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Londres despliega el jardín de Georgia O’Keeffe

El trabajo de Georgia O´Keeffe se presenta en la galería Tate Modern en Londres celebrando los 100 años de su début. La pintora rompió el récord mundial de ventas de una artista femenina con su Flor Blanca, de 1932, la cual se vendió en 44 millones 405 mil dólares. 
Agencias
04 julio 2016 22:19 Última actualización 05 julio 2016 5:0
La  retrospectiva más grande de la pintora fuera de Estados Unidos tiene lugar en Londres a 100 años de su debut en Nueva York.

La retrospectiva más grande de la pintora fuera de Estados Unidos tiene lugar en Londres a 100 años de su debut en Nueva York. (Especial)

La galería Tate Modern presenta la retrospectiva más grande fuera de Estados Unidos de Georgia O’Keeffe (1887-1986).

En 2014, la pintora rompió el récord mundial de ventas de una artista femenina con su cuadro Jimson Weed/White Flower, no 1 (Flor Blanca, 1932). La famosa pieza, que se vendió en 44 millones 405 mil dólares en una subasta de Sotheby’s, se presenta por primera vez en el Reino Unido en los últimos 20 años.

“Nadie ve una flor, es tan pequeña que no tenemos el tiempo, y para mirar se requiere tiempo”, decía la propia pintora sobre sus cuadros de naturaleza muerta.

O’Keeffe es reconocida por sus pinturas de flores que realizó de 1920 a 1950. Entre sus cuadros icónicos se encuentran también el colorido óleo en lienzo Amapolas Orientales (1927) y Lirio Blanco (1930).

La retrospectiva de la pintora modernista celebra los 100 años de su debut cuando presentó sus primeros trabajos abstractos en blanco y negro junto a coloridas acuarelas en una galería de Nueva York en 1916.

La muestra, que se despliega de forma paralela a otra retrospectiva, la de Mona Hatoum, presenta más de un centenar obras entre las que se encuentra el cuadro abstracto Línea gris, con negro, azul y amarillo (1923) que causó revuelo en su momento entre artistas y escritoras feministas que lo interpretaron como “iconografía femenina”.

El discurso intenta alejarse del estereotipo de la pintora de la sexualidad femenina para abrir su obra a múltiples interpretaciones, de acuerdo con la curadora, Tanya Barson.

No podían faltar los cuadros de los edificios de Nueva York de 1925 -que pintó después de mudarse de Texas a la ciudad de los rascacielos-, los paisajes desérticos de Nuevo México, y el regreso a la abstracción en los años 70.

Una de las salas está dedicada a las fotografías de la artista tomadas por su esposo, el fotógrafo y promotor de arte Alfred Stieglitz (1864-1946), quien la inmortalizó en blanco y negro.

O’Keefe quien desde los 12 años de edad sabía que quería ser pintora perteneció al círculo vanguardista junto a los estadounidenses Marsden Hartley (1877-1943) y John Marin (1870-1953).

La artista fue amiga de la pintora mexicana Frida Kahlo y del muralista Diego Rivera y mantuvo una amistad estrecha con el caricaturista y pintor Miguel Covarrubias, así como con su esposa Rosa.

Esta es la primera exposición de la Tate Modern de esta ciudad, que acaba de invertir 26 millones de libras (34 millones de dólares) en una costosa remodelación para ampliar sus espacios de exhibición y atraer más audiencias, luego de una caída de visitantes en 2015.