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CULTURAS

¿Leer te hace mejor ser humano?

Océano lanza la edición definitiva del clásico '¿Qué leen los que no leen?' de Juan Domingo Argüelles, quien señaló que es necesaria una ética de la lectura, puesto que no es sólo acumular libros.
Eduardo Bautista
16 octubre 2017 23:5 Última actualización 17 octubre 2017 5:0
Juan Domingo Argüelles

(Cortesía)

Lo escribió hace 15 años, pero esta vez Juan Domingo Argüelles (Chetumal, 1958) ha decidido publicar la séptima y definitiva edición de su ya célebre ensayo ¿Qué leen los que no leen? (Oceano), un libro que abona nuevos temas y preocupaciones a un país que, dice, no ha entendido que la lectura no es una obligación ni un camino para formar mejores seres humanos.

__¿Cuáles han sido los grandes errores del sistema educativo mexicano en materia de promoción de lectura?
__Debemos entender que el gran déficit de lectura que tenemos no empieza en los niños. En todos los procesos, desde maternal hasta la primaria, los niños se interesan por los libros ilustrados. El problema real se presenta en la adolescencia, cuando el joven se rebela y se niega a leer lo que le ordenan. Los adolescentes sólo leen lo que sí les interesa; el ejemplo de ello es el fenómeno Harry Potter.

Muchos adultos les recriminan: ¿por qué no leen a Verne o a Salgari? Pero esa queja no es válida, porque cada generación tiene sus propios mitos y fantasías. En lugar de aprovechar esa inercia discrepante de la adolescencia para hacer que los jóvenes lean más, el sistema educativo opta por la deslegitimación. Harry Potter demostró que los pubertos son capaces de leer libros de más de 600 páginas. La mayoría de los individuos se inicia en la literatura con los libros que les gustan, no con los libros que les imponen.

La escuela no ha querido participar en una lectura que no sea obligatoria y que no esté supeditada a la calificación. Además, las campañas de lectura se elaboran como si fueran eslóganes. No es muy útil escuchar en un spot que es sano leer 20 minutos al día. Este tipo de programas sólo sirven para tirar el dinero. Lo que sí sirve es crear círculos de lectura o estrategias reales de formación de lectores a través de las familias y las escuelas.

__La educación básica inculca la lectura a través de tareas o reportes, que al final también son una obligación…

__Así es, el sistema educativo fomenta una lectura que quita el apetito de leer. Los maestros plantean una lectura supeditada a los exámenes. El propósito de nuestra educación básica no es crear lectores, sino aprobar materias.

__En 2016, el Inegi determinó que el mexicano lee 3.8 libros al año. ¿Se puede confiar en esta estadística?
__El argumento de que México tiene un déficit de lectura sigue vigente, pero los índices son tramposos, porque se basan en un sistema engañoso: se le resta el número de libros leídos a la persona que leyó 70 y se distribuyen entre otras personas que no han leído nada. Cuando se habla de bajos niveles de lectura, lo que hacen las escuelas es aumentar el número de libros leídos a través de lo que llaman “evidencias de lectura”, es decir, los reportes de lectura. Y entonces al muchacho que antes lo ponían a leer 10 títulos ahora lo ponen a leer 20, cuando en realidad no lee ninguno porque se va al Rincón del Vago para extraer una reseña.

__Hay quien dice que, gracias a las redes sociales y el internet, hoy se lee más que nunca y se tiene un acceso casi infinito a acervos bibliográficos...
__Cierto: nunca como ahora se había leído tanto y nunca como ahora se había escrito tanto. Sobre todo entre la población juvenil. Sin embargo, lo que se lee en las redes sociales es otro tipo de lenguaje, uno elaborado especialmente para interactuar, no para extraer conocimiento. Las redes sociales pueden ser una buena herramienta de promoción lectora porque crean vínculos entre lectores e invitan a leer a quien no lo hace.

La mayoría de los individuos se inicia en la literatura con los libros que les gustan, no con los libros que les imponen


__¿Cómo interpreta el fenómeno del libro electrónico en México, cuyo volumen de facturación alcanzó los 97 mdp en 2015, es decir, un incremento del 123 por ciento con respecto a 2014?
__Hay un detalle: esa cantidad de dinero sólo representa 0.9 por ciento del mercado nacional. El e-book sigue siendo objeto de unos cuantos, principalmente universitarios y académicos. Los jóvenes, en su mayoría, están leyendo en papel. Los que leen libros impresos pueden hacerlo también en formato digital, pero los que no leen en papel tampoco lo harán en sus pantallas.

__¿Es válido utilizar como vehículo a Rowling o a John Green para llegar a Shakespeare?

Una vez me encontré a un padre de familia en la Feria del Libro de Minería y me comentó que su hija estaba leyendo todos los libros de Crepúsculo. Su maestra la reprendió y le dijo que estaba leyendo puras porquerías, que lo que realmente debería de leer era El Periquillo Sarniento. Ahí está el error: los maestros –en gran parte orillados por el mismo programa académico– ordenan qué se debe y qué no se debe leer.

El propósito de la lectura, evidentemente, no sólo es entretener, pero esto se sabe después de mucha práctica lectora. Sería una ingenuidad pensar que la señora Rowling es tan buena como Tólstoi. Por supuesto que hay autores más extraordinarios que otros, pero esos escritores que inician a los jóvenes le hacen un gran favor a Tólstoi. Debemos crear caminos. La lectura no es una cuestión aislada; debe, como la alimentación, incorporarse de una manera gradual a las personas. Uno no nace comiendo filete, sino papilla.

__¿Se puede ser culto sin leer?
__Claro, hay una cultura que no está escrita, la de los pueblos ágrafos, la de la tradición oral. Ser culto no significa leer libros, sino utilizar el conocimiento para vivir de la mejor manera posible. El problema de muchos lectores es que se asumen como modelos morales y observan a los demás –a los no lectores– como bestias ignorantes.

En palabras de Daniel Pennac, no podemos querer que los demás se integren a la lectura despreciándolos. Adolfo Hitler tenía una enorme biblioteca y era un genocida. Lo que necesitamos es una ética de la lectura. No se trata de acumular libros. Ser lector no te hace, necesariamente, una mejor persona.