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CULTURAS

Libros de Bonifaz Nuño ya son parte de la Academia Mexicana de la Lengua

La biblioteca personal del poeta veracruzano, quien murió hace dos años, fue adquirida por la Academia Mexicana de la Lengua, informó Jaime Labastida, presidente del organismo. 
Redacción
30 enero 2015 17:41 Última actualización 30 enero 2015 17:45
Rubén Bonifaz Nuño fue uno de los poetas más importantes del siglo XX mexicano. (Cuartoscuro/Archivo)

Rubén Bonifaz Nuño fue uno de los poetas más importantes del siglo XX mexicano. (Cuartoscuro/Archivo)

La Academia Mexicana de la Lengua adquirió la biblioteca personal del poeta, escritor, traductor y académico veracruzano Rubén Bonifaz Nuño (1923- 2013), la cual estará como acervo propio para el próximo año en la nueva sede del organismo, en La Casa de la Palabra, ubicada en Francisco Sosa, en Coyoacán.

El presidente de la Academia, Jaime Labastida, señaló que el legado de Bonifaz Nuño permanecerá “en su gran poesía” y en obras como Los demonios, El manto y la corona y Fuego de pobres, las cuales calificó como excepcionales.

“(Rubén Bonifaz Nuño) no solamente fue traductor de las lenguas clásicas, también fue nahuatlato, esto se nota muy claramente a partir de Fuego de pobres, pero además fue un hombre importante en la cultura nacional y en la cultura universitaria, que influyó de manera directa en el rumbo de la cultura nacional”, sostuvo.

A dos años del fallecimiento del poeta veracruzano, su biblioteca personal estará presente a partir del próximo año en la nueva sede de la Academia Mexicana de la Lengua, la cual no ha terminado de construirse.

Investigador Emérito de la UNAM, Bonifaz Nuño nació en Córdoba estudió derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia y se doctoró en letras clásicas. Impartió cátedra de latín en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde ocuparía diferentes puestos. Desde 1963 perteneció a la Academia Mexicana de la Lengua hasta el 26 de julio de 1996. Además formó parte de la asociación Internacional de Hispanistas y fungió como presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional.

A lo largo de su vida y carrera fue reconocido con numerosas distinciones, como el Premio Nacional de Ciencias, Letras y Artes en 1974; la Orden del Mérito en el grado de Comendador de Italia en 1977, el Premio Universidad Nacional en 1990 y el doctorado Honoris Causa por la Universidad Veracruzana en 1992.

El autor de La muerte del ángel (1945), Imágenes (1953) y Los demonios y los días (1956), por nombrar algunos de sus poemas, murió en la ciudad de México el 31 de enero del 2013.