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LeBron James, magnetismo puro

La estrella de los Cavaliers de Cleveland entendió con los años que no podía ganar finales él sólo y se rodeó de figuras en sus equipos, con las que comparte el protagonismo. 'El Rey' enfrentará, junto con su equipo, el juego 1 de la final de la NBA ante Golden State.
Alain Arenas
31 mayo 2017 22:26 Última actualización 01 junio 2017 5:0
LeBron no sólo es un imán que atrae millones de dólares, sino también a otras grandes estrellas de la NBA. (Ismael Ángeles)

LeBron no sólo es un imán que atrae millones de dólares, sino también a otras grandes estrellas de la NBA. (Ismael Ángeles)

LeBron James pasó su niñez, a principios de los 90, sin hogar fijo. Emigró de departamento 12 veces en la ciudad de Akron, Ohio, porque Gloria, su madre, no encontró trabajo estable. El dinero escaseó en aquella época. Anthony McClelland, su padre, abandonó a la mamá cuando se enteró que estaba embarazada, según recordó el jugador en The Rise of a Star, su biografía.

James encontró refugio en el futbol americano. Bruce Kelker y France Walker, sus entrenadores de equipo a los 9 años, le ofrecieron vivir en sus casas para que no abandonara la primaria. Él, con la autorización de Gloria, aceptó la propuesta.

El muchacho vivió en los hogares de ellos, a veces con Kelker, otras con Walker, hasta que entró a la preparatoria St. Vincent-St. Mary, de Akron. Ahí conoció a Dru Joyce II, coach del programa de baloncesto, quien le convenció de cambiar el ovoide por el balón de baloncesto. El joven se convirtió, rápidamente, en la estrella del equipo. Ganó dos campeonatos estatales y tres reconocimientos al Mejor jugador del estado. Cuando terminó el cuarto año en el colegio, su graduación coincidió con el final de sus problemas económicos.

James firmó -antes del Draft 2003 de la NBA- un contrato de 90 millones de dólares con Nike. En sus 14 años en la Liga recaudó, sólo por sus contratos como jugador, 200.6 millones de dólares, que se podrían incrementar a 269.5 para el final de la campaña 2018-2019, según cifras del portal Spotrac.

El Rey –como le apodan a LeBron- no sólo es un imán que atrae millones de dólares, sino también a otras grandes estrellas de la NBA a las organizaciones en las que ha jugado. En su estancia con el Heat de Miami (2010-2014) fue fundamental para que la franquicia firmara a Chris Bosh –entonces el centro estelar de Toronto- y a Ray Allen –ex movedor de balón de Boston y líder vigente de triples de toda la historia-. El equipo también fichó a los guardias Mike Miller y Chris Andersen, y al movedor de pelota Shane Battier.

“LeBron atrae a otros figuras porque hace un buen ambiente en el vestidor, mientras que en la duela reparte el balón para que todos tengan protagonismo. No hay jugador que haya compartido equipo con él y que se haya quejado de su comportamiento”, asegura Álvaro Martin, analista de la cadena ESPN.

En 2014 regresó a Cleveland. La organización hizo lo posible por rodearlo de talento, como lo hizo Miami. Ese mismo año fichó a Kevin Love y Kendrick Perkins, centros estelares de Minnesota y Oklahoma, respectivamente. También llegaron J.R. Smith, Mike Miller y Shawn Marrion, entonces guardias titulares de los Knicks, Miami y Dallas.

Cleveland mantuvo la estrategia el año siguiente y firmó a Mo Williams y Richard Jefferson, movedor de balón y guardia, quienes venían de buenas campañas en Charlotte y Dallas. Para la presente temporada añadió a Deron Williams –movedor de balón titular de Dallas y exestrella de Brooklyn- y Kyle Korver –guardia que presumía ser el líder de triples de Atlanta-.

“Muchos jugadores sacrifican dinero por ir al equipo en el que esté James. El ejemplo perfecto es Deron Williams, quien forzó a Dallas a que rescindiera su contrato (9 mdd, de acuerdo a Spotrac) para que firmara con Cleveland (con el que gana 400 mil dólares)”, explica el también comentarista. “Lo hacen porque saben que en el equipo en el que esté LeBron hay posibilidades de ganar un título”.

Carlos Morales, entrenador puertorriqueño de basquetbol y analista de la misma cadena, dice que rodearse de otros jugadores estrella le ha permitido al Rey dejar de ser el único protagonista de su equipo. “En sus primeros años en la Liga quería hacerlo todo y no ganó campeonatos. Parte de su madurez fue entender que para ganar debe partir de un esfuerzo colectivo. Lo mostró en Miami y en su segunda etapa con los Cavaliers, con los que llegó a siete finales y ganó tres títulos”.

El guardia –quien hoy enfrentará con los Cavs el juego 1 de la final de la NBA ante Golden State- superó el jueves pasado a Michael Jordan para convertirse en el máximo anotador en playoffs en la historia de la NBA. Martin y Morales coinciden en que no se puede comparar a ambos basquetbolistas, porque jugaron en épocas diferentes.

“Hay una decisión unánime entre jugadores, entrenadores y especialistas en que Jordan es el mejor de todos los tiempos. Si LeBron es comparado es porque entonces está cerca de emparejar su legado”, sentencia Martin.

Gloria vive actualmente en Akron en una casa comparad por su hijo. LeBron no conoce a su papá aún.