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Llega al Tate Britain cama deshecha de Tracey Emin

La cama deshecha más famosa del mundo se exhibe ahora en el museo Tate Britain en Londres. "Mi cama", fue adquirida el año pasado en una subasta en 2.54 millones de libras esterlinas (3.8 millones de dólares) por el industrialista alemán Christian Duerckheim.
AP
30 marzo 2015 12:56 Última actualización 30 marzo 2015 12:59
Comenzará a exhibirse al público este martes, junto con dos punturas de Francis Bacon y dibujos de Emin de desnudos. (AP)

Comenzará a exhibirse al público este martes, junto con dos punturas de Francis Bacon y dibujos de Emin de desnudos. (AP)

LONDRES.- La cama deshecha más famosa del mundo se exhibe ahora en el museo Tate Britain en Londres, con todo y un sistema de seguridad para desalentar a quienes aspiren probarla.

Mi cama de Tracey Emin -un desorden de sábanas desarregladas, botellas vacías de vodka, colillas de cigarrillos y condones desechados-fue uno de los hitos de un movimiento de artistas jóvenes británicos que sacudió el mundo del arte en la década de 1990.

Emin, quien creó la obra durante un periodo de depresión tras una ruptura sentimental, se secó las lágrimas al posar con su cama el lunes en el museo. Dijo que muchas cosas han cambiado en su vida desde entonces: ahora "hago mi cama todos los días".

"Hay tantas cosas sobre esa cama que ya no están vinculadas con mi vida", expresó la artista británica. "Es una cápsula de tiempo de una mujer que vivió en los 90 de un modo realmente alocado". Emin dijo que la obra, creada en tristeza, era "sobre estar en la peor situación en tu vida y ser capaz de recuperarse y pasarse al otro lado".

Mi cama fue adquirida el año pasado en una subasta en 2.54 millones de libras esterlinas (3.8 millones de dólares) por el industrialista alemán Christian Duerckheim, quien se la ha prestado al Tate por al menos 10 años. Comenzará a exhibirse al público este martes, junto con dos punturas de Francis Bacon y dibujos de Emin de desnudos.

Cuando fue develada al público en 1998, la cama provocó tanto elogios como disgustos y llevó a dos artistas de guerrilla a montar una pelea de almohadas entre las sábanas. Ahora la cama es protegida por un guardia y un sensor para evitar que los visitantes se le acerquen demasiado.