatt. El entrenador estadounidense de origen israelí fue contratado para traducir sus triunfos en la Euroliga (2013-2014) y la liga de Israel (2010-2014) en por lo menos uno para la urbe en la que ahora reside.

La sequía de festejos en las duelas también se extiende a otros deportes practicados profesionalmente en la zona. Los representantes de Cleveland para el futbol americano tampoco han conseguido que sus aficionados presuman títulos; ninguno de una liga que sobreviva actualmente. Los Cafés nunca han llegado a disputar un Super Bowl y la última vez que celebraron algo fue en 1964, cuando la National Football League y la American Football League todavía no se fusionaban.

Paul Brown fue el primer coach de la institución y es en honor a quien se mantiene el mote del equipo. Quería que los Cafés “fueran los Yanquis de Nueva York del futbol americano”. Si se mantiene este comparativo, los neoyorquinos les van ganando 27-0 (tomando en cuenta los campeonatos de un torneo que todavía existe).

La memoria del beisbol puede ser el único alivio para los ciudadanos que viven en la región de los grandes lagos. Los Indios pueden considerarse el ejemplo a seguir a nivel local; se erigieron como campeones de la Serie Mundial hace 66 años (antes presumieron el gallardete en 1920), aunque en la reciente temporada no accedieron a playoffs, a pesar de terminar con balance de 85-77, pues los Reales de Kansas City les ganaron el título de comodín.

Los fanáticos jóvenes de Cleveland extrañan los primeros lugares que no conocieron. Su amor por las camisetas locales no se basa en la cosecha de emblemas o años grabados en oro. Los fumbles, los errores en el diamante y los tiros de tres puntos fallados cuando el reloj muere aumentan las caras largas en las gradas y frente a la televisión.