AFTEROFFICE
CULTURAS 

Les tomó dos siglos terminar esta obra en Polonia

Su primera piedra se colocó en 1792, interrumpida por la invasión rusa, la invasión de Hitler y bloqueda por las autoridades comunistas, pero fue con motivo del 98° aniversario de su independencia que esta basílica abrió sus puestas a los polacos.
AFP
11 noviembre 2016 16:34 Última actualización 14 noviembre 2016 13:49
El Templo de la Divina Providencia, en Polonia (AFP)

El Templo de la Divina Providencia, en Polonia (AFP)

Las principales autoridades religiosas y políticas de Polonia inauguraron este viernes el inmenso Templo de la Divina Providencia, la iglesia más grande de Varsovia, que la capital esperaba desde hace 225 años.

Una misa solemne en presencia del presidente Andrzej Duda y de la primera ministra Beata Szydlo fue la primera de una serie de ceremonias patrióticas por el 98º aniversario de independencia, que incluyen marchas organizadas por los nacionalistas de extrema derecha y por la oposición de izquierda.

Polonia, un país muy católico, quiso agradecer a Dios por su Constitución del 3 de mayo de 1791, un texto considerado como reformista.

1
EL INTERIOR


Servicio religioso en el Templo de la Divina Providencia (AFP)


En ese entonces el parlamento votó por la construcción de una basílica, cuya primera piedra se colocó en 1792. Pero el ejército ruso cruzó la frontera 15 días después, interrumpiendo con el sueño de una Polonia libre.

Recuperó su independencia el 11 de noviembre de 1918, lo que impulsó el proyecto, pero el ataque de las tropas de Hitler en 1939 volvió a impedirlo.

Después de 1945, las autoridades comunistas bloquearon el proyecto. Hubo que esperar a la caída del Muro de Berlín para que el primado de Polonia de entonces, cardenal Jozef Glemp, lo relanzara, añadiendo un nuevo motivo de agradecimiento a Dios: la libertad.

El viernes, el presidente del episcopado, arzobispo Stanislaw Gadecki, citó al papa Juan Pablo II para pedir por un uso "responsable" de esta libertad, advirtiendo del riesgo de que genere en "violencia del más fuerte" o en "arrogancia del poder".

Las obras se financiaron con donativos de unas 100 mil personas, salvo el Museo Juan Pablo II situado en la planta alta y subvencionado por el Estado.

El reinicio de las obras comenzaron en 2003 y costaron 50 millones de euros. Hacen falta otros siete millones para terminar elementos como la pintura y las vidrieras.