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Letras en lugar de frituras

¿Una máquina que en lugar de dar golosinas suelta libros? Sí, se trata de el sistema de máquinas expendedoras de libros "Vending Books". Conoce más acerca de esta interesante iniciativa. 
Carlos Zulbarán
24 octubre 2014 0:12 Última actualización 24 octubre 2014 5:0
"Vending Books", una opción divertida para la lectura. (Tomada de FB)

"Vending Books", una opción divertida para la lectura. (Tomada de FB)

Depositar una moneda, elegir el producto, pulsar un botón, recibir el antojo por la puertecilla: hoy se apetece un libro de Gabriel García Márquez.

Para fomentar la lectura, la ruta más corta es la de Mahoma y la montaña. Bajo esta premisa, el sistema de máquinas expendedoras de libros Vending Books se ha posicionado en España desde 2007.

“Nuestra idea surgió con el propósito de desarrollar un sistema proactivo que acerque el mundo de las letras a las personas que tal vez no tienen tiempo o no han generado la cultura de ir a una librería.

Nosotros llevamos los libros a la vida cotidiana, es decir, los acercamos a los puntos donde la gente transita en su vida habitual, lugares que hacen ligera la lectura como resorts turísticos o centros comerciales”, dice Francisco Valtierra, creador de la empresa.

“Se lee más de lo que pensamos, pero es un problema cultural. A los niños hay que enseñarles que leer no es aburrido y aproximarlos gradualmente con materiales que les atraigan. Si la gente no va a una biblioteca, llevemos la lectura hasta donde esté; en una estación del metro, por ejemplo, donde algún día, esperando o de pasada, verán un título que les llame la atención”, explica el también gerente de la compañía.

Las unidades, ubicadas en puntos estratégicos donde la afluencia de público es recurrente, pone a disposición de los compradores entre 150 y 300 ejemplares -según la capacidad de la máquina- de 20 títulos distintos. Sólo hay ediciones de bolsillo, por ser las más económicas, pues la intención, advierte Valtierra, es eliminar los pretextos para no adquirir uno. En equivalencia con la moneda nacional, su precio oscila entre 40 y 120 pesos.

Al mes, este sistema vende alrededor de 200 ejemplares por máquina en aquel país, donde hay aproximadamente 40 unidades; es decir que cada 30 días, las personas consumen 8 mil libros de temáticas diversas.
Diseñadas específicamente para la venta de libros, las expendedoras tienen además un software propio que permite su monitoreo constante, con el que a distancia se puede saber si tienen alguna avería. Además, cuentan con una pantalla táctil donde se puede consultar la reseña de los libros que se ofrecen.

En España, comenta Valtierra, los títulos que más se venden bajo este sistema son clásicos de la literatura universal, como El arte de la guerra de Sun Tzu o La metamorfosis de Franz Kafka.Mensualmente, cada aparato vende entre 35 y 50 de estos títulos. Otros autores con alto índice de venta son Gabriel García Márquez y Paulo Coelho. También son muy solicitados los de autoayuda, cuyo porcentaje de venta abarca entre el 40 y el 50 por ciento. 

“Hay que hacer que el libro responda a las necesidades de las personas, no sólo vender novelas”, afirma Valtierra. “Tenemos textos de desarrollo personal, técnicas de comunicación, de bienestar, incluso de autoayuda sexual, que a las librerías les cuesta vender; aquí el cliente juega con el anonimato”.

Asimismo, la compañía ofrece al público los materiales clasificados como long best-seller, libros que se han vendido siempre y que son “como pilares de la tierra”, a decir del librero, quien prefiere ofertar estos contenidos a los best sellers por cuestiones comerciales, ya que dice, tienen un margen muy corto de utilidad.

“Tomando en cuenta que nosotros vendemos libros de bolsillo y que un best-seller al momento de salir se encuentra en un formato grande, y no cabe en nuestras máquinas, si lo comercializamos al año siguiente que sale en el formato que a nosotros nos conviene, ya lo habrá leído mucha gente y tendremos un margen de lectores reducido”.

Vending Books ha llevado el fomento de la lectura fuera de sus fronteras. En 2012 llegó a Brasil y su acercamiento con México fue apenas en 2013, al traer una maquina a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que en su momento fue un éxito por la novedad que significaba.

Actualmente, máquinas proporcionadas por la empresa operan en el país a través de particulares que adquieren una franquicia y que comercializan sus propios fondos editoriales. Valtierra asegura que de sus clientes en México, este año se han vendido bastante bien títulos como El laberinto de la soledad de Octavio Paz o Cien años de soledad, de García Márquez.

Las máquinas distribuidas en el país se encuentran en algunas estaciones de camiones y el precio por ejemplar varía entre 100 y 150 pesos.